Héctor I. Tapia
En un país que atraviesa tensiones internas —la protesta de la llamada Generación Z, la crispación en el Zócalo y las amenazas intervencionistas desde Washington—, el gobernador Javier May Rodríguez decidió fijar postura y dejar un mensaje político que combina respaldo federal, control interno y lectura estratégica del momento: un gabinete que no se detiene y una oposición sin arraigo.
Con la serenidad del que sabe leer el clima político, May descartó cualquier reacomodo en su administración: “no ha habido vacaciones este año y nadie se queja”, dijo, reivindicando la ética del trabajo permanente y la “justa medianía” como columna del proyecto. En su narrativa, no hay cansancio ni fracturas; hay cohesión. Y, en efecto, subrayó que ningún titular le ha expresado intención de retirarse y que los ajustes se limitarán al futuro nombramiento de quien encabezará la Secretaría de Finanzas al aprobarse el paquete económico 2026.
Ese énfasis en la continuidad administrativa no solo describe una operación burocrática: es una apuesta política. En un momento donde el país acusa nuevas tensiones —y la capital vive secuelas por los disturbios juveniles—, May presenta una imagen de gobierno que avanza sin fisuras, sin pausas y sin conflictos internos. El mensaje es nítido: “tenemos un buen equipo”.

UNIDAD FEDERAL
El discurso se reforzó con la lectura de la quinta visita de la presidenta Claudia Sheinbaum a Tabasco. May la definió como prueba de fuerza y cercanía: “La presidenta quiere a Tabasco y Tabasco quiere a la presidenta”, afirmó, insistiendo en que no hay distancia ni desgaste, sino un frente común que se refleja en el ejercicio de revocación de mandato, donde —según dijo— Sheinbaum llega con alta aceptación.
La frase política que selló el encuentro fue la que circuló en plazas y redes durante el fin de semana: “No hay divorcio: somos invencibles”. En la interpretación de May, esa declaración no es retórica: es el cierre de filas en un momento en que sectores opositores quieren amplificar la protesta juvenil como señal de ruptura nacional.
El gobernador se apropia así de un argumento mayor: la unidad no es accesorio, es un recurso estratégico en tiempos de incertidumbre.
OPOSICIÓN SIN SUELO
A contraluz, May describió a sus adversarios con una dureza que rara vez utiliza: “no tienen propuestas, no tienen base social… es una presencia testimonial que solo existe en redes sociales”. La frase retrata una oposición débil, dispersa, que capitaliza el ruido digital pero no logra arraigar en territorio.
En ese contraste, el gobernador introduce una lectura del episodio de la Generación Z: señaló que, cuando él fue opositor, “ni un vidrio se rompió”, reivindicando la protesta pacífica y diferenciando su trayectoria política de la violencia registrada el fin de semana. Para May, esa movilización juvenil es más un síntoma social que una plataforma política organizada. Y, por lo mismo, no altera el equilibrio estatal.
De fondo, se trata de una narrativa que pretende blindar su administración ante los ecos del Zócalo: Tabasco está en gobernabilidad, insiste.
UNIDAD POLÍTICA
• Cohesión interna y respaldo federal definen la estrategia de estabilidad del Gobierno del Pueblo.
- Visitas de Sheinbaum a Tabasco en 2025: 5
- Cambios de gabinete anunciados: 0
- Días sin vacaciones del gabinete: +320
- Evaluación presidencial estimada por May: Alta
Fuente: Gobierno de Tabasco / Conferencia 17 noviembre 2025
GOBIERNO DE TERRITORIO
En contraste con las tensiones nacionales, el gobernador subrayó que el fin de semana en Tabasco —con adelanto de aguinaldo, Buen Fin y Festival del Chocolate— concluyó en orden y saldo blanco. A ello sumó las obras impulsadas en la visita presidencial: la ampliación de la autopista Macuspana–Escárcega, el avance del Hospital General de Cárdenas, la planta procesadora de chocolate y la nueva Universidad Rosario Castellanos.
Ese contraste es clave: mientras el país vive un estallido juvenil, Tabasco aparece —en su discurso— como territorio estable, ordenado y en desarrollo.
May incluso adelantó que el cierre de año se acompañará de actividades comunitarias: la Expo Navideña, una pista de hielo gratuita y una agenda cultural abierta. El mensaje político, más allá del anuncio, es claro: la estabilidad también se demuestra en la vida cotidiana.
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LA APUESTA DE MAY
La línea discursiva del gobernador descansa en una lectura ambiciosa: orden adentro, unidad arriba y oposición débil afuera. En ese tablero, su apuesta es sostener un proyecto político que combina territorio, disciplina institucional y respaldo presidencial.
Mientras en el Zócalo se registran disturbios, mientras Trump habla de intervenciones militares y mientras la protesta juvenil busca narrativa, May intenta proyectar una imagen de certidumbre, la cual, en política, es un recurso tan valioso como escaso.
Su frase más reveladora quizá sea la que pasó de largo entre declaraciones sobre aguinaldos y giras:
“Tenemos un gabinete que trabaja de domingo a domingo: nadie se queja”.
En esa frase —medio reconocimiento, medio advertencia— está el corazón de su mensaje:
el proyecto no se detiene, el ritmo no baja y la cohesión interna es, hoy, su principal activo político.


