HÉCTOR I. TAPIA

El Parque Tabasco cerró nueve noches seguidas con las luces encendidas hasta la madrugada. La gente no solo llegaba: regresaba. El que fue el miércoles a ver a Grupo Frontera volvió el sábado para Julión Álvarez.
El que entró el primer día a recorrer los pabellones municipales regresó el último a comprar lo que no compró. El 85 por ciento de los casi dos millones de entradas registradas en la Feria Tabasco 2026 corresponde a visitantes que pisaron el recinto entre dos y tres veces durante los nueve días. Y cada vez que entraron dejaron, en promedio, mil 419 pesos.
Esa fidelidad —no el aforo, no los récords del Foro Tabasco— es la explicación real de los mil 911 millones de pesos de derrama económica que la secretaria de Turismo, Katia Ornelas Gil, presentó este lunes ante el gobernador Javier May Rodríguez con respaldo metodológico del INEGI.
El mecanismo que los informes no explican
La feria registró un millón 895 mil 158 entradas. Pero si el 85 por ciento regresó al menos dos veces, el universo real de personas distintas que pisaron el Parque Tabasco es considerablemente menor. Lo que multiplica la derrama no es el aforo: es la fidelidad.
En términos económicos eso tiene un nombre preciso: gasto recurrente. El visitante no agota su presupuesto en una sola visita. Regresa. Y cuando regresa, vuelve a gastar en alimentos y bebidas, en juegos mecánicos, en artesanías, en el puesto de tacos que ya ubicó desde la primera vez, en el recuerdo de barro que no compró la noche anterior porque se le acabó el efectivo.
Por ello, una familia de cuatro personas que fue tres veces a la feria dejó cerca de 17 mil pesos en la economía tabasqueña. No en el gobierno. En el taquero que agotó su cazuela de pejelagarto, en el artesano de Nacajuca que vendió hasta el último pito de barro, en el hotelero de Tabasco 2000 que llenó cuartos tres fines de semana seguidos.
Una verificación numérica respalda la solidez del dato. Si se multiplican las 1,895,158 entradas registradas por el gasto promedio de mil 419 pesos, el resultado es 2,689 millones de pesos —cifra superior a la derrama oficial reportada. La razón es técnica: la metodología del INEGI aplica criterios conservadores que descuentan duplicidades y ajustan por visitas repetidas. Lo que eso confirma es que los mil 911 millones no son una cifra inflada. Son, si acaso, una estimación por debajo de lo que realmente se movió en la economía tabasqueña durante esos nueve días.
| Gasto promedio por visita | $1,419 pesos |
| Gasto estimado · familia de 4, tres visitas | ~$17,028 pesos |
| En: alimentos y bebidas · juegos mecánicos · artesanías · hospedaje · entretenimiento | |
| Visitantes que regresaron 2 o 3 veces | 85% |
| Visitantes en grupo familiar | 56% |
| Derrama económica total | $1,911,737,040 pesos |
| Visitantes totales | 1,895,158 personas |
| Proyección inicial (marzo 2026) | $1,700,000,000 pesos |
| Superávit sobre la proyección | +$211,737,040 pesos |
| Inversión gubernamental en la feria | $100,000,000 pesos |
| Pesos movilizados por cada peso invertido | 19 pesos |
| Ocupación hotelera promedio | 51.2% |
| Pico hotelero (noches de concierto) | hasta 80% |
En qué se fue el dinero
El gasto promedio de mil 419 pesos por visita se distribuyó en cinco rubros en este orden: alimentos y bebidas primero, seguido de juegos mecánicos, entretenimiento, artesanías y hospedaje. El orden importa.
Que alimentos y bebidas encabece la lista significa que la mayor parte del dinero fue directo al comercio informal y a los restaurantes del recinto y de la zona aledaña de Tabasco 2000. No a un corporativo. No a una franquicia nacional. Al puesto de garnachas, al vendedor de marquesitas, a la señora del tamal de chipilín.
No es un dato menor en una entidad donde la economía popular —los puestos de comida, los vendedores ambulantes, los pequeños comerciantes— rara vez aparece en los indicadores macroeconómicos. La feria los hace visibles, y rentables, durante nueve días al año.
El segundo rubro en importancia son los juegos mecánicos. La edición 2026 contó con más de 65 atracciones mecánicas con costos desde 30 pesos por atracción, accesibles mediante la Tarjeta de la Diversión. Una familia con dos hijos que pasa tres horas en esa zona puede gastar fácilmente entre 400 y 600 pesos solo en juegos, sin contar alimentos.
El hospedaje, aunque aparece al final de la lista, es el rubro que más derrama genera fuera del recinto. Un visitante de Nuevo León que paga hotel dos noches en Tabasco 2000 inyecta entre tres y seis mil pesos adicionales a la economía local antes de poner un pie en el Parque Tabasco.
Hoteles: de dificultades de enero al 80% en mayo
El impacto hotelero de la feria no fue parejo. Fue concentrado, intenso y directamente ligado a la cartelera.
Alberto Zurita del Rivero, presidente de la Asociación Mexicana de Hoteles y Moteles de Tabasco, lo documentó con datos propios: en la noche de Enrique Iglesias —2 de mayo— la demanda de alojamiento en la zona de Tabasco 2000 subió 10 por ciento respecto a los días previos. En los fines de semana de Julión Álvarez y Grupo Frontera, los hoteles de Villahermosa y municipios cercanos llegaron a picos de 80 por ciento de ocupación. El promedio de los nueve días fue 51.2 por ciento.
La diferencia entre el 51 y el 80 por ciento no es estadística: es la diferencia entre un hotel con la mitad de sus cuartos vacíos y un hotel que tuvo que rechazar reservaciones.
Zurita describió a la feria como “la oportunidad de recuperación” para un sector que venía de dificultades a inicios de año. La frase es importante porque viene del gremio, no del gobierno: confirma que el impacto hotelero fue real y no solo declarativo.
Para potenciar ese efecto, 23 hoteles de Villahermosa participaron en la campaña “Pa’ que te quedes en Villa”, con tarifas preferenciales para visitantes locales. La estrategia buscó convertir la visita de un día en estadía de dos o más noches, alargando el ciclo de gasto por turista y distribuyendo la derrama más allá del recinto ferial hacia restaurantes, centros comerciales y servicios de transporte urbano.
Quién gastó más: el visitante que vino de lejos
No todos los mil 419 pesos vinieron del mismo bolsillo. El perfil del visitante en 2026 cambió respecto a ediciones anteriores y eso explica en parte el salto en el gasto promedio.
En 2025 el gasto promedio por persona era de aproximadamente 676 pesos. En 2026 llegó a mil 419 pesos. Más del doble. La diferencia no es solo inflación: es el turista foráneo que llegó esta vez en una proporción mayor que en ediciones previas.
Visitantes de Nuevo León, Ciudad de México y Jalisco pagaron vuelo, hotel y consumo dentro del recinto. Ese perfil gasta entre dos y tres veces más que el tabasqueño local que llega en su carro desde una colonia cercana, duerme en su casa y solo consume dentro del parque. En 2026 llegaron visitantes de 15 estados y 7 países: Belice, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Estados Unidos, Perú y Venezuela.
El 56 por ciento llegó en familia. El 37 por ciento con amigos. Solo el 7 por ciento de forma individual. La familia es la unidad de gasto más eficiente de la feria: compra más comida, más juegos, más recuerdos. Y como ya se estableció, regresa más veces.
Además, 200 mil 164 personas utilizaron el transporte público para llegar al recinto. Ese número tiene una lectura económica concreta: son visitantes que no vinieron en auto propio, lo que sugiere una proporción significativa de turistas foráneos que se movieron en taxi, Uber o camión desde su hotel. Cada traslado es derrama adicional que no aparece en el gasto dentro del parque pero sí en la economía de la ciudad.
El dinero que se quedó en Tabasco
Hay una pregunta que ningún informe oficial formula: ¿cuánto de esa derrama circuló dentro de la economía tabasqueña y cuánto salió hacia proveedores y franquicias foráneas?
La respuesta más cercana está en un dato que la Secretaría de Turismo mencionó sin destacar: el 84 por ciento de los 985 expositores era tabasqueño. Cuatro de cada cinco puestos comerciales pertenecían a negocios locales cuyos ingresos se gastan, reinvierten y recirculan dentro del estado.
En artesanías, 185 de los 215 artesanos presentes eran tabasqueños. El Foro “La Cultural” distribuyó más de cinco millones de pesos en premios al talento local. La zona ganadera activó a 105 expositores bovinos con una bolsa de 850 mil pesos en premios. Los programas Sembrando Vida y Pescando Vida sumaron 215 concursantes con 490 mil pesos en premios.

En este sentido, la feria funciona como un mecanismo de recirculación económica interna: el visitante de Monterrey gasta sus pesos en un negocio tabasqueño que los reinvierte en Tabasco. No es solo derrama; es derrama que se queda.
No obstante, hay un hueco que ningún informe oficial llena: el desglose porcentual exacto por rubro no existe en ningún documento público. No hay un número que diga cuánto de los mil 419 pesos fue a manos tabasqueñas y cuánto salió del estado en manos de operadores foráneos de juegos mecánicos o franquicias de alimentos. Esa cifra, si existiera, completaría el cuadro.
Lo que sí existe es el testimonio de una madre del municipio de Centro que llegó el último día con su hija, el futuro yerno y la abuela en silla de ruedas. Lo explicó con economía contable: “Por la gente que invirtió, para que puedan recuperar lo que invirtieron. El otro año seguramente también vendremos.”
Eso es fidelidad. Y eso, multiplicado por casi dos millones de entradas, es mil 911 millones de pesos.
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