Composición fotográfica sobre el caso de feminicidio de Nancy Jacqueline en Tabasco; aparece el responsable condenado a 60 años de prisión junto a una imagen de archivo de la víctima tras la sentencia emitida por el Poder Judicial.
Esmelin “N” fue sentenciado a 60 años de prisión por el feminicidio de Nancy Jacqueline, ocurrido en Macuspana en 2018. La resolución judicial puso fin a una larga búsqueda de justicia encabezada por la familia de la víctima.

Sentencias históricas exhiben que feminicidas ya no encuentran refugio en Tabasco

La justicia llegó tarde para Nancy Jacqueline. Llegó después de ocho años de litigios, investigaciones, audiencias y exigencias familiares. Llegó también cuando una de las personas que más la buscó ya no estaba para verla.

El Tribunal Superior de Justicia de Tabasco condenó a 60 años de prisión a Esmelin “N”, responsable del feminicidio de la prefecta escolar ocurrido el 9 de junio de 2018 en el municipio de Macuspana. La sentencia representa la pena máxima prevista para este delito y se convierte en uno de los casos más emblemáticos de acceso a la justicia para las mujeres en la entidad.

Nancy Jacqueline tenía 38 años cuando fue asesinada dentro de su domicilio ubicado en la colonia Florida de Macuspana. Aquel día, según los primeros reportes, su esposo aseguró a las autoridades que había salido a una tienda y que al regresar encontró a la mujer sin vida tras presuntamente sufrir una caída accidental. Sin embargo, las investigaciones posteriores comenzaron a derrumbar esa versión.

SENTENCIAS

Dos condenas emblemáticas reflejan años de investigación, captura y justicia.

Caso Año delito Municipio Sentencia
Esmelin “N” 2018 Macuspana 60 años
Osmar “N” 2015 Centro 50 años

La severidad de las penas busca desalentar la violencia extrema.

Fuente: Poder Judicial / Gobierno de Tabasco • Elaboración propia

Peritajes, testimonios y diversas diligencias permitieron establecer que la víctima murió como consecuencia de agresiones físicas. Además, la carpeta de investigación documentó antecedentes de violencia familiar en su contra, un elemento clave para acreditar el feminicidio y analizar el caso bajo perspectiva de género. Mientras las autoridades avanzaban en las indagatorias, el principal sospechoso desapareció.

Esmelin “N”, quien en ese momento se desempeñaba como subdirector de la Escuela Secundaria Federal “Rómulo Hernández García”, logró evadir a la justicia durante tres años. Su captura ocurrió hasta el 1 de noviembre de 2021 en la ranchería Corregidora Ortiz Segunda Sección, en el municipio de Centro. A partir de entonces comenzó una nueva etapa judicial.

Durante el juicio oral, la Fiscalía presentó y desahogó diversos medios de prueba, incluidos 15 testimonios de peritos, policías de investigación y testigos, elementos que permitieron acreditar la responsabilidad penal del acusado. La sentencia impuesta no sólo contempla la prisión.

El condenado deberá pagar mil días de multa equivalentes a 80 mil 600 pesos, además de una indemnización por 129 mil 005.60 pesos, gastos funerarios y la reparación integral del daño. También se ordenó el pago de compensaciones para las dos hijas de la víctima, quienes tenían apenas cinco y doce años cuando ocurrió el crimen. Pero detrás de la resolución existe una historia menos visible y profundamente dolorosa.

REPARACIÓN

Las resoluciones incluyen sanciones económicas y apoyo para familiares.

Concepto Caso Macuspana Caso La Pólvora
Multa 1,000 días 1,000 días
Indemnización
Gastos funerarios Incluidos
Reparación del daño Integral Más de 436 mil pesos

La justicia busca reparar daños más allá de la prisión.

Fuente: Poder Judicial / Gobierno de Tabasco • Elaboración propia

Durante años, la madre de Nancy, Aurora Narváez González, encabezó movilizaciones, acudió a oficinas gubernamentales y exigió públicamente justicia para su hija. También libró una batalla paralela para mantener contacto con sus nietas, quienes permanecieron bajo el cuidado de familiares del agresor. Aunque se obtuvo un régimen de convivencia, el proceso estuvo marcado por conflictos y obstáculos legales.

La mujer falleció en 2023, a los 75 años de edad, sin alcanzar a escuchar la sentencia condenatoria que tanto buscó. Familiares cercanos relataron que meses antes había sufrido un derrame cerebral tras enterarse de la posibilidad de que el acusado pudiera recuperar su libertad. La resolución judicial, por ello, tiene una dimensión que trasciende los tribunales. No sólo castiga a un responsable. También representa el cierre de una lucha familiar que se prolongó durante casi una década.

Un antecedente que marcó a Villahermosa

El caso de Nancy no es el único que se ha convertido en referencia dentro del sistema judicial tabasqueño. Otro expediente emblemático corresponde al feminicidio ocurrido el 1 de noviembre de 2015 en el Parque La Pólvora, en Villahermosa. Después de permanecer varios años prófugo, Osmar “N”, quien mantenía una relación sentimental con la víctima, fue localizado, detenido y sometido a proceso penal.

Tras acreditarse su responsabilidad recibió una sentencia de 50 años de prisión, además del pago de mil días multa equivalentes a 70 mil 100 pesos y la reparación del daño por más de 436 mil pesos, resolución que posteriormente fue confirmada por una sala de apelaciones del Tribunal Superior de Justicia.

Ambos casos reflejan una característica común: los responsables intentaron escapar de la justicia durante años, pero finalmente fueron localizados, procesados y condenados.

Más allá de las cifras

Tabasco mantiene una incidencia de feminicidios menor a la registrada en varias entidades del país. Sin embargo, los desafíos siguen siendo enormes.

La discusión ya no se limita únicamente a contabilizar delitos. También involucra la capacidad de las instituciones para investigar con perspectiva de género, proteger a las víctimas indirectas y garantizar que los responsables enfrenten consecuencias reales.

Las sentencias de 60 y 50 años emitidas en los casos de Macuspana y Villahermosa envían una señal institucional clara. La violencia feminicida sigue siendo una de las expresiones más graves de desigualdad y violencia contra las mujeres, pero también un delito que, incluso después de años de fuga, puede terminar alcanzando a sus responsables. Para las familias que esperan justicia, ese mensaje llega tarde. Pero llega.

Más que condenas

Tabasco mantiene una incidencia de feminicidios menor a la observada en otras entidades del país. Sin embargo, especialistas coinciden en que el reto no consiste únicamente en reducir estadísticas, sino en garantizar investigaciones sólidas, procesos eficaces y sanciones que envíen señales claras de cero tolerancia.

Por ello, los casos de Macuspana y Villahermosa representan algo más que expedientes cerrados. Reflejan el funcionamiento de un sistema que busca responder a delitos de alta gravedad y que enfrenta el desafío permanente de evitar que la violencia feminicida encuentre espacios de impunidad.

La trascendencia de estas resoluciones no está solamente en los años de cárcel impuestos. Está en el mensaje que reciben víctimas, familias y agresores: aun después de años de evasión, la justicia puede alcanzarlos.

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