Héctor I. Tapia
En Paraíso ya no se discute solamente quién sustituye a Alfonso Baca Sevilla. Se pelea quién manda. La ley colocó a María Eliza Hernández Flores al frente del Ayuntamiento; tres días después, las detonaciones llegaron hasta su domicilio. Mientras ella se niega a renunciar y comienza a reorganizar el gobierno, el alcalde con licencia prepara desde fuera su defensa para intentar regresar a una Presidencia que este año administra 738.8 millones de pesos.
La disputa tiene tres frentes. El primero es institucional: el Cabildo reconoció la ausencia temporal de Baca y activó la suplencia prevista en el artículo 63 de la Ley Orgánica de los Municipios del Estado de Tabasco. El segundo es penal: la FGR investiga al alcalde y a integrantes de su administración. El tercero apareció de madrugada y a balazos: alguien disparó afuera de la casa de la mujer que acababa de asumir el control municipal.
Disparos y amenazas
“La madrugada del día de hoy tuvimos ahí un incidente en mi domicilio. Se escucharon algunas detonaciones de armas. Llegó Seguridad Pública y está haciendo todos los registros. La situación ya está a cargo de ellos”, confirmó María Eliza ante los medios.
La presidenta en funciones no identificó responsables ni atribuyó públicamente un motivo. Ese límite debe respetarse: hasta ahora no existe información oficial que permita afirmar quién disparó, cuál era el objetivo ni si las detonaciones estuvieron directamente relacionadas con el relevo municipal.
Pero el ataque no ocurrió en el vacío. María Eliza reveló que desde que asumió la Presidencia ha recibido amenazas e intimidaciones relacionadas, según explicó, con “todo lo que actualmente está sucediendo”.
“Sí hemos tenido algunos temas de intimidación y cosas así, pero vamos a proceder conforme a la ley”, declaró. Cuando le preguntaron si tenía miedo, respondió sin esconder el costo personal: “Creo que somos seres humanos, obviamente mi familia y todo, pero lo vamos a hacer conforme a la ley, como debe ser”.
El poder municipal
Tres frentes
La Presidencia de Paraíso se disputa por la ley, el expediente y la intimidación.
María Eliza ejerce el mando
El Cabildo activó el artículo 63: la segunda regidora ocupa la Presidencia durante la licencia de Alfonso Baca y garantiza la continuidad del Ayuntamiento.
La violencia entra en la disputa
María Eliza reportó detonaciones cerca de su domicilio y amenazas desde que asumió. La Fiscalía deberá determinar autores, motivo y posible relación con el relevo.
Baca intenta conservar el cargo
El alcalde con licencia prepara su defensa frente a la investigación federal y mantiene la expectativa de regresar antes de que concluya el plazo autorizado.
Selecciona cada frente para conocer la disputa.
Fuente: Ayuntamiento de Paraíso; declaraciones de María Eliza Hernández Flores; Ley Orgánica de los Municipios del Estado de Tabasco, artículos 62 y 63.
¿Un mensaje?
El episodio rebasa la nota policiaca. Los disparos ocurrieron después de que una nueva autoridad asumió una alcaldía intervenida por fuerzas federales y comenzó a revisar las áreas dejadas sin mando tras las detenciones.
La línea que deberá investigar la Fiscalía es inevitable: establecer si se trató de una amenaza para obligar a María Eliza a renunciar, impedir cambios dentro del Ayuntamiento o advertirle que existen intereses dispuestos a conservar el control municipal. Es una hipótesis, no una conclusión. Confirmarla exige identificar a los tiradores, reconstruir sus movimientos y encontrar a quienes pudieron ordenar el ataque.
Reforzar la seguridad alrededor de la alcaldesa y su familia es indispensable, pero no suficiente. En un municipio donde la violencia ya alcanzó una elección, mandos de la Policía y ahora el domicilio de quien gobierna, reducir lo ocurrido a “unas detonaciones” sería una forma cómoda de no preguntar qué se está peleando.

Mando propio
María Eliza descartó abandonar el cargo. “El gobierno de Paraíso va a seguir trabajando”, afirmó. También anunció que tomará medidas para proteger a su familia y confirmó que prepara ajustes dentro de la administración municipal.
“Por necesidad, sí”, respondió cuando le preguntaron si realizaría cambios en las direcciones. Explicó que algunas áreas deben ser cubiertas para mantener funcionando el gobierno y que busca personas “que tengan la capacidad y el profesionalismo con respecto al puesto”.
La frase es más importante de lo que parece. La presidenta en funciones no sólo ocupará una silla: comenzará a decidir quién firma, quién paga, quién contrata, quién controla los expedientes y quién entra o sale del gobierno. Obras Públicas, Finanzas, Administración y otras áreas sensibles quedaron bajo presión después del operativo federal.
Cubrir esas vacantes no es un trámite menor. Puede significar reconstruir el funcionamiento institucional, pero también desmontar parte de la estructura política y administrativa que operó con Baca. Las primeras decisiones de María Eliza indicarán si únicamente cuidará el Ayuntamiento durante la ausencia o si ejercerá un mando propio.
Noventa días
La suplencia tiene, por ahora, un límite de 90 días. Durante ese periodo, Baca conserva formalmente el cargo con licencia y María Eliza ejerce las funciones de presidenta municipal.
Cumplido el plazo no habrá automáticamente una nueva elección. Baca podría solicitar su regreso si su situación jurídica le permite presentarse y ejercer presencialmente el cargo. Si la ausencia se vuelve definitiva, deberá activarse el procedimiento establecido en el artículo 62 de la ley municipal, incluida la entrada del suplente registrado o, en los supuestos correspondientes, la intervención del Congreso local.
La ruta jurídica
Los 90 días
La licencia mantiene temporalmente a Baca fuera y activa dos posibles desenlaces.
1
Licencia
El Cabildo autoriza la separación temporal.
2
Suplencia
María Eliza asume la Presidencia en funciones.
3
Posible regreso
Sujeto a la situación jurídica de Baca.
4
Ausencia definitiva
Se activa otra ruta de sustitución.
Clave: al concluir los 90 días no se celebra automáticamente una nueva elección. Primero debe definirse jurídicamente si Baca regresa o si su ausencia adquiere carácter definitivo.
Fuente: Ley Orgánica de los Municipios del Estado de Tabasco, artículos 62 y 63; acuerdo del Cabildo de Paraíso.
Ésa es la pelea que comenzó a dibujarse en Paraíso. María Eliza tiene el respaldo legal del Cabildo, pero alguien ya probó el lenguaje de las armas cerca de su casa. Baca mantiene el título y la expectativa de regresar, pero enfrenta un expediente federal que alcanzó a su administración.
La silla está ocupada. La autoridad ya comenzó a ejercerla. Lo que todavía se disputa es quién conservará el control político, administrativo y presupuestal del Ayuntamiento.
El alcalde afuera
Mientras María Eliza comienza a gobernar, Alfonso Baca Sevilla permanece fuera de Paraíso. En el video difundido después del operativo sostuvo que no escapó: “Es falso que me hubiera dado a la fuga”. Explicó que desde el 17 de agosto se trasladó a la Ciudad de México por compromisos personales y de trabajo.
Su mensaje, sin embargo, no incluyó una fecha precisa de regreso. Baca anunció que había contratado a un abogado penalista para conocer el expediente y preparar su defensa. Después prometió: “Una vez que concluya con los compromisos de gestiones institucionales, me presentaré al Ayuntamiento”.
La frase dejó al descubierto una contradicción. Un alcalde puede organizar su agenda política; no puede imponerle sus tiempos a una investigación penal. Si existe una orden de aprehensión vigente, su eventual retorno ya no dependerá de cuándo termine sus compromisos, sino de lo que determinen la Fiscalía y el juez.
Baca intenta conservar dos cosas al mismo tiempo: su libertad frente al expediente y la posibilidad de regresar al cargo antes de que concluyan los 90 días. El problema es que el reloj político corre más rápido que sus abogados. Cada firma de María Eliza, cada nombramiento y cada decisión tomada sin su presencia debilitan la autoridad que todavía conserva en el papel.

Seis delitos
Fue el propio Baca quien reveló el tamaño de la investigación. Según explicó, la carpeta de la FGR incluye posibles delitos de uso ilícito de atribuciones y facultades, tortura, portación de arma sin licencia, portación de armas reservadas a las Fuerzas Armadas, posesión ilícita de hidrocarburos y posesión de narcóticos.
“Al respecto, niego de manera categórica haber realizado actos o conductas que conlleven a la tipificación de estos delitos”, declaró. También acusó violaciones al debido proceso durante los cateos y sostuvo que el operativo tuvo una intención política para dañar su imagen y la de sus colaboradores.
Su negativa forma parte de un derecho elemental: la presunción de inocencia. Pero la lista tampoco describe una simple diferencia contable. Combina ejercicio indebido del poder, violencia, armas, droga y combustible robado. Públicamente no se conoce todavía una imputación formal por delincuencia organizada contra Baca; afirmarla como delito ya judicializado sería adelantarse al expediente. Lo que sí muestran las diligencias es que la FGR intenta establecer si dentro de su administración operó una red que rebasaba las irregularidades presupuestales.
El despliegue alcanzó 14 inmuebles y dejó ocho personas detenidas, 25 vehículos y 15 armas aseguradas, además de uniformes de la Policía Municipal, teléfonos, equipos electrónicos y documentos. Ningún objeto prueba por sí mismo la responsabilidad del alcalde, pero el conjunto obliga a preguntar cómo se relacionaban los domicilios, los funcionarios y los bienes incautados.
La FGR deberá probar esa conexión. Baca tendrá derecho a controvertirla. La batalla penal no se resolverá en comunicados partidistas ni con videos grabados a distancia, sino frente a un juez.
La bolsa
Lo que está en disputa tampoco es una alcaldía cualquiera. La Ley de Ingresos de Paraíso para 2026 contempla 738.8 millones de pesos: alrededor de 61.6 millones mensuales y 2.02 millones diarios. En términos proporcionales, durante los 90 días de licencia circulará una bolsa presupuestal cercana a 182 millones de pesos, aunque eso no significa que el dinero se encuentre disponible de una sola vez.
Presupuesto significa nómina, obra pública, proveedores, contratos, seguridad y capacidad para construir lealtades. También significa estructura territorial cuando se aproximan las elecciones intermedias. Quien controle Paraíso tendrá recursos y operación política en un municipio estratégico, pegado al puerto y a la refinería de Dos Bocas.
Por eso los cambios anunciados por María Eliza importan tanto como el relevo. Designar responsables en Finanzas, Administración u Obras Públicas implica decidir quién tendrá acceso a las cuentas, los contratos y los expedientes que dejó el gobierno de Baca. El poder municipal no se reduce al despacho de la Presidencia; está en las firmas que autorizan el gasto.
Presupuesto de Paraíso 2026
La bolsa
El relevo coloca bajo una nueva firma el gasto municipal.
Presupuesto anual 738.8 millones de pesos
Es la estimación anual de ingresos que sostiene la operación política y administrativa del municipio.
Equivalente mensual 61.6 millones de pesos
Representa el promedio proporcional del presupuesto anual dividido entre los doce meses.
Equivalente diario 2.02 millones de pesos
Permite dimensionar la capacidad financiera del Ayuntamiento, no el dinero disponible cada día.
Durante 90 días 182 millones de pesos aprox.
Equivalencia proporcional del flujo presupuestal durante el periodo máximo de la licencia temporal.
La plaza naranja
Para Movimiento Ciudadano, Paraíso es su posición municipal más valiosa. En 2024, Baca ganó con 20 mil 933 votos contra 20 mil 202 de Bernardo Barrada, candidato de Morena. La diferencia fue de apenas 731 sufragios.
MC también ganó Tacotalpa y Emiliano Zapata, pero ninguna de esas plazas reúne el presupuesto, la cercanía con Dos Bocas y el peso económico de Paraíso. Perder el control político de ese Ayuntamiento reduciría la capacidad operativa del partido rumbo a 2027.
Formalmente, MC no ha perdido el municipio. María Eliza llegó en la misma planilla y continúa perteneciendo al gobierno naranja. La fractura puede estar ocurriendo dentro de la propia estructura: de un lado, el grupo que Baca construyó y colocó en la administración; del otro, una presidenta que necesita nombrar colaboradores, tomar decisiones y garantizar su seguridad sin esperar instrucciones del alcalde ausente.
La disputa no sería entonces entre Morena y Movimiento Ciudadano. Sería entre el partido que conserva la alcaldía y el grupo de Baca que puede estar perdiendo su control.
Movimiento Ciudadano en Tabasco
Plaza naranja
MC conserva tres alcaldías; Paraíso concentra su mayor valor político.
Paraíso
20,933 votos para Alfonso Baca.
731 votos de diferencia frente a Morena.
738.8 mdp de presupuesto para 2026.
Cercanía con el puerto y la refinería de Dos Bocas.
Tacotalpa
Forma parte de las tres posiciones municipales obtenidas por MC.
Su continuidad mantiene presencia territorial para el partido.
Emiliano Zapata
Completa el bloque de gobiernos municipales naranjas.
Representa otra base de operación política rumbo a 2027.
La precisión política: MC no ha perdido formalmente Paraíso. María Eliza llegó en la misma planilla. Lo que puede estar cambiando es el control interno que ejercía el grupo de Alfonso Baca.
Fuente: resultados electorales de 2024 del IEPC Tabasco; Ley de Ingresos del Municipio de Paraíso para 2026.
El hilo político
Baca buscó primero la candidatura de Morena, quedó fuera y acusó la imposición de Bernardo Barrada. Después encontró espacio en Movimiento Ciudadano. El partido naranja no construyó desde cero su capital político: le prestó las siglas a un aspirante que ya tenía estructura y votos.
Su nombre ha sido relacionado en la conversación política tabasqueña con el grupo de Adán Augusto López Hernández. Esa cercanía necesita ser documentada con hechos concretos antes de presentarla como una línea de mando. Hasta ahora permite observar un fenómeno más amplio y comprobable: personajes que no encontraron candidatura dentro de Morena terminaron buscando acomodo, siglas y territorio en MC.
La hipótesis política es que Movimiento Ciudadano funciona en Tabasco como pista de aterrizaje para grupos provenientes del morenismo y, particularmente, para figuras identificadas con el adancismo. Paraíso habría sido la operación más rentable de esa convergencia: un candidato con base propia, un partido disponible y una alcaldía de alto valor presupuestal y electoral.
Eso no demuestra que Adán Augusto controle al partido ni que ordene las decisiones de Baca. Sí explica por qué la crisis municipal puede tener consecuencias más allá de Paraíso. Si el grupo del alcalde pierde el Ayuntamiento, pierde nómina, contratos, presencia territorial y una plataforma con capacidad para respaldar proyectos políticos rumbo a 2027.

El costo del mando
María Eliza ocupa la Presidencia porque la ley la colocó ahí. Baca quiere regresar porque todavía conserva formalmente el cargo y parte de su estructura política. Alguien disparó cuando la nueva mandataria comenzaba a mover las piezas del gobierno.
Puede tratarse de una intimidación vinculada con el relevo, de un conflicto interno o de una amenaza originada por otros intereses. La Fiscalía tendrá que establecerlo. Pero la coincidencia entre las amenazas, los balazos y el reacomodo administrativo impide tratar el episodio como un incidente aislado.
La pregunta que queda en Paraíso ya no es solamente quién disparó. Es qué intereses comenzaron a sentirse desplazados cuando María Eliza decidió ejercer el poder. La silla administra 738.8 millones de pesos, controla una estructura electoral y se encuentra junto al principal enclave energético de Tabasco.
Demasiado poder para pensar que los balazos fueron solamente ruido.
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