Bajo la selva del sur de Tabasco, un hallazgo arqueológico está reescribiendo lo que se creía sobre los orígenes de la civilización maya. El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) reveló que el sitio de Aguada Fénix en Balancán, una inmensa plataforma milenaria, fue concebido como un mapa simbólico del universo, construido hace más de tres mil años.
El cosmograma oculto bajo la selva de Tabasco
Con tecnología LiDAR, un equipo internacional encabezado por los arqueólogos Takeshi Inomata y Daniela Triadán, de la Universidad de Arizona, descubrió este complejo monumental cerca de la frontera con Guatemala. Los avances del Proyecto Arqueológico Usumacinta Medio, avalados por el INAH, confirman que Aguada Fénix fue diseñado como un cosmograma, una representación material del orden del cosmos y de las fuerzas que regían el mundo antiguo.
El sitio en Balancán, de 9 por 7.5 kilómetros, supera incluso la extensión de urbes mesoamericanas posteriores como Tikal y Teotihuacán. En su corazón se alza una plataforma colosal de 1,400 metros de largo y hasta 15 de alto, donde los antiguos pobladores realizaban procesiones y rituales que evocaban los movimientos del sol y las estrellas.



Símbolos de los dioses y los colores del universo
Los arqueólogos hallaron en el centro de este complejo una excavación cruciforme con 24 figuras de arcilla y pigmentos de colores: azul de azurita, verde de malaquita y amarillo-ocre con goethita. Cada tono representaba los puntos cardinales y la energía cósmica. Entre los objetos también se encontraron conchas y caracoles marinos, una ofrenda traída desde lugares lejanos para conectar el cielo, la tierra y el agua.
Estos hallazgos constituyen la evidencia más antigua del simbolismo cromático direccional en Mesoamérica, una práctica que siglos más tarde sería esencial para los mayas. Según el equipo investigador, estos colores expresaban una cosmovisión en la que cada dirección del universo tenía un significado espiritual y un color protector.
La civilización antes de los reyes
A diferencia de los centros olmecas, Aguada Fénix no tuvo reyes ni templos de poder, sino líderes comunitarios que organizaron el trabajo colectivo mediante el conocimiento astronómico y ritual. Su construcción, estimada en más de 255 mil días-persona, muestra la fuerza de una sociedad capaz de levantar una obra monumental sin jerarquías rígidas.
El sitio, ocupado durante unos 350 años, simboliza el nacimiento de una organización humana basada en la cooperación y la fe en el cosmos. Sus creadores imaginaron su entorno como un espejo del cielo, trazando el primer mapa del universo conocido en Mesoamérica.
En palabras del INAH:
“Las semillas de la ideología de los antiguos mayas germinaron aquí, donde los humanos aprendieron a construir el orden del universo en la tierra”.
Sigue nuestro canal de WhatsApp
Recibe las noticias más importantes del día. Da click aquí



