Staff / El Tabasqueño
El calor de Villahermosa no perdona a nadie. Tampoco las preguntas que nadie hace en voz alta pero todos cargan. Andrés Manuel López Beltrán llegó a los estudios de XHVX La Grande de Tabasco dos días después de firmar su carta de renuncia a la Secretaría de Organización de Morena. Camisa blanca, de lino, sin saco. Tono pausado. Primera entrevista en el estado desde el anuncio.
El periodista Ángel Antonio Jiménez lo recibió a las 8 de la mañana. La conversación duró poco más de 24 minutos. Sin confrontación. Sin evasivas. Con declaraciones que pesan más de lo que parecen a primera escucha.
La primera pregunta fue directa. ¿Por qué Tabasco? ¿Por qué el Distrito VI?
López Beltrán respondió sin dudar:
“Yo viví en Villahermosa hasta los 11 años de edad. Me fui a vivir a la Ciudad de México por motivos obvios: mi papá fue nombrado presidente del PRD en ese entonces, nos movimos toda la familia. Allá estudié, allá crecí, me desempeñé, pero siempre tuve arraigo a la tierra”.
Y fue más lejos:
“Creo que es justo también devolver un poco a un estado que nos ha dado tanto a nosotros como familia”.
Devolverle algo a Tabasco. La frase suena a cortesía política. Pero tiene un peso específico que la entrevista no mencionó y que cualquier tabasqueño mayor de cuarenta años recuerda sin que se lo recuerden: en 1994, Andrés Manuel López Obrador compitió por la gubernatura de Tabasco.
Perdió ante Roberto Madrazo en una elección que él mismo denunció como fraudulenta. Movilizó éxodos. Marchó hasta la Ciudad de México. Tabasco fue el estado que no pudo gobernar. La derrota que lo formó.
Treinta y dos años después, su hijo está de regreso. Y dice que viene a devolver algo.

El pacto
La declaración más importante de la entrevista no fue sobre el distrito ni sobre la agenda. Fue sobre los 15 años que López Beltrán pasó haciendo política sin ser candidato a nada. El periodista Jiménez le preguntó si lo había consultado con su padre.
La respuesta llegó entera:
“Yo tenía un acuerdo con Andrés Manuel López Obrador acerca de que yo no iba a participar en política el tiempo que él estuviera en activo. Él se encuentra en total retiro de la política desde hace más de un año y medio, y creí que por primera vez era justo participar en la elección de 2027”.
No fue consulta. Fue aviso:
“Evidentemente, pues no realicé como tal una consulta, pero sí avisé. Le platiqué y él está más que de acuerdo, y lo hizo muy feliz además que mi decisión fuera que voy a iniciar mi carrera política en Tabasco”.
Que al ex presidente lo haya hecho “muy feliz“” que su hijo eligiera Tabasco —y no la Ciudad de México, donde vivió décadas y donde el apellido también tiene peso— no es un dato menor. Es la pieza que completa el mapa. AMLO no pudo gobernar Tabasco. El hijo empieza aquí. El padre, desde Palenque, celebra.
López Beltrán también explicó por qué esperó:
“Moral, éticamente no era correcto lanzarme cuando mi padre era presidente, porque eso me hubiera dado una ventaja. No se trataba de estorbarle a él de ninguna manera. Por lo mismo me mantuve al margen, pero ahora ya me toca”.
La candidatura que no fue del lunes
López Beltrán presentó su candidatura como una decisión reciente. La entrevista con Ángel Antonio Jiménez en La Grande de Tabasco reveló otra cosa.
El mismo día del anuncio, mientras hablaba en el estudio, tramitaba su nueva credencial de elector en Teapa y esperaba que se la entregaran antes de que terminara el programa. El cambio de domicilio ya estaba hecho. La credencial, en proceso.
El periodista Jiménez le preguntó sobre el asunto:
AAJ: “¿Hay necesidad de cambiar tu residencia al estado de Tabasco?”
AMLB: “Es mi derecho constitucional por ser nacido en el estado de Tabasco. Sin embargo, yo ya cambié mi dirección a Teapa, Tabasco, y ya me empadroné en el listado nominal”.
AAJ: “¿Ya tu credencial de elector ya aparece con domicilio Teapa?”
AMLB: “Aún no, espero que hoy me la entreguen”.
La agenda legislativa tampoco fue improvisada. Antes de que exista convocatoria, antes de que haya campaña formal, López Beltrán ya tenía dos ejes definidos para el distrito. El primero: presupuesto federal para los municipios del Distrito VI. El segundo, más político, más tabasqueño:
“Hay estados de la República que, aunque no producen energía eléctrica como produce el sureste del país, tienen tarifas preferenciales. Aquí la gente gasta mucho en energía eléctrica y creo que es justo demandarle a la Comisión Federal de Electricidad una tarifa preferencial, sobre todo en estas épocas del año”.
Una agenda construida desde adentro. Desde alguien que conoce el distrito no solo en papel.
2030 sin nombrarlo
La pregunta sobre la gubernatura llegó hacia el final de la entrevista. Jiménez la planteó sin rodeos: hay quienes dicen que esta candidatura es el inicio del camino hacia gobernar Tabasco en 2030.
López Beltrán no lo negó:
“Bueno, yo creo que me falta todavía desarrollarme políticamente. Es mi primer cargo de elección popular, mi primera campaña, mi primera elección. Yo quiero aprender de este proceso, quiero formarme más, quiero madurar políticamente y no lo descarto”.
Y remató:
“Sin embargo, no es mi prioridad en este momento buscar otro cargo, me voy a enfocar en ser diputado, empezarlo y terminarlo”.
No lo descarta. La elección de gobernador de Tabasco es en 2030. La diputación federal termina ese mismo año. El calendario no es casualidad ni coincidencia. Es aritmética política.
Su padre intentó gobernar Tabasco en 1994. No pudo. Perdió ante Roberto Madrazo en una elección que denunció como fraude. Marchó. Resistió. Siguió. Pero Tabasco quedó pendiente. Ahora el hijo está aquí, dice que no descarta la gubernatura y el padre, desde Palenque, está "más que de acuerdo" y "muy feliz".
El río Grijalva no tiene prisa. Tampoco ellos.
Sin lavar caras
Hacia el final de la entrevista, Ángel Antonio Jiménez le preguntó cómo sería su relación con los medios de comunicación a partir de ahora.
La respuesta fue la más directa de toda la mañana:
“Hay medios de comunicación que más que medios de comunicación se comportan como voceros de la oposición. A ellos realmente no los voy a voltear a ver mucho. Yo quiero conectar con el pueblo de Tabasco, por eso acudo a radiodifusoras como esta, que son la voz del pueblo de Tabasco, que hacen un servicio social a la comunidad”.
Y cerró sin ambigüedad:
“No voy a legitimar nunca medios que se dedican a repetir mentiras acerca de tu servidor, acerca de nuestra familia. No acudiré a dichos medios porque no les voy a lavar la cara con mi presencia”.

Es su primera definición pública de comunicación política en Tabasco. Clara y sin matices: solo hablará con medios que considera cercanos a la gente. Los demás no existen para su campaña. Es su primera definición pública de comunicación política en Tabasco. Y es una declaración que puede cobrarle cara. Los medios que claramente ubica —sin nombrarlos— no van a quedarse en casa.
Van a estar en sus recorridos, en sus mesas de trabajo, en cada acto de campaña. Y una respuesta de “no les voy a lavar la cara” les entrega el ángulo que necesitan para cubrirlo en negativo durante meses. Un candidato con más rodaje político habría dicho lo contrario: que todos los medios son bienvenidos, que la gente decide a quién creerle. Eso desarma. Lo que dijo López Beltrán arma al adversario. Primera campaña. Primera lección.
Al final de la entrevista, Jiménez le preguntó si valía la pena estar expuesto, si valía la pena que la integridad de su familia estuviera en la palestra.
López Beltrán respondió:
“Vale la pena pagar cualquier costo si ese costo se paga por ayudar a las personas que realmente lo necesitan. Yo estoy en la política por eso, porque tengo la vocación de ayudar al pueblo”.
Su padre dijo exactamente lo mismo. Durante décadas. En Tabasco, en todo México, en el Zócalo, en Palacio Nacional.
Ahora el hijo está en Tabasco. Dice las mismas palabras. En el mismo estado. Ante el mismo río.
Lo que falta saber es si el río le responde igual.
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