En Tabasco, los anuncios suelen quedarse en la orilla. Esta vez, el gobierno estatal decidió meterse al agua.
El secretario de Movilidad, Rafael Elías Sánchez Cabrales, confirmó que el proyecto de transporte fluvial sobre el río Grijalva ya tiene trazo definido: 11 kilómetros desde Acachapan y Colmena hasta Gaviotas Sur, un corredor que busca convertirse en la primera alternativa formal de movilidad acuática urbana del país.
No es un plan conceptual: el estudio técnico está en fase final y el número de embarcaciones, rutas y especificaciones operativas quedará definido en las próximas semanas.
El anuncio ocurrió en territorio, durante la jornada comunitaria encabezada por el gobernador Javier May Rodríguez en Oxiacaque, Nacajuca. Ahí, lejos de oficinas y presentaciones, el funcionario admitió la complejidad del reto: no hay referentes nacionales.
“Estamos delimitando 11 kilómetros de río… no es tarea fácil porque no existe un modelo similar en México. Estamos buscando referentes internacionales”, explicó. Las embarcaciones —adelantó— deberán ser cerradas, climatizadas y adaptadas a crecientes, lluvias y estiaje, condiciones propias de una ciudad atravesada por agua y calor extremo.
MODELO NUEVO
El proyecto forma parte del Plan Villahermosa 2030, la apuesta integral del gobierno estatal para modernizar la movilidad urbana. Mientras el componente terrestre avanza hacia licitación a cargo de SOTOP, el eje fluvial apunta a diversificar el transporte, reducir presión vial y recuperar una vieja lógica tabasqueña: moverse por el río.
La idea no es decorativa. Durante décadas, la capital creció de espaldas al Grijalva. Hoy, la administración May parece intentar lo contrario: convertir el agua en infraestructura pública.
Más allá del dato técnico, el mensaje es político. En vez de anunciar megaproyectos de alto costo o soluciones exprés, el gobierno está optando por intervenciones funcionales y graduales, con impacto directo en colonias populares como Gaviotas, Acachapan y Colmena, zonas donde el transporte cotidiano es más caro y tardado.
La lógica es clara: resolver primero lo que la gente usa todos los días.
No es casual que el anuncio se haya hecho durante una jornada de territorio. El sello del actual gobierno ha sido ese: gabinete en calle, módulos móviles, decisiones tomadas frente a la comunidad. El transporte fluvial encaja en esa narrativa: menos render, más operación.

RETO TÉCNICO
El desafío, sin embargo, no es menor. Villahermosa no es Ámsterdam ni Monterrey. Las crecientes, la sedimentación y el clima extremo exigen ingeniería específica. De ahí que la autoridad revise modelos internacionales antes de definir el tipo de embarcación.
Sánchez Cabrales fue directo: “no estamos descubriendo el hilo negro, Tabasco históricamente se comunicaba por agua”. La apuesta es actualizar esa tradición con tecnología y confort.
Si el estudio final valida la viabilidad, el sistema arrancaría el próximo año con un primer circuito piloto. Paralelamente, el transporte terrestre se integrará mediante nuevas unidades que operará Movitab, cerrando el esquema multimodal.
En una ciudad que padece tráfico creciente y transporte saturado, el río —olvidado por décadas— podría convertirse en la siguiente avenida.
Y esa, más que una postal turística, es una decisión de movilidad urbana.
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