Las visitas discretas de Rosa María Payá a México, sin agenda oficial de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, encendieron alertas diplomáticas. Su participación en foros políticos y reuniones privadas, reveladas por La Jornada, reabre el debate sobre la independencia, neutralidad y credibilidad del sistema interamericano de derechos humanos en la región.


