DE PRIMERA MANO / POR RODULFO REYES / 09/04/2026

¿Qué tienen en común Benito Neme Sastré, Humberto Mayans Canabal, Arturo Núñez Jiménez, Andrés Granier Melo, Adán Augusto López Hernández, Javier May Rodríguez, el líder petrolero Pilar Córdoba y el empresario Abelardo de la Torre?

Todos, sin importar diferencias de grupo, militancia o ideología, comparten una experiencia: en algún momento fueron traicionados por la misma persona.

Ese denominador común tiene nombre: Jesús Alí de la Torre, un político que ha convertido la deslealtad política en su principal herramienta de supervivencia.

La historia arranca en 2009. Humberto Mayans, entonces secretario de Gobierno, vislumbró el riesgo cuando el aspirante de Andrés Granier para la alcaldía de Centro era José del Carmen Escayola. Mayans pactó con Jesús Alí: apoyo a la alcaldía a cambio de respaldo rumbo a 2012. El acuerdo no sobrevivió. Al llegar el momento, Alí rompió el compromiso.

Ese mismo 2012, Benito Neme también comprobó el patrón. Con sus contactos en el gobierno federal, logró posicionar a Alí como candidato del PRI, desplazando a otros perfiles. La respuesta fue una ruptura interna: durante la campaña, Alí ignoró acuerdos clave y marginó a operadores estratégicos.

El episodio más revelador llegó tras el gobierno de Núñez. Cuando el poder federal fue contra Granier, Jesús Alí se sumó a la ofensiva, incluso deslindándose públicamente del exgobernador.

En esa misma etapa, el líder petrolero Pilar Córdoba también fue blanco de maniobras políticas tras haber sido aliado en 2009. El intento de bloqueo a su carrera evidenció una constante: los acuerdos en la trayectoria de Alí son transitorios.

Después de la derrota de 2012 —la peor del PRI en Tabasco—, Jesús Alí abandonó el partido. Para 2018, reapareció como “candidato independiente”, aunque en los hechos operó como factor de presión en la disputa entre Adán Augusto López Hernández y Gerardo Gaudiano.

El paso siguiente fue su incorporación al gobierno de Adán Augusto, donde ocupó cargos administrativos. Sin embargo, antes de concluir ese ciclo, volvió a cambiar de posición y se acercó a Javier May Rodríguez, entonces adversario interno.

Incluso en el ámbito personal, el patrón persiste. El empresario Abelardo de la Torre mantiene una denuncia en su contra por presuntos actos relacionados con un conflicto patrimonial.

Así, más que cambios ideológicos, lo que define a Jesús Alí de la Torre es un patrón constante: la movilidad política basada en la ruptura de lealtades.

Al final, no cambia de partido: cambia de alianzas. Y en ese tránsito, deja una constante: todos sus vínculos parecen tener fecha de caducidad.

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