Héctor I. Tapia
La política, como el beisbol, se decide por racha. Y en Tabasco, Javier May Rodríguez lleva cuatro días jugando sin errores. El domingo, en su Primer Informe de Gobierno, lanzó una frase que aún flota en el ambiente: “si el primer año fue despegue, ahora agárrense, porque vamos con más velocidad”.
El lunes, la encuestadora Enkoll lo colocó con 66 % de aprobación y 98 % de conocimiento. El martes, el reporte federal de seguridad reveló una caída del 51 % en homicidios dolosos en ocho meses. Y el miércoles, Claudia Sheinbaum anunció que regresa al estado el domingo a las 11:30 de la mañana para realizar una visita al Festival del Chocolate que se realizará este fin de semana en el Parque Tabasco Dora María.
Cuatro días, cuatro golpes certeros. Cada uno con un mensaje distinto, pero una misma dirección: el control político. En una entidad históricamente convulsa, el gobernador logró lo que pocos: que las noticias sobre Tabasco hablaran de estabilidad.
No hubo euforia ni discurso excesivo, solo un tono firme que dejó ver que el gobierno ha encontrado ritmo y coordinación. En el sur, donde el poder suele ser tempestad, la calma también puede ser una estrategia.
EL BATEO DE LA OPINIÓN
En política, los números no mienten: los tabasqueños le dan a Javier May Rodríguez una aprobación del 66 %, según la encuesta de Enkoll (noviembre de 2025). La cifra, por sí sola, no sería noticia si no viniera acompañada de un dato que pocos gobernadores pueden presumir: el 98 % de la población lo conoce.


En un país donde la visibilidad suele confundirse con desgaste, May ha logrado invertir la ecuación: ser conocido y mantener buena imagen. De ese universo, 68 % tiene una opinión positiva y solo 21 % negativa. En términos de narrativa política, Tabasco lo respalda y lo reconoce.
Ese respaldo se traduce en atributos que, juntos, dibujan un perfil político con anclaje social: 64 % lo considera trabajador, 62 % cercano a la gente, 59 % preparado para gobernar y 55 % honesto.
La opinión pública lo percibe como un mandatario que cumple, incluso cuando no promete demasiado. En el tablero de la percepción, eso equivale a un bateador constante, más de promedio que de espectáculo. La gente lo siente presente, un rasgo que se ha vuelto su marca en un entorno político nacional dominado por la distancia y la burocracia.
El estudio también revela un dato estratégico: 58 % de los tabasqueños considera que el gobierno de May es mejor o igual que los anteriores, mientras que 40 % cree lo contrario.


La diferencia de 18 puntos representa una zona de confort político que explica el tono de su Primer Informe. Si en 2024 su discurso fue de arranque, en 2025 fue de afirmación. El 30 % identifica los programas sociales como su mayor logro, y 22 % ubica la vivienda y la obra pública como motores visibles de su gestión.
Las políticas de apoyo directo —como Bienestar, Sembrando Vida y Mujeres Productivas— son reconocidas incluso por quienes no militan en Morena, un signo de transversalidad política poco común en el sur del país.
La otra cara de la encuesta, sin embargo, conserva los fantasmas de siempre: 50 % de los entrevistados menciona la inseguridad como el principal problema del estado, seguido por 22 % que señala la corrupción o mal gobierno, y 21 % que apunta a la situación económica.
Pero lo relevante no es la queja, sino la tendencia. En comparación con 2024, el miedo retrocede, y la gente percibe —aunque con cautela— una mejoría sostenida en seguridad pública. La encuesta coincide en tiempos con el informe federal que reporta una caída del 51 % en homicidios durante los últimos ocho meses, lo que explica por qué la crítica social no se traduce en desgaste político.


En el terreno partidista, Morena mantiene una identificación del 54 %, frente a 6 % de Movimiento Ciudadano, 5 % del PRD, 4 % del PRI, 3 % del PVEM, 2 % del PT y 1 % del PAN. El dato estructural es que 24 % se declara apartidista, un electorado libre que, por ahora, no parece opositor.
La hegemonía morenista no solo sobrevive, sino que se reconfigura con la dupla Sheinbaum–May, que muestra una sintonía institucional del 61 % según el mismo estudio.
En otras palabras, la presidenta y el gobernador gozan de una confianza compartida, un fenómeno poco frecuente entre gobiernos estatales y federales en el primer año de una administración.
Esta percepción colectiva sostiene su momento. Mientras otros gobernadores enfrentan fracturas o desgaste mediático, May Rodríguez consolida una base social de confianza y reconocimiento. Esa es la diferencia entre el gobernante que administra y el que representa. En el beisbol político, la gente siente cuándo un jugador está en racha, y hoy los números indican que Javier May juega con el marcador a favor.
El pulso ciudadano coincide con la estadística del crimen: la mejora en seguridad refuerza su credibilidad. Es la demostración de que la política no solo se mide por discursos, sino por hechos verificables. Esa es la puerta de enlace hacia el siguiente bloque: los resultados concretos en materia de seguridad pública, donde Tabasco rompe la curva del crimen.
CAJA LATERAL | FICHA TÉCNICA
Encuesta: Evaluación del Gobierno de Tabasco.
Casa encuestadora: Enkoll para El Universal.
Levantamiento: del 30 de octubre al 3 de noviembre de 2025.
Tamaño de muestra: 1 203 entrevistas cara a cara a población mayor de 18 años.
Error estadístico: ± 2.8 %.
Nivel de confianza: 95 %.
Fuente: Enkoll / El Universal, 10 nov 2025.
ROMPE LA CURVA
Durante años, Tabasco fue un punto rojo en el mapa del crimen mexicano: una frontera sin control, policías contaminados y homicidios en ascenso. Hoy, por primera vez desde 2018, el estado cambió de color.
El Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) confirmó que entre febrero y octubre de 2025 los homicidios dolosos cayeron 51 %, una reducción que coloca a la entidad en la posición 16 nacional, con apenas 3.1 % del total de casos del país. No es una casualidad estadística: es el primer descenso sostenido en siete años.
El dato representa algo más que una cifra. La violencia en Tabasco se había incrustado en la vida cotidiana: ejecuciones, cobros de piso, policías al servicio del crimen. Pero la tendencia comenzó a invertirse cuando la nueva administración estatal reconfiguró el mando y la Federación blindó los puntos críticos del Golfo y la frontera.
En ocho meses, el promedio diario de asesinatos pasó de tres a uno y medio, y el temor en Villahermosa empezó a ceder. Por primera vez en mucho tiempo, la curva del miedo se detuvo.


OPERACIÓN COORDINADA
La estrategia que explica esa caída se divide en dos ejes: contención operativa y depuración institucional. Desde la Mesa de Seguridad, el gobierno federal y estatal acordaron actuar sobre las células locales con inteligencia y precisión.
El resultado más visible fue la captura de Leonardo Arturo “N”, alias El Carnal, exdirector de la Policía Estatal, detenido en Chiapas por extorsión. Poco después cayó Jorge Armando “N”, alias El Toto, presunto líder de un grupo dedicado a ejecuciones en Macuspana y Centro. Con él fueron arrestados cuatro policías municipales.
Los informes federales los vinculan con redes de halconeo y cobro a comerciantes que operaban desde 2021. Estas detenciones, junto con la vigilancia militar en Cunduacán y Emiliano Zapata, cerraron corredores delictivos que durante años funcionaron como refugio para grupos de mediano alcance. La presidenta Claudia Sheinbaum lo resumió así: “Cero impunidad y atención a las causas.” El mensaje fue claro: el sur no volverá a ser territorio sin ley.
EFECTO TABASCO
El impacto no solo está en los números, sino en la coordinación inédita entre los tres niveles de gobierno. En Tabasco, la información fluye cada semana entre la Fiscalía estatal, la Guardia Nacional y la Secretaría de Seguridad Pública, con supervisión directa del Ejército.
Ese orden no existía en sexenios anteriores. El gobernador Javier May sustituyó mandos, revisó la nómina de la policía y ordenó auditorías sobre el uso de armas y patrullas. El control territorial dejó de ser discurso: se convirtió en práctica.
A nivel federal, Omar García Harfuch, titular de Seguridad y Protección Ciudadana, confirmó que Tabasco “ha dejado de figurar en la lista de los diez estados más violentos”, lo que representa un giro de 180 grados.
En términos políticos, es una muestra de que el modelo Sheinbaum–May funciona: presencia en el territorio, coordinación en los mandos y una línea única de información. El resultado es medible: mientras el país redujo sus homicidios 37 %, Tabasco lo hizo 51 %, una diferencia de catorce puntos que coloca a la entidad como caso de éxito regional.
RESULTADOS CLAVE
- Reducción del 51 % en homicidios dolosos (febrero–octubre 2025).
- 3.1 % de participación nacional en incidencia delictiva.
- 20 integrantes de célula criminal detenidos en Macuspana.
- Exdirector policial capturado en Chiapas.
- Coordinación permanente entre Fiscalía, Guardia Nacional y SSP estatal.
LA DOBLE PINZA
El modelo combina operación de fuerza y política social. A la par de los operativos, se reforzaron los programas de Bienestar, Mujeres Productivas y Jóvenes Construyendo el Futuro en comunidades rurales donde el crimen reclutaba con facilidad.
Es la otra mitad de la estrategia: cerrar el paso a la violencia ofreciendo alternativas. En esa lógica, las cifras del SESNSP no solo miden eficacia policial, sino también la capacidad del Estado para recuperar confianza social.
Desde la lectura analítica, lo que ocurre en Tabasco tiene valor de laboratorio: demuestra que la seguridad no depende únicamente de cuántos policías se despliegan, sino de cómo se reconstruye la autoridad moral.
En un país donde el crimen se alimenta del abandono institucional, la coordinación y la limpieza interna pesan más que cualquier operativo mediático. Ese es el efecto Tabasco: menos patrullas, más método.
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LOS RETOS ABIERTOS
Pese a los avances, los riesgos persisten. El estado sigue siendo ruta de trasiego y tráfico humano, y los municipios fronterizos mantienen focos de violencia vinculados al contrabando. El robo con violencia y la extorsión están por debajo del promedio nacional, pero muestran repuntes ocasionales en Villahermosa y Cárdenas. El desafío, advierten los mandos federales, será sostener la tendencia sin bajar la guardia cuando los grupos criminales busquen reacomodo.
En términos políticos, la clave está en mantener el equilibrio: resultados verificables sin caer en triunfalismos. Por ahora, los números respaldan a May, y el mensaje a la federación es claro: Tabasco ya no es un problema, es parte de la solución. La seguridad dejó de ser un lastre y se convirtió en el nuevo argumento de legitimidad.
Tabasco encontró su punto de equilibrio: presencia, coordinación y control. La violencia se contiene no por milagro, sino por método. Si el modelo se mantiene, el sur será la prueba de que México todavía puede revertir la curva del crimen.
LA PRESIDENTA REGRESA
En menos de catorce meses de gobierno, Claudia Sheinbaum ha visitado Tabasco cinco veces. Ningún otro estado del país ha concentrado una presencia tan constante de la Presidenta, lo que refleja la importancia política y simbólica que el sur tiene en la nueva etapa de la Cuarta Transformación.
Este fin de semana, Sheinbaum volverá para supervisar la ampliación de la carretera Macuspana–Escárcega, revisar apoyos a productores de cacao y encabezar las últimas entregas de la Pensión Mujeres Bienestar. Será una visita de verificación, más técnica que política, pero con un claro mensaje de respaldo federal a Javier May Rodríguez.
La historia de esta cercanía se cuenta por etapas. Su primera gira a Tabasco fue el 18 de octubre de 2024, en Balancán, donde lanzó la Pensión Mujeres Bienestar y firmó el Convenio de Pensión Universal para Personas con Discapacidad junto a Ariadna Montiel y el gobernador May Rodríguez.
“Nunca vamos a traicionar al pueblo de Tabasco ni al pueblo de México”, dijo entonces Sheinbaum, evocando el legado de López Obrador. Aquel día, en la unidad deportiva “José Nazur”, la presidenta habló de unidad, honestidad y continuidad. Era su primera aparición fuera de la capital y eligió hacerlo en el territorio donde nació el movimiento obradorista.


La segunda visita, el 15 y 16 de marzo de 2025, tuvo carácter operativo: Huimanguillo, Tacotalpa, Macuspana y Centro. En dos días, Sheinbaum dio el banderazo al programa Viviendas del Bienestar, supervisó obras del Tren Estación Chontalpa–Dos Bocas, inauguró el Centro de Acopio de Cacao en Tapijulapa, y arrancó la ampliación de la autopista Macuspana–Escárcega, hoy bajo supervisión.
Cerró la gira inaugurando la Planta Potabilizadora El Carrizal II y el Acueducto Usumacinta, obras que dotan de agua a 400 mil habitantes de Villahermosa. “Tenía que venir un presidente tabasqueño para resolver el problema del agua”, dijo, en alusión a López Obrador. A su lado, May agradeció las obras “que resuelven carencias históricas” y consolidan “la nueva etapa de inversión social en Tabasco”.
La tercera visita, el 19 de julio de 2025, estuvo dedicada al sistema de salud. En Villahermosa, Sheinbaum inauguró la ampliación del área de hemodiálisis del Hospital Juan Graham Casasús, con inversión federal y estatal.
“Vamos a invertir más de 2 mil millones de pesos para fortalecer la salud en Tabasco”, anunció. May, en respuesta, la llamó “paisana adoptada” y le recordó que “Tabasco no la deja sola”.
Fue una jornada breve, pero cargada de simbolismo: la Presidenta refrendó su confianza en el gobernador y reconoció su gestión al universalizar la pensión de adultos mayores. “Se puso guapo”, bromeó entre aplausos, reforzando la química política que ambos comparten.
La cuarta visita, el 20 de septiembre de 2025, convirtió a Tabasco en epicentro del discurso nacional. En el Parque Dora María, Sheinbaum encabezó ante 25 mil personas el acto “La Transformación Avanza”, como parte de su Primer Informe de Gobierno.
Allí enumeró los beneficios de los programas federales en el estado: 213 mil adultos mayores, 25 mil personas con discapacidad, 35 mil jóvenes empleados, 10 mil becarios universitarios y más de 31 mil productores apoyados.
“No mentimos, no robamos y no traicionaremos al pueblo de Tabasco”, dijo, mientras el público coreaba “¡Paisana, paisana!”. May, en su mensaje, respondió: “Presidenta, Tabasco es su casa”. Aquella tarde, la sincronía entre ambos gobiernos se volvió evidencia política.
El miércoles, desde Palacio Nacional, Claudia Sheinbaum anunció: “vamos a Tabasco a varias cosas… supervisión de carretera, apoyo a productores de cacao y pensión Mujeres Bienestar”.
Será su quinta visita como Presidenta en un año, y parte de una gira que recorrerá el sureste entre el 14 y el 16 de noviembre.
Según la agenda oficial, la presidenta encabezará el viernes los actos del Plan Campeche y el arranque del Acueducto de Campeche; el sábado presidirá la entrega de Pensiones Mujeres Bienestar en Palizada, y el domingo 16 de noviembre estará en Villahermosa, en la explanada del Festival del Chocolate, para visitar el recinto ferial y reunirse con productores locales.
El acto en Tabasco, aunque breve, tiene peso simbólico: Sheinbaum llega al corazón político de la 4T para cerrar una semana en la que los números y la narrativa favorecen al gobernador.
En términos políticos, su presencia equivale a respaldar sin decir la palabra.
“Vamos a Tabasco a varias cosas: supervisión de carretera, apoyo al cacao y Pensión Mujeres Bienestar”, declaró. Aunque breve, la gira consolida una relación de confianza institucional y continuidad de proyectos que definen el eje sureste de la 4T. En ese mapa, Tabasco se ha vuelto territorio prioritario, y Javier May, una figura de equilibrio y certidumbre política.


EL JUEGO SIGUE
La racha política no es casualidad. Es el resultado de un año en que Tabasco pasó de la turbulencia al orden. El gobernador entendió que gobernar es también administrar el tiempo: cuándo hablar, cuándo esperar y cuándo dejar que los datos hablen por sí solos.
Después de meses de dudas, ajustes y reconstrucción institucional, el estado parece entrar en sincronía con la federación. Y en esa armonía, Sheinbaum ve en May una figura confiable; May, en ella, el respaldo necesario para mantener el ritmo.
El gobernador lo resumió en una frase de gradería política: “El primer año fue despegue, el segundo será velocidad.” En el lenguaje beisbolero, va bateando de cuatro-cuatro.
Pero la lectura más profunda es otra: el sur se estabiliza, y Tabasco deja de ser un punto de preocupación para convertirse en referencia. En un país donde la política suele improvisar, la racha de Javier May demuestra que también se puede gobernar con método y constancia.








