La concentración de trabajadores del Sindicato Único de Trabajadores al Servicio del Estado de Tabasco (SUTSET) frente a la Oficialía Mayor, el pasado 16 de enero, encendió alertas tempranas en el arranque del año administrativo.
El reclamo fue concreto: el bono del Día de Reyes y la dispersión de los vales de despensa correspondientes a la primera quincena de enero. Horas después, la autoridad financiera del estado salió a fijar postura: no existe adeudo alguno con la base trabajadora.
El conflicto no se detonó por falta de recursos, sino por una brecha de comunicación asociada a un cambio operativo.
El bono de Reyes, fechado el 6 de enero, y los vales quincenales fueron dispersados financieramente la noche del 15 de enero, pero una parte de los trabajadores aún no contaba con el medio electrónico para hacerlos efectivos. La ausencia de información clara sobre tiempos y procedimientos alimentó la incertidumbre en la base sindical.

LA PROTESTA
Ante la falta de certeza inmediata, un grupo de agremiados acudió a las oficinas de la Oficialía Mayor para exigir explicación. La movilización tuvo un componente preventivo más que confrontativo: evitar que un retraso administrativo se convirtiera en precedente.
Tras varias horas de diálogo, una comitiva sindical confirmó que los recursos ya estaban depositados y que el problema radicaba exclusivamente en la entrega física de las tarjetas.
La titular de la Oficialía Mayor precisó que todas las tarjetas de vales están debidamente fondeadas y se encuentran resguardadas en las áreas administrativas de cada dependencia, listas para su entrega.
En el mismo sentido, la Secretaría de Administración y Finanzas ratificó que el pago del bono y de los vales se realizó conforme al calendario interno, sin afectación presupuestal ni retraso deliberado.
EL ACUERDO
Tras la reunión formal entre autoridades y el Comité Ejecutivo Estatal del SUTSET, el sindicato reconoció el cumplimiento total de ambas prestaciones y valoró la disposición institucional para aclarar dudas y mantener abiertos los canales de comunicación.
El acuerdo central fue reforzar la información hacia la base cuando existan ajustes operativos, como el cambio de proveedor del monedero electrónico, para evitar interpretaciones de incumplimiento.
El episodio deja una señal relevante: el pago oportuno de prestaciones se mantiene como prioridad administrativa, pero la gestión laboral exige algo más que solvencia financiera.
La experiencia confirma que, en materia sindical, la falta de información puede pesar tanto como la falta de recursos. La resolución rápida evitó que el reclamo escalara y preservó la relación institucional con uno de los gremios más numerosos del estado.
Desde el Poder Ejecutivo se reiteró que el interés del Javier May Rodríguez es que los derechos laborales se respeten sin excepción, subrayando una política de diálogo permanente con las organizaciones sindicales.
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OTRO FRENTE
En paralelo, y en un ámbito distinto, trabajadores del sector salud afiliados a la Sección 48 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Salud declararon asamblea permanente por retrasos en pagos federales. Se trata de un proceso ajeno al SUTSET, con dinámica propia y competencia distinta, aunque con impacto en el clima laboral general.
En el caso estatal, el saldo es claro: no hay adeudos, las prestaciones están cubiertas y el conflicto se contuvo mediante diálogo. La lección administrativa es precisa: en tiempos de ajustes operativos, la comunicación no es un complemento, sino una pieza central de gobernabilidad laboral.
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