El gobernador Javier May Rodríguez concentró en una sola gira decisiones presupuestales que marcan la agenda económica del sur de Tabasco. En Balancán y Tenosique puso en marcha el Crédito Ganadero a la Palabra, rehabilitó infraestructura educativa y anunció nuevos recursos para caminos rurales.
De entrada entregó 200 paquetes pecuarios, confirmó 200 millones de pesos para 700 apoyos productivos, destinó 5.9 millones al Instituto Tecnológico Superior de los Ríos y comprometió 700 millones para la red carretera estatal, incluidos 20 millones para el Plan Balancán–Tenosique.
No fueron actos simbólicos. Fueron montos, metas y calendario, anunciados en territorio, frente a productores, estudiantes y autoridades municipales.
“Hoy el Gobierno del Pueblo continúa impulsando este programa, reafirmando su compromiso con la ganadería y con quienes sostienen la economía de nuestras comunidades”, sostuvo al encabezar la entrega de 2 mil novillonas y 200 sementales en el poblado El Águila.
En compañía de la Presidenta Municipal Beatriz Castañón Félix, visitamos el Instituto Tecnológico Superior de los Ríos, en Balancán, donde supervisamos la rehabilitación de los edificios B y D, que en breve entregaremos equipados para dignificar la manera en la que miles de… pic.twitter.com/LP37pJgA7Y
— JAVIER MAY (@TabascoJavier) January 29, 2026
Luego dejó clara la filosofía del esquema: “Creemos en la palabra de ustedes, de los hombres y mujeres del campo. No vamos a defraudar la confianza que han depositado en nosotros”. El programa escalará a 700 paquetes este año, equivalentes a 7 mil vientres y 700 sementales, una política que prioriza capital productivo sobre transferencias en efectivo.
De acuerdo con la SEDAP, las entregas previas ya arrojan 1,505 novillonas preñadas y 300 nacimientos, indicadores tempranos de reposición de inventario que impactan directamente en el ingreso familiar y la autosuficiencia alimentaria.
CAMPO PRODUCTIVO
El énfasis pecuario no es casual. Balancán y Tenosique son territorios donde la economía se mueve al ritmo del ganado, la milpa y los caminos cosecheros. En ese contexto, el crédito en especie reduce riesgos financieros y asegura que el apoyo se convierta en patrimonio.
La secretaria Luisa del Carmen Cámara recordó que el año pasado, entre Crédito Ganadero a la Palabra y Pescando Vida, el estado canalizó casi 922 millones de pesos al sector primario, una de las bolsas más altas de los últimos años.
La lógica es técnica y política a la vez: fortalecer inventario, elevar productividad y anclar presencia institucional donde históricamente hubo abandono.






En la misma jornada, el mandatario acudió al ITSR para entregar la rehabilitación de los edificios “B” y “D”, con impermeabilización, electricidad, sanitarios y 40 equipos de aire acondicionado, en beneficio de 249 alumnos y docentes.
Ahí marcó postura: “Para nosotros la educación no es un gasto; es invertir en el futuro y presente de Tabasco”. El mensaje apunta a los tecnológicos como semillero de técnicos e ingenieros que sostienen la agroindustria y los servicios regionales; sin infraestructura mínima, la formación se detiene y la movilidad social también.
RUTA ECONÓMICA
El tercer eje fue la conectividad. “Vamos a mejorar todas las vías porque están en muy mal estado; de ahí sacamos nuestra producción”, afirmó al detallar 20 millones para el tramo Plan Balancán–Tenosique, 65 millones adicionales en obras municipales y 700 millones estatales para rehabilitar carreteras.
En zonas rurales, cada kilómetro reparado reduce tiempos de traslado, costos logísticos y pérdidas de mercancía. No es obra cosmética: es rentabilidad directa para el productor.
La lectura de fondo es clara. Producción, educación técnica y caminos forman una cadena económica básica. El ganado genera ingreso, el tecnológico forma capital humano y la carretera conecta mercados.
Puede debatirse si los montos alcanzan para revertir décadas de rezago, pero la dirección del gasto es consistente con una política pública que privilegia infraestructura tangible sobre evento político. En estados rurales, esa coherencia suele traducirse en resultados medibles.
Al final, más que discurso, la gira dejó números y compromisos verificables. Y en el terreno de la administración pública, son los números —no las promesas— los que pesan.
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