Héctor I. Tapia
Guadalupe Taddei salió del Instituto Nacional Electoral dejando detrás una crisis que ya alcanzó contratos, funcionarios y empresas. El Órgano Interno de Control mantiene abiertas investigaciones por posibles conflictos de interés, simulación en licitaciones, abuso de funciones y daño patrimonial. Cinco expedientes llegaron ya a procedimientos de responsabilidad administrativa. La presidenta cayó; la revisión de su gestión apenas comienza.
Jorge Montaño Ventura, uno de los consejeros que más cerca caminó de Taddei durante su presidencia, sigue sentado en el Consejo General. Ahí permanece también una historia menos conocida: la del grupo que comenzó a rodearlo desde abril de 2023 y que, con el paso de los años, dejó de limitarse a su oficina para alcanzar otras áreas del Instituto.
El Tabasqueño reconstruyó fechas de ingreso, declaraciones patrimoniales, cargos, trayectorias y remuneraciones de funcionarios que llegaron con Montaño o durante la etapa política inaugurada con su incorporación al INE. El rastro lleva una y otra vez al mismo lugar: Tabasco, sus organismos electorales, su Tribunal Electoral, ayuntamientos, el Congreso, la Fiscalía y otras dependencias de la administración pública estatal.
No se trata solamente de quién llegó. Se trata de cuánto cuesta, dónde terminó y cuánto poder administrativo fue acumulando ese grupo mientras Montaño se consolidaba como una de las piezas cercanas a la presidencia de Taddei. Los nombres cuentan una parte de la historia. La nómina cuenta la otra.
La tómbola
El origen está en marzo de 2023. La Cámara de Diputados debía renovar cuatro lugares del Consejo General del INE, pero Morena y la oposición no lograron construir la mayoría calificada necesaria. Ignacio Mier, coordinador de la bancada oficialista, cerró la puerta al viejo acuerdo entre partidos y adelantó que su grupo prefería “mil veces” la insaculación antes que regresar al reparto de “cuotas y cuates”.
Desde la Secretaría de Gobernación, Adán Augusto López Hernández acompañaba políticamente esa salida. Cuando el sorteo concluyó, celebró el resultado con una frase que hoy adquiere otro significado: “Ahora que el INE se fortalece y dignifica, estará por fin al servicio del pueblo”. Entre los nombres que acababan de salir de la tómbola estaban Guadalupe Taddei Zavala y Jorge Montaño Ventura.
La insaculación resolvió en minutos lo que la política no había conseguido resolver durante semanas. Taddei obtuvo la Presidencia del INE; Montaño, una silla en el Consejo General. Los dos llegaron el 4 de abril de 2023 y desde ahí construyeron una relación política que terminó convirtiendo al tabasqueño en uno de los defensores más visibles de la conducción de la sonorense.
No hay evidencia de que Gobernación escogiera las papeletas ni de que pudiera decidir el resultado de una tómbola. Lo que sí está documentado es el contexto que hizo posible aquella salida: Morena empujó la insaculación, Gobernación la celebró y el nuevo equilibrio del INE comenzó a escribirse desde ahí. Lo que vino después ya no dependió del azar.
Llegó acompañado
Montaño no llegó solo. Diez días después de asumir ya se conocían públicamente los nombres de ocho personas que formarían su equipo de colaboradores, y la mayoría tenía antecedentes profesionales en Tabasco. Algunos provenían del aparato electoral; otros habían pasado por el Congreso, ayuntamientos, organismos fiscalizadores o instituciones de la administración pública.
José Guadalupe Pérez Uc fue presentado como coordinador de asesores. Su trayectoria había pasado por el IEPCT, juntas electorales, el Sistema Estatal Anticorrupción y el Tribunal Electoral de Tabasco. Nadia Angélica Brindis Sánchez había trabajado en el TET, el OSFE y el IEPCT. Jorge Arturo Palacio Hernández acumulaba una larga carrera en comunicación dentro del organismo electoral local y otras instituciones tabasqueñas.

La lista se completaba con Mario Alberto Alejo García, Valeria de la Fuente Olvera, Agustín Cornelio Marí, Guillermo Nieto Arreola y Ahimara Nahaiví Suárez Ramírez. Abogados, operadores electorales, funcionarios y perfiles administrativos comenzaron a formar alrededor del nuevo consejero una oficina con fuerte acento tabasqueño.
Armar un equipo con personas de confianza no constituye por sí mismo una anomalía. La lectura cambia cuando se sigue la trayectoria posterior de esos nombres y se observa que algunos dejaron de ser simples asesores para aparecer después en áreas estratégicas del propio Instituto. La oficina comenzó pequeña. El mapa terminó siendo mucho más grande.
Un día
El caso de Nadia Angélica Brindis Sánchez muestra con precisión la velocidad del traslado. Hasta el 3 de abril de 2023 figuraba como coordinadora de Presidencia del Instituto Electoral y de Participación Ciudadana de Tabasco, donde ejercía funciones de secretaria particular de la Presidencia del Consejo.
El 4 de abril, el mismo día en que Montaño tomó posesión, Brindis causó alta en el INE como asesora de consejero electoral. La propia declaración patrimonial describe su función de manera inequívoca: asesora y secretaria particular del consejero. Diez días después ya aparecía públicamente dentro del grupo de ocho colaboradores del tabasqueño.
El salto fue de un día. Del IEPCT en Villahermosa a la estructura del Consejo General en la Ciudad de México, sin periodo intermedio visible. Para 2025, Brindis declaró ingresos netos por 2 millones 702 mil 925 pesos derivados de su encargo público.
Su historia ayuda a entender el fenómeno completo. Montaño no comenzó a construir equipo meses después de instalarse: llegó con una estructura preparada desde los primeros días. Y parte de esa estructura procedía directamente del sistema electoral tabasqueño que él mismo conocía bien.
Saltar de nivel
Mario Alberto Alejo García representa otro movimiento. Antes de incorporarse al INE había pasado por la Dirección Jurídica del Ayuntamiento de Tacotalpa, por el Congreso del Estado y por tareas relacionadas con representación electoral. En abril de 2023 fue identificado entre los primeros colaboradores de Montaño.
Su propia declaración registra que permaneció como asesor de consejero electoral hasta el 21 de abril de 2026. Revisaba acuerdos, resoluciones y supervisaba trabajos de la consejería. Durante 2025 reportó una remuneración anual neta de un millón 851 mil 406 pesos.
El 22 de abril de 2026 ocurrió el salto. Guadalupe Taddei lo designó al frente de la Unidad Técnica de Fiscalización, una de las áreas más sensibles del Instituto porque desde ahí se revisa el origen y destino de los recursos de partidos, candidaturas y procesos electorales. Tres años antes había llegado como asesor de Montaño.
No es necesario calificar el movimiento. La secuencia basta: de integrar el primer equipo del consejero a encabezar Fiscalización bajo la presidencia de Taddei. Lo que comenzó alrededor de una oficina ya encontraba espacios en el aparato ejecutivo del organismo.
El grupo crece
El 16 de julio de 2023 ingresó Rigoberto Riley Mata Villanueva. No era un desconocido en el sistema electoral tabasqueño: había sido magistrado del Tribunal Electoral de Tabasco entre 2016 y abril de 2023 y presidió ese órgano durante parte de su periodo. Menos de tres meses después de concluir como magistrado, apareció en la Dirección Ejecutiva de Asuntos Jurídicos del INE como líder de proyecto jurídico-administrativo.
Ese mismo 16 de julio llegó Ofelia Sánchez Frías como coordinadora de Seguridad y Protección Civil. Venía del Sistema Estatal de Seguridad Pública y había trabajado previamente en la Fiscalía General del Estado de Tabasco. En 2025 declaró ingresos netos por 2 millones 487 mil 84 pesos y registró adquisiciones de vehículos durante ese mismo ejercicio.
Un mes después, el 16 de agosto, Luis Antonio Sánchez López entró como subdirector de Protección Civil. También tenía antecedentes en la Fiscalía tabasqueña, donde había desempeñado tareas de investigación y policía cibernética. Su remuneración neta declarada para 2025 fue de 772 mil 715 pesos.
Para entonces la presencia de cuadros procedentes de Tabasco había dejado de concentrarse en la consejería. Los nombres comenzaron a aparecer en Jurídico, Administración y Seguridad. La geografía interna había cambiado: ya no se trataba únicamente de quién rodeaba a Montaño, sino de dónde estaban quedando algunos de los perfiles procedentes del mismo circuito institucional.
Otra oleada
El 16 de diciembre de 2024 se incorporó José Luis Sarracino Acosta como asesor de consejero electoral. Economista por la UJAT, con experiencia en Macuspana y antecedentes en el IEPCT, aparece en la declaración patrimonial como secretario técnico de una consejería. Durante 2025 declaró una remuneración neta de 2 millones 477 mil 852 pesos.
En abril de 2025 llegó Karla Knepp Olay a la Dirección de Apoyo a la Promoción, Capacitación y Archivo de la Unidad Técnica de Transparencia y Protección de Datos Personales. También arrastraba antecedentes dentro del IEPCT. Cerró 2025 con un ingreso neto declarado de un millón 500 mil 733 pesos.
Durante 2026 la incorporación de perfiles tabasqueños continuó. Ahimara Nahaiví Suárez Ramírez apareció como asesora operativa de consejero electoral; Anahí Silva Tosca llegó al área jurídica; Daniel Alberto Guzmán Montiel, procedente del Tribunal Electoral de Tabasco, ingresó como asesor de consejero; y María del Carmen Cruz Tolentino pasó del Poder Judicial tabasqueño a la Unidad Técnica de Fiscalización.
No todos pertenecen documentalmente a la oficina personal de Montaño y sería incorrecto presentarlos de esa manera. Pero todos forman parte de un fenómeno verificable: durante la etapa que comenzó en 2023, cuadros con trayectorias en instituciones tabasqueñas fueron ocupando posiciones dentro de diferentes áreas del INE. Algunos llegaron directamente con Montaño. Otros aparecieron después.
La nómina
El poder también puede leerse en pesos. Jorge Montaño declaró para 2025 una remuneración anual neta de 4 millones 696 mil 88 pesos. Es la cifra individual más alta dentro del universo revisado para este reportaje y coloca al consejero en una franja salarial reservada para la cúpula institucional.
Nadia Brindis reportó 2.70 millones; Ofelia Sánchez, 2.48 millones; José Luis Sarracino, 2.47 millones; Jorge Arturo Palacio, 2.10 millones; Mario Alejo, 1.85 millones; Karla Knepp, 1.50 millones; Rigoberto Mata, 1.30 millones, y Luis Antonio Sánchez, 772 mil pesos.

Tomados únicamente esos casos, la suma se aproxima a 20 millones de pesos netos anuales. Y todavía no representa la cuenta completa: quedan fuera perfiles incorporados durante 2026, funcionarios cuyos ingresos deben homologarse por tratarse de declaraciones iniciales y varios integrantes del equipo original de los que aún falta completar información salarial comparable.
El dato debe leerse con precisión. No son 20 millones entregados por Montaño ni un presupuesto personal del consejero. Son remuneraciones públicas de un universo de funcionarios vinculados directa o contextualmente con la estructura tabasqueña identificada dentro del INE. Es el piso documentado, no el techo.
Los bienes
La declaración patrimonial de Montaño permite observar también cómo evolucionaron sus bienes durante su estancia en el Instituto. En 2024 aparecen adquisiciones de vehículos y en abril de 2025 registra la compra de un departamento, además de otros bienes previamente declarados.
Otros integrantes del universo analizado reportan adquisiciones posteriores a su incorporación. Nadia Brindis registró un vehículo comprado en 2024; Mario Alejo, otro durante ese mismo año; Ofelia Sánchez declaró dos vehículos modelo 2025, entre ellos un Peugeot Rifter y una motocicleta.
Ninguna de esas adquisiciones prueba por sí sola una irregularidad. Las declaraciones patrimoniales existen precisamente para hacer visible la evolución de los bienes de quienes ejercen cargos públicos y permitir su contraste con ingresos, créditos y otras fuentes legales de recursos.
Pero en un reportaje que reconstruye remuneraciones, ascensos y permanencia dentro de una institución, el patrimonio forma parte de la fotografía. El dinero público sostiene los cargos; las declaraciones permiten mirar qué ocurre alrededor de quienes los ocupan.

El viajero
Montaño ya había aparecido antes en las páginas de El Tabasqueño por otra cuenta pagada desde el INE. Una investigación previa reconstruyó 83 registros de viajes, viáticos, vuelos, hospedajes y gastos relacionados con comisiones realizadas entre enero de 2024 y junio de 2026.
El monto identificado superó un millón 150 mil pesos. En la ruta aparecieron Montevideo, Los Ángeles, Panamá, Costa Rica, Bolivia y distintos destinos dentro de México, junto con boletos aéreos, hoteles y gastos de representación cargados al Instituto.
Aquella investigación permitía mirar cuánto costaba mover al consejero. El expediente actual abre otra ventana: cuánto representan las remuneraciones de la estructura que llegó con él y de los cuadros tabasqueños que fueron apareciendo posteriormente dentro del organismo.
Viajes y nómina son historias distintas. Unidas muestran una misma dimensión del cargo: el costo público que acompaña el ejercicio del poder dentro del árbitro electoral.

La caída
La salida de Guadalupe Taddei cambió el tablero. El Órgano Interno de Control informó ante diputados que mantiene 18 expedientes vinculados con posibles irregularidades; 13 continúan en investigación y cinco ya avanzaron a procedimientos de responsabilidad administrativa. Entre las conductas bajo revisión aparecen conflictos de interés, simulación de competencia, posibles desvíos y abuso de funciones.
Las investigaciones no significan que todos los funcionarios de la administración Taddei hayan cometido irregularidades ni alcanzan automáticamente a quienes fueron políticamente cercanos a ella. Hasta ahora no existe información pública que acredite responsabilidad de Jorge Montaño en esos procedimientos.
Pero la caída de la presidenta obliga a mirar nuevamente el reparto de poder construido durante su periodo. Montaño fue uno de los consejeros que salió públicamente en su defensa y la prensa política nacional lo ubicó entre los cuadros próximos a su conducción.
Taddei salió. Las investigaciones continuaron. Montaño quedó dentro.
Lo que quedó
El punto no es que los funcionarios sean tabasqueños ni que un consejero contrate personas de confianza. El punto está en la suma: quién abrió la etapa política de 2023, quién llegó con Montaño, quién pasó de asesor a director, qué áreas fueron ocupando los cuadros procedentes del mismo circuito institucional y cuánto representa esa estructura en remuneraciones públicas.
La historia comenzó con una tómbola que Morena defendió como antídoto contra las “cuotas y los cuates”. Adán Augusto celebró después que el nuevo INE estaría “al servicio del pueblo”. Tres años más tarde, una presidenta ya cayó en medio de investigaciones y uno de los consejeros que llegó aquella madrugada permanece en funciones con buena parte de la historia construida desde entonces todavía dentro del Instituto.
Montaño sigue en el Consejo General. Algunos integrantes de aquel primer grupo permanecen; otros ascendieron; otros dejaron su oficina para ocupar posiciones de mayor responsabilidad y nuevos perfiles tabasqueños fueron incorporándose a distintas áreas del organismo.
La insaculación duró unos minutos. El grupo tardó años en crecer.
Ahora que el INE revisa lo que dejó la presidencia de Taddei, la otra cuenta está a la vista: cargos, nombres, trayectorias y casi 20 millones de pesos anuales en remuneraciones dentro del universo ya identificado. Montaño permanece ahí, en el centro de una estructura cuya historia comenzó el mismo día que él llegó.



