Quien vive en Bosques de Saloya o en Pomoca y trabaja en Villahermosa no cambia de municipio cada mañana: solo cambia de calle. Cruza la carretera Villahermosa-Nacajuca entre filas de autos, combis y motos, y llega a una ciudad que, en los hechos, es la misma. Esa ciudad compartida tiene desde ahora un mapa común.
El gobernador Javier May Rodríguez entregó el miércoles 28 de octubre de 2026 a los ayuntamientos de Centro y Nacajuca el Programa de Desarrollo Urbano de la zona conurbada Villahermosa-Nacajuca. Lo hizo en Palacio de Gobierno, ante los alcaldes Yolanda Osuna y Roberto Ocaña, durante la segunda sesión ordinaria de la Comisión de Conurbación.
La entrega cierra un proceso de casi un año y abre otro, el más difícil: aplicarlo. Desde ahora, ambos ayuntamientos comparten un mismo instrumento para decidir dónde se construye, por dónde se circula y qué zonas deben quedar a salvo del agua. Lo que está en juego es cómo crecerá la zona más poblada de Tabasco durante la próxima década.
Donde Villahermosa y Nacajuca se vuelven una sola ciudad

Un mapa compartido para una sola ciudad
Para el mandatario, el crecimiento de la movilidad y los vínculos económicos entre ambas demarcaciones ya no admiten planes por separado. Por ello, presentó el documento como una herramienta de cooperación y no como una línea dictada desde el Ejecutivo. El mensaje central fue de respaldo a los municipios.
“Desde el Gobierno del estado seguiremos acompañando este trabajo con pleno respeto a la autonomía municipal y con el compromiso de impulsar un desarrollo ordenado que beneficie a la población de ambos municipios. La importancia es que los avances se reflejen en beneficios concretos para la población, con espacios más seguros y mejores servicios públicos que eleven la calidad de vida de quienes habitan esta zona”, expresó May Rodríguez.

La frase pesa por lo que reconoce. La conurbación dejó de ser asunto de un solo cabildo, y el estado asume el papel de articulador sin invadir competencias. En este sentido, Osuna y Ocaña conservan la decisión sobre su territorio, pero ahora la ejercen sobre una misma hoja de ruta.
En la sesión se explicó que el programa recoge los lineamientos para una colaboración ordenada entre ambas administraciones. Además, el gobernador subrayó que su valor está en la continuidad: que las decisiones de los próximos años no se reinicien con cada relevo municipal. Su objetivo es regular el crecimiento mediante una planeación integral de los dos municipios.
Entre sus principios figuran proteger el patrimonio ambiental e hídrico, ordenar el crecimiento urbano y fortalecer la capacidad de respuesta ante el cambio climático. Dicho de otro modo, el programa busca que la ciudad deje de crecer primero y planearse después, una inercia que marcó a la capital durante décadas.
Protege humedales, lagunas y cuerpos de agua que regulan las crecidas en la franja Centro-Nacajuca.
Treinta años de una frontera que se desdibujó
El documento no surge de la nada. La declaratoria de la Zona Conurbada Villahermosa-Nacajuca se publicó en el Periódico Oficial el 10 de diciembre de 1994, con un polígono de 1,215 hectáreas que marcó el origen de esta conurbación. Desde entonces, la mancha urbana no dejó de avanzar hacia el poniente.
En 2006, una nueva declaratoria amplió el polígono de influencia a unas 2,946 hectáreas. Casi veinte años después, el 19 de noviembre de 2025 se publicó la poligonal actualizada, con una superficie de 4,896 hectáreas. Es decir, el territorio conurbado ya es cuatro veces el trazo original de 1994.

Con ese nuevo perímetro, el 22 de diciembre de 2025 se instaló la Comisión de Conurbación y celebró su primera sesión ordinaria. Después, la Secretaría de Ordenamiento Territorial y Obras Públicas emitió el acuerdo para iniciar la elaboración del programa. Hubo talleres técnicos y una consulta pública para recibir propuestas sobre el desarrollo de la zona.
La secuencia explica el momento. El gobierno de May Rodríguez primero redibujó el mapa, luego instaló la mesa y al final entregó las reglas. Así, el programa llega con soporte legal y con la firma de ambos cabildos, en un proceso que durante años avanzó más lento que la propia mancha urbana.
Javier May entrega el programa a Centro y Nacajuca en la segunda sesión ordinaria de la Comisión de Conurbación.
Una metrópoli de más de 830 mil habitantes
La apuesta tiene escala. Centro y Nacajuca integran la Zona Metropolitana de Villahermosa, con más de 830,000 habitantes y una superficie de 2,100.48 km². Es la vigésima segunda más poblada del país y la segunda del sureste, solo detrás de Mérida. Dentro de ella, el polígono conurbado es el núcleo donde ambas ciudades ya se tocan.
El fenómeno se explica en el mapa. El corredor Pomoca, con sus etapas, Valle Real y el fraccionamiento Carlos A. Madrazo, es el caso más visible. A su lado crecieron Bosques de Saloya, La Selva, Real Campestre, El Dorado y Quintas del Bosque, pegados a Gaviotas y Tamulté de las Sabanas.
Además, comunidades como Samarkanda, Corralillo y Tierra Amarilla cambiaron de vocación: el ejido agrícola o lagunar se volvió fraccionamiento. Del lado de Centro, los flujos convergen en Ixtacomitán, Río Viejo y Anacleto Canabal. Así nacieron ciudades dormitorio que duermen en Nacajuca y trabajan, estudian y compran en Villahermosa.
El agua decide hacia dónde crecer
No obstante, buena parte de ese crecimiento ocurrió sobre humedales, planicies de inundación y las márgenes de los ríos Carrizal y Samaria. Tabasco conoce el costo de construir en zonas bajas. Las inundaciones de 2007 y 2020 dejaron claro que el agua siempre vuelve a reclamar su espacio.
Por ello, el énfasis en el patrimonio hídrico no es retórico. El programa busca que cada desarrollo inmobiliario futuro llegue con infraestructura de agua y vialidades suficientes, antes que las familias. En la práctica, significa definir dónde sí y dónde no conviene urbanizar, una decisión que antes quedaba en manos del mercado.
La lógica alcanza también a los servicios. Agua potable, recolección de basura, alumbrado y drenaje suelen rebasar a un solo ayuntamiento cuando la mancha urbana crece más rápido que su presupuesto. La coordinación entre Centro y Nacajuca apunta justo a ese hueco, donde el vecino no sabe a qué municipio reclamarle.
Lo que sigue
Con el programa en manos de los cabildos, la siguiente etapa será traducirlo en usos de suelo, licencias y obra pública. Además, la Comisión de Conurbación queda como espacio permanente para revisar avances y corregir rumbos. Ahí se medirá si la continuidad que pidió el gobernador se sostiene en los hechos.
El modelo, por cierto, ya tiene réplica. El gobierno estatal instaló una comisión para la conurbación Cárdenas-Huimanguillo, considerada la segunda más relevante de Tabasco después de Villahermosa-Nacajuca. Así, el estado empieza a planear sus ciudades por regiones y no como municipios aislados.
Al final, la medida del éxito estará en la banqueta: un trayecto más corto entre Saloya y el centro de Villahermosa, calles que no se aneguen con el primer frente frío y servicios que lleguen parejo a ambos lados del límite municipal. Esa será la prueba del nuevo mapa.



