CDMX.— La salida de Guadalupe Taddei no terminó con su renuncia. Ahora comienza la revisión del aparato administrativo que dejó en el Instituto Nacional Electoral. Este martes 27 de octubre, Blanca Yassahara Cruz García asumió provisionalmente la presidencia del organismo, con tres renuncias de altos funcionarios y el compromiso de revisar contrataciones y nombramientos.
La decisión fue consensuada por los diez consejeros restantes durante una reunión privada y formalizada por el Consejo General esa noche. El relevo ocurre cuando el INE prepara las elecciones de 2027 y enfrenta investigaciones por posibles conflictos de interés y contrataciones irregulares.
Pero el cambio de mando plantea una pregunta que trasciende los nombres: ¿bastará sustituir a la presidenta para modificar la estructura de poder que concentró durante su gestión? La respuesta dependerá tanto de las investigaciones como de la capacidad del Consejo para recuperar decisiones que antes compartían sus integrantes.
Tres primeras salidas
Antes de rendir protesta, Cruz anunció la revisión de áreas directivas y confirmó tres renuncias. Dejaron sus cargos Iliana Araceli Hernández Gómez, de Igualdad de Género; José Alberto Pérez de Acha, de Servicios de Informática, y Mario Alfonso Burciaga Esparza, de Recursos Materiales y Servicios.
Los tres fueron señalados por presuntos vínculos con José Alfredo Hernández Casillas, proveedor del instituto relacionado en investigaciones periodísticas con el entorno de Taddei. Esos señalamientos no constituyen responsabilidades acreditadas.

Las primeras bajas
Tres funcionarios dejaron sus puestos durante el relevo de Guadalupe Taddei. Selecciona un nombre para conocer el área administrativa involucrada.
Cruz también anunció colaboración con el Órgano Interno de Control (OIC) y la Auditoría Superior de la Federación (ASF). La nueva conducción pretende revisar el desempeño de funcionarios con capacidad de decisión, así como los contratos cuestionados durante la administración anterior.
La presidenta provisional resumió el cambio de criterio institucional: “El INE no fue concebido para depender de una sola voluntad, su fortaleza radica en un Consejo General plural, donde las diferencias enriquecen la deliberación y los acuerdos expresan una responsabilidad compartida”.
Poderes en disputa
La concentración de facultades tiene un antecedente preciso. En octubre de 2024, una modificación a la legislación electoral permitió que Taddei nombrara directamente a directores ejecutivos y titulares de unidades técnicas, sin obtener previamente el respaldo colegiado que exigía el esquema anterior.
La reforma fue impulsada por el entonces legislador morenista Pável Jarero, quien ahora rechaza arrepentirse. Su argumento fue que la medida buscaba evitar confrontaciones internas y facilitar la integración del equipo directivo.
“No, no, porque cada uno de nosotros tenemos que hacernos responsables de nuestra conducción”, respondió al ser cuestionado sobre su decisión. Añadió que, si las auditorías encuentran desviaciones, deberán aplicarse las sanciones correspondientes.
El poder de nombrar
La reforma de 2024 trasladó facultades del Consejo General a la presidencia del INE. Compara los tres escenarios y sus consecuencias institucionales.
La presidencia proponía nombramientos de direcciones ejecutivas y unidades técnicas, sujetos a la aprobación colegiada mediante una mayoría calificada del Consejo General.
La justificación original tenía un problema institucional: resolver los desacuerdos trasladando atribuciones al despacho presidencial. El escándalo posterior no demuestra que todos los nombramientos fueran irregulares, pero reabrió el debate sobre los controles que deben acompañar esas decisiones.
Por ello, la diputada de Movimiento Ciudadano Laura Ballesteros propuso devolver al Consejo General la facultad de aprobar nombramientos directivos. Su iniciativa busca restablecer contrapesos. Su viabilidad legislativa, sin embargo, enfrenta las restricciones constitucionales aplicables a reformas electorales durante los procesos en curso.
Blanca Cruz, presidenta provisional del INE, anunció la revisión de áreas directivas y confirmó tres renuncias. Indicó que promoverán investigaciones ante el OIC y la ASF para esclarecer posibles conductas indebidas. 📹INE https://t.co/tYcszK3aBY
— REFORMA (@Reforma) October 27, 2026

Una herencia incómoda
El perfil de Cruz también merece atención. Llegó al Consejo General en abril de 2026, después de presidir el instituto electoral de Puebla. Su carrera transcurrió principalmente en la estructura técnica electoral, lejos de la exposición pública de otros consejeros.
Sin embargo, su historial de votaciones incluye coincidencias con Taddei y Jorge Montaño, particularmente en decisiones controvertidas. Por eso, el consenso para elegirla no demuestra por sí mismo una ruptura política. El cambio deberá medirse por sus decisiones, no por su discurso inaugural.
La prueba de la renovación
Blanca Cruz asumió la presidencia provisional con decisiones inmediatas y preguntas que todavía no tienen respuesta.
Revisión de nombramientos
Tres altos funcionarios dejaron sus cargos. La nueva presidencia deberá determinar si son necesarios otros cambios y con qué criterios.
Tres salidas conocidasContratos bajo examen
El OIC y las instancias fiscalizadoras investigan posibles irregularidades. Su trabajo debe establecer hechos y responsabilidades individuales.
Investigaciones en cursoRegreso a los contrapesos
Una iniciativa plantea devolver al Consejo General intervención en nombramientos directivos. Sigue pendiente el debate legislativo.
Reforma propuestaLa decisión del Congreso
La Cámara de Diputados deberá resolver quién ocupará definitivamente la presidencia durante el periodo restante hasta 2032.
Designación pendienteLa recuperación de la confianza dependerá de investigaciones concluidas, controles verificables y capacidad para sostener la operación electoral sin subordinaciones personales.
La revisión se produce mientras el OIC mantiene investigaciones relacionadas con contrataciones y posibles conductas administrativas indebidas. Separar funcionarios, examinar expedientes y recuperar procedimientos colegiados son acciones distintas: ninguna sustituye a las otras.
La presidencia de Cruz será temporal. La Cámara de Diputados deberá designar a quien concluya el periodo originalmente asignado a Taddei, previsto hasta 2032. Mientras tanto, el instituto necesita sostener su operación electoral y reconstruir confianza.
El desafío no consiste únicamente en remover a quienes llegaron con la anterior presidenta. Consiste en determinar responsabilidades, garantizar continuidad administrativa y evitar que las decisiones estratégicas vuelvan a depender de una sola voluntad.
La silla ya cambió de ocupante. Falta comprobar si también cambiará la manera de ejercer el poder.



