Asistentes participan en la inauguración del III Congreso Palmero Mexicano en Villahermosa, Tabasco.
Productores, empresarios, investigadores y representantes internacionales participaron en el III Congreso Palmero Mexicano celebrado en Villahermosa.

Palma de aceite: Tabasco apuesta fuerte donde México aún importa

Mientras miles de familias del campo buscan actividades más rentables que la ganadería extensiva o cultivos tradicionales, la palma de aceite se ha convertido en una de las apuestas agrícolas más importantes del Sur-Sureste. Ese contexto explica por qué Tabasco fue elegido como sede del III Congreso Palmero Mexicano, celebrado los días 4 y 5 de junio de 2026 en Villahermosa.

Al inaugurar el encuentro, el gobernador Javier May Rodríguez afirmó que la designación de Tabasco “reafirma la consolidación de la entidad como una de las principales regiones productoras de palma de aceite en la República Mexicana”.

Añadió que “esta posición ha sido posible gracias al trabajo de mujeres y hombres que con dedicación y esfuerzo han contribuido a fortalecer una actividad estratégica para el Sur-Sureste de nuestro país”.

Sin embargo, detrás del discurso protocolario hay una pregunta económica de fondo: ¿puede Tabasco convertirse en algo más que productor de fruta y capturar una mayor parte de la riqueza que genera esta cadena industrial?

Una industria que sigue creciendo

México concentra su producción de palma principalmente en Chiapas, Campeche, Tabasco y Veracruz. De acuerdo con información de Femexpalma, estas cuatro entidades conforman el corazón palmero nacional.

Históricamente, Tabasco ha mantenido una superficie superior a las 13 mil hectáreas, mientras que Chiapas continúa como líder nacional.

SUPERFICIE PRODUCTIVA

Cuatro estados concentran la base territorial del cultivo de palma de aceite en México.

Estado Hectáreas
Chiapas 63,670
Campeche 18,056
Tabasco 13,862
Veracruz 5,000

Tabasco conserva una posición estratégica dentro del corredor palmero del Sur-Sureste.

Fuente: Plan Sexenal de Palma de Aceite.

El cultivo tiene una ventaja que explica su expansión: es considerado la oleaginosa con mayor rendimiento del mundo. Una hectárea puede producir entre seis y diez veces más aceite que otros cultivos destinados al mismo fin.

Por ello, el Congreso reunió especialistas de 11 países y representantes de toda la cadena productiva para discutir mercados, sostenibilidad, innovación y procesamiento industrial.

El siguiente paso no está en el campo

La discusión más relevante quizá no está en sembrar más hectáreas. Está en industrializar.

México sigue importando grandes volúmenes de aceites vegetales pese al crecimiento de su producción nacional. Desde hace años, organizaciones del sector sostienen que el reto consiste en aumentar la transformación industrial y reducir la dependencia externa.

En ese sentido, la pregunta estratégica para Tabasco es si la iniciativa privada apostará por nuevas inversiones en plantas extractoras, refinación, biocombustibles y derivados industriales.

El propio programa del Congreso incluyó paneles sobre valor agregado, nuevas dinámicas de mercado y tecnologías para procesamiento, reflejando que la discusión ya no gira únicamente alrededor de la producción agrícola.

EL RETO

La riqueza futura dependerá menos de sembrar y más de procesar.

Eslabón Valor económico
Producción agrícola Bajo
Extracción de aceite Medio
Refinación Alto
Biocombustibles y derivados Muy alto

El mayor margen económico suele capturarse fuera de las plantaciones.

Fuente: Elaboración propia con base en la cadena productiva de la palma de aceite.

El debate pendiente

La expansión de la palma también enfrenta cuestionamientos. Investigaciones académicas y ambientales han advertido que parte del crecimiento del cultivo en el sureste mexicano ha coincidido con procesos de cambio de uso de suelo y pérdida de cobertura forestal en algunas regiones.

Por ello, organismos internacionales como la Roundtable on Sustainable Palm Oil (RSPO) han impulsado estándares de certificación para garantizar prácticas sostenibles. Precisamente uno de los temas centrales del Congreso fue la producción responsable y la adaptación al cambio climático.

La apuesta de Tabasco, por tanto, no es únicamente producir más palma. El desafío consiste en demostrar que puede generar riqueza, atraer industria y hacerlo bajo reglas ambientales que permitan sostener el crecimiento durante las próximas décadas.

En esa discusión se juega una parte importante del futuro económico del campo tabasqueño.

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