No hubo anuncios espectaculares ni cifras de relumbrón. Lo que se aprobó en Centro toca otra fibra: la vida cotidiana de miles de familias.
En sesión del Sistema Municipal de Protección Integral, la alcaldesa Yolanda Osuna Huerta encabezó la aprobación del PROMUPINNA 2024-2027, junto con la adhesión al pacto nacional contra la violencia hacia niñas, niños y adolescentes. La frase que marcó la jornada fue directa: la infancia no puede esperar.
En un municipio donde casi 196 mil menores —uno de cada cinco habitantes— forman parte de la población, el dato deja de ser estadístico y se vuelve presión real sobre cualquier decisión pública. Ahí está el punto de partida; un programa aprobado y una escala que obliga a que funcione.
Celebramos la Tercera Sesión Ordinaria del Sistema Municipal de Protección Integral de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes de Centro. En este espacio, firmamos el Pacto Municipal: un compromiso de coordinación que se alinea con la estrategia nacional para erradicar… pic.twitter.com/oEGoqjk3l1
— Yolanda Osuna Huerta (@YolandaOsunaH) March 20, 2026
Del acuerdo a la calle
El PROMUPINNA Centro no parte de cero, pero sí intenta corregir algo que ha sido constante: acciones dispersas, dependencias que avanzan por separado y esfuerzos que no terminan de conectarse.
El planteamiento es sencillo en papel; ordenar, coordinar y dar seguimiento. El problema siempre ha sido el mismo; que eso ocurra fuera de la mesa.
La alcaldesa lo resumió en una línea concreta: convertir principios en acciones verificables. Dicho sin rodeos, que lo que se firma tenga efectos visibles en colonias, escuelas y familias. Ese es el cambio que se promete; pasar del documento al territorio.
CIFRA Y ALCANCE
En Centro viven 196 mil niñas, niños y adolescentes: una base social equivalente a 1 de cada 5 habitantes. El programa aprobado para 2024–2027 no solo fija una ruta; también ordena prevención, protección, coordinación y seguimiento con un sistema de información para medir avances.
El pacto y la señal política
La adhesión al pacto nacional no es un acto aislado; coloca a Centro dentro de una estrategia más amplia para enfrentar la violencia contra la infancia.
En el evento participaron Marcos Rosendo Medina Filigrana y representantes del DIF estatal, en una señal de coordinación entre niveles de gobierno que, cuando funciona, evita duplicidades y vacíos.
Aquí el matiz; la coordinación no garantiza resultados, pero su ausencia casi siempre los impide. El acuerdo suma en papel; la diferencia estará en si logra sostenerse en la operación diaria.

Lo aprobado… y lo que viene
Además del programa, se establecieron tres piezas operativas: la ejecución del plan municipal, la implementación de acciones del pacto nacional y la creación de un Sistema Municipal de Información. Este último punto marca una diferencia clara; sin datos, no hay forma de medir avances ni de corregir.
El fondo es conocido; en Tabasco abundan los programas, pero no siempre los resultados que se puedan señalar con claridad. Centro ya dio el paso institucional; lo que sigue es sostenerlo y, sobre todo, que la ciudadanía lo perciba en su vida diaria.
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