Operativo federal y estatal en Villahermosa: detención de “La Hormiga”, ligado a huachicol y extorsión.

Tabasco, frente de batalla contra la extorsión

El dato frío apareció en la conferencia matutina: Tabasco sigue entre los cinco estados con mayor número de detenciones por extorsión en el país.

La cifra, aportada por el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, podría pasar como un apunte estadístico más, si no fuera porque encierra una radiografía inquietante: el delito de la extorsión, convertido en un impuesto paralelo, ha dejado de ser un fenómeno marginal para convertirse en una estructura que oxida la vida económica y social de regiones enteras.

En la narrativa de García Harfuch, el país entró a otra etapa: ya no es sólo la violencia homicida la que marca los mapas rojos, sino el cobro de piso, las llamadas intimidatorias, las cuotas impuestas a transportistas, comerciantes y empresarios.

Entre el 6 de julio y el 24 de agosto, con la Estrategia Nacional contra la Extorsión instruida por la presidenta Claudia Sheinbaum, se detuvo a 212 personas en 15 estados. Cuatro entidades concentran la mayor parte: Michoacán, Guerrero, Estado de México y Oaxaca. La quinta, Tabasco, aparece en esa lista con nombre propio.

El dato no es menor: significa que el estado del sureste comparte estatus con regiones de larga tradición violenta. Y que el crimen, incluso en un territorio con fuerte presencia federal, ha encontrado cómo mutar hacia un delito silencioso, de baja exposición, pero de alto poder de sometimiento social.

LA LECTURA POLÍTICA

En Tabasco, el gobierno de Javier May Rodríguez ha querido enviar una señal distinta: colaboración plena con la estrategia nacional, ruptura con la herencia de impunidad policial que permitió durante años la operación de grupos que hoy se disputan plazas, calles y hasta mercados locales.

El arresto de personajes como Elder “N”, alias La Hormiga —detenido en Villahermosa y vinculado al robo de combustible marítimo— es prueba de que la coordinación entre el Ejército, Guardia Nacional y la Fiscalía estatal ha empezado a golpear estructuras que parecían intocables.

Sin embargo, la lectura política no se agota en la estadística. Que Tabasco figure entre los primeros lugares de detenciones puede ser leído desde dos ángulos:

  1. El pesimismo: la extorsión está arraigada y opera con fuerza.
  2. El optimismo: la autoridad, ahora sí, está rompiendo los pactos de silencio y tocando intereses enquistados.

EL TELÉFONO COMO ARMA

El otro dato revelado por García Harfuch habla de una batalla librada en los teléfonos. En el número 089 se han recibido más de 32 mil 600 denuncias. Casi siete de cada diez intentos de extorsión fueron frustrados en tiempo real gracias a la orientación de los operadores.

En Tabasco, donde el 2024 estuvo marcado por la violencia de grupos como La Barredora, este giro es revelador: el ciudadano comienza a creer en el Estado y se atreve a denunciar.

La extorsión es un delito de intimidación psicológica, de poder invisible. Su derrota depende tanto de la fuerza policial como de la confianza social. Y ese es quizá el punto más delicado: recuperar la confianza en instituciones marcadas durante años por la colusión con los mismos grupos a los que decían combatir.


LA EXTORSIÓN EN CIFRAS

  • 212 detenidos en 15 estados por extorsión (julio-agosto 2025).
  • 84% de las detenciones concentradas en Michoacán, Guerrero, EdoMex, Oaxaca y Tabasco.
  • 32,600 llamadas al 089 denunciando intentos de extorsión.
  • 69% de las llamadas evitaron consumar el delito gracias a orientación en tiempo real.
  • 1,111 carpetas de investigación iniciadas en fiscalías estatales.

GOLPES RECIENTES

En dos semanas, el operativo nacional dejó más de mil detenciones por delitos de alto impacto. Se aseguraron 381 armas y casi 20 toneladas de droga. Pero lo que más resalta son las capturas que muestran cómo la extorsión no distingue geografía: desde mercados en Acapulco hasta huachicoleros en Villahermosa.

La lección es clara: la extorsión es la nueva gasolina del crimen. Mientras se cierran laboratorios de droga o se decomisan armas, los grupos criminales diversifican ingresos con el cobro de piso y la intimidación a distancia. Tabasco, con su posición geográfica estratégica, no podía quedar fuera de esa ecuación.

La pregunta es si estas detenciones —que hoy sirven de vitrina nacional— se traducirán en sentencias firmes, en reconfiguración institucional y en ruptura real con la red de protección política.

De lo contrario, el riesgo es que el dato positivo de hoy sea solo un espejismo: operativos espectaculares, cifras llamativas, pero la vida diaria de los tabasqueños sometida al mismo terror de siempre.

El Estado ha comenzado a actuar. El reto será demostrar que el combate a la extorsión no es una campaña momentánea, sino una política sostenida que devuelva a Tabasco la normalidad que le arrebataron.

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