La adecuación vial en avenida Universidad no es solo una obra: es una rectificación política y técnica a una promesa incumplida.
En el mismo punto donde el gobierno anterior levantó un distribuidor vial como “solución mayor”, el gobierno de Javier May Rodríguez apuesta ahora por lo que en movilidad suele funcionar mejor: cirugía precisa, flujo continuo y ajustes medibles.
La escena —Plaza Las Américas–Ramón Mendoza–Magisterial— resume la disputa entre el concreto espectacular y la ingeniería de lo cotidiano.
DISTRIBUIDOR FALLIDO
El gobernador fue explícito: el distribuidor vial de Universidad–Ruiz Cortines “se hizo” pero no resolvió el tráfico. El contexto vuelve esa frase más pesada: la obra se licitó y arrancó en la pasada administración con la promesa de concluirse en un par de años y por etapas, pero terminó convertida en un proyecto prolongado y polémico.
El propio sitio oficial del gobierno de Tabasco había anunciado el arranque de trabajos desde 2020.
Con el tiempo, el costo público reportado rebasó los rangos originalmente planteados: reportes periodísticos registraron pagos acumulados por más de 652 millones de pesos hacia finales de 2023, y otras investigaciones lo ubican por encima de 670 millones, con críticas por opacidad, sobrecostos y una utilidad cuestionada por vecinos y especialistas.
En paralelo, organizaciones urbanas advirtieron desde el inicio que el proyecto podía implicar retrocesos en seguridad vial y criterios de ciudad caminable, señalando el choque entre infraestructura vehicular y movilidad sustentable.
El resultado práctico es el que hoy reconoce el propio Ejecutivo estatal: persistían cuellos de botella en Universidad y su conexión con Adolfo Ruiz Cortines, especialmente en horas pico.
CIRCUITO NUEVO
En ese tablero, la administración actual entra con una idea menos vistosa y más verificable: eliminar detenciones repetidas. El titular de la SOTOP, Daniel Casasús Ruz, detalló la intervención: dos retornos vehiculares, seis puntos de reducción de velocidad, cuatro pasos peatonales, 20 bolardos de acero galvanizado, señalética horizontal y vertical, y 64 luminarias solares.
La inversión: 16 millones 309 mil 792 pesos. La población beneficiada: 340 mil 060 habitantes que circulan por ese nodo de Villahermosa.
La intervención parte de un objetivo concreto: lograr flujo vehicular continuo en un punto donde el tránsito se fragmentaba por detenciones sucesivas. Al eliminar semáforos y reordenar retornos, la adecuación busca evitar el avance intermitente que provocaba largas filas aun en trayectos cortos.


De acuerdo con la Secretaría de Ordenamiento Territorial y Obras Públicas, el rediseño se sustenta en estudios de movilidad, mediciones en horas pico y recorridos de observación en campo.
La autoridad reconoce que se trata de un proceso de adaptación que será evaluado y ajustado conforme se consolide el nuevo patrón de circulación, con el objetivo de reducir tiempos de traslado sin generar nuevos cuellos de botella.
AGENDA 2026
La adecuación en Universidad se inserta en una gira más amplia de obras en Centro: andadores, concreto hidráulico, banquetas, guarniciones, redes de agua y drenaje, alumbrado.
En el discurso, May Rodríguez subraya coordinación con la alcaldesa Yolanda Osuna y una línea de obras “de beneficio social” por encima del ornamento. Y lanza el siguiente escalón: en 2026, solo vía FAIS, el gobierno estatal destinará más de 700 millones de pesos a drenaje, pavimentación, agua potable, alumbrado y servicios comunitarios.
El mensaje de fondo es político: si el distribuidor vial simbolizó la era de la gran inversión que no despeja el atasco, Universidad intenta simbolizar lo contrario: una intervención relativamente barata que, si reduce tiempos, revalida el criterio del gobierno en un terreno donde la ciudadanía no aplaude discursos: mide minutos.







