Durante la rueda de prensa del lunes 4 de agosto, la Mesa de Seguridad presentó los avances en el combate a la violencia en el estado.

Tabasco: cuando la seguridad vuelve, la economía despierta

En el México que despierta cada día con nuevas cifras de violencia, pocos lugares pueden decir hoy que están conteniendo el desastre. Uno de ellos, al menos por ahora, es Tabasco.

Lo que ocurre en la entidad gobernada por Javier May Rodríguez no es una solución definitiva ni un modelo exportable aún, pero sí merece atención: una combinación de fuerza operativa, inversión social e impulso económico está empezando a transformar la narrativa de un estado que, hasta hace poco, encabezaba las listas de percepción de inseguridad.

No es una casualidad ni un golpe de suerte. Es el resultado de una estrategia que articula tres elementos clave: recuperar el control territorial, redistribuir recursos con enfoque social y reconstruir confianza para atraer inversión privada. Es decir, reconstruir gobernabilidad.

LA HIPÓTESIS DE FONDO: PACIFICAR PARA CRECER

Desde octubre de 2024 a la fecha, en Tabasco se han invertido más de 28 mil millones de pesos en programas de bienestar y obras públicas que, según el gobierno estatal, han beneficiado a casi 1.5 millones de personas y generado 480 mil empleos.

No es un dato menor en un estado con poco más de 2.4 millones de habitantes. La estrategia es clara: el desarrollo debe ir primero donde antes sólo llegaba la violencia.

Y los números de seguridad acompañan la narrativa: la llamada FIRT Olmeca —la Fuerza Interinstitucional de Reacción Táctica— logró, sólo en julio, desarticular seis células delictivas, y entre enero y julio de 2025 se detuvo a 1,315 personas, un incremento del 390% respecto al mismo periodo del año anterior.

Más allá de la cifra, lo relevante es el golpe financiero y operativo a los grupos criminales: decomisos de hidrocarburos crecieron más de 1,100%, las armas aseguradas 80%, y las dosis de droga incautadas subieron más de 800%. No se trata de escaramuzas marginales, sino de intervenciones estructurales que debilitan la operación y financiamiento de grupos violentos.

SEGURIDAD, PERCEPCIÓN Y NARRATIVA

La guerra contra la percepción es casi tan importante como la lucha contra el crimen. La ENSU del INEGI reporta una baja de 12 puntos en percepción de inseguridad en Tabasco entre abril y junio de 2025. En el municipio de Centro (Villahermosa), la caída fue de más de 12 puntos: de 95.5% a 83%. En Nacajuca, el descenso fue de 100% a 69.5%.

¿Es suficiente? No. Pero es una tendencia clara que puede consolidarse si se sostiene el trabajo en tres frentes: operativo, social y económico.

EL OTRO EJE: JUSTICIA DISTRIBUTIVA

El gobernador May no apuesta todo a las armas. En paralelo, su administración ha destinado 5,200 millones de pesos estatales —liberados, afirma, por combate a la corrupción y un plan de austeridad— a obras y programas sociales que han generado 57 mil empleos y atendido a más de 317 mil personas.

Esta política de redistribución —con rostro propio, pero alineada al modelo del Humanismo Mexicano de López Obrador y respaldada por Claudia Sheinbaum— ha permitido una expansión real del ingreso en los hogares más pobres, como confirma la ENIGH 2024 del INEGI.

May se muestra convencido de que la paz no se impone desde el miedo, sino desde la construcción de alternativas de vida. Su frase lo resume: “Estamos llegando a todas las viviendas del estado… eso es la Cuarta Transformación”.

LA APUESTA ECONÓMICA: SEMBRAR CONFIANZA

El nuevo rostro de la seguridad en Tabasco ha empezado a reflejarse en otro rubro sensible: la inversión privada. Chedraui y Walmart anunciaron 4 mil millones de pesos en nuevos proyectos para expandirse en la entidad.

Se trata de una señal de confianza, sí, pero también de un indicador de cómo las condiciones estructurales del estado están mejorando para hacer negocios.

Este dato es vital. A diferencia de otras épocas donde la inversión se concretaba bajo pacto, privilegio o silencio institucional, hoy parece responder a una lectura de estabilidad futura.

EL DESAFÍO: QUE LOS LOGROS NO SE CONVIERTAN EN ANÉCDOTA

Las cifras pueden ser impresionantes. Pero la sostenibilidad es el gran reto. Desarticular grupos criminales es una victoria táctica; impedir su recomposición es la verdadera guerra. De igual forma, sembrar árboles, mejorar vivienda o entregar tarjetas no bastará si no se consolidan infraestructura productiva, acceso al mercado y educación técnica.

El gobierno ha logrado cambiar la atmósfera. Ahora, debe transformar la estructura.

Por ahora, Tabasco vive una ventana de oportunidad: la violencia cede, el ingreso mejora, la inversión regresa. Queda ver si el ciclo se consolida o si el péndulo vuelve a girar.

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