En la discusión pública sobre infraestructura suele quedar un vacío: ¿qué pesa más, esperar recursos seguros pero lentos o adelantar financiamiento para evitar que una obra se vuelva interminable y más costosa?
El encargado de Despacho de la Secretaría de Administración y Finanzas, Adrián Magaña Martínez, adelantó que Tabasco mantiene finanzas sanas, en “semáforo verde” para refinanciar, y con capacidad para iniciar en 2025 obras de gran calado sin comprometer a las administraciones siguientes.
Explicó que el refinanciamiento por 2 mil 10 millones de pesos permitirá arrancar de inmediato los proyectos Villahermosa 2030 y el nuevo Centro de Convenciones, evitando depender del flujo lento de las participaciones federales, que —advirtió— alargaría las obras hasta cinco años y elevaría costos por fragmentación, inflación y reprogramaciones anuales.
Desde Finanzas se estableció así el marco técnico y la viabilidad del esquema. Con esa base, SOTOP detalló después la parte operativa y los tiempos de ejecución planteados bajo un escenario de financiamiento inmediato.
Ese es el eje del planteamiento que el Gobierno de Tabasco llevó al Congreso. El titular de Ordenamiento Territorial y Obras Públicas, Daniel Casasús Ruz, explicó que el financiamiento por 2 mil 10 millones de pesos es, en esencia, una decisión para arrancar de inmediato el proyecto “Villahermosa 2030” y el nuevo Centro de Convenciones, en lugar de supeditar los trabajos al ritmo anual de las participaciones federales, que —advirtió— alargarían los proyectos durante cinco años, encareciendo su ejecución.
Frase clave principal: financiamiento Villahermosa 2030.
Casasús detalló que, tras una corrida financiera, el gobierno concluyó que las obras no pueden depender del calendario de ingresos federales. Con participaciones, dijo, la administración tendría que levantar los proyectos por etapas pequeñas, sujetas a lo que llegue cada año. Eso obligaría a extender la construcción por el resto del sexenio y a incrementar los costos por inflación, ajustes de materiales y licitaciones fraccionadas.
El financiamiento permitiría tener el dinero disponible desde 2025, programar trabajos en dos años y entregar resultados antes de 2027. La ruta se acompaña de una autorización de plurianualidad 2026–2027, indispensable para completar los trabajos sin romper el compromiso del gobernador Javier May: no dejar deuda a la siguiente administración. El empréstito tendría un plazo de 56 meses, con vencimiento antes de agosto de 2030.


ARRANCAR SIN ESPERAR
El funcionario lo explicó con una frase que sintetiza el fondo del debate: “Si esperábamos a las participaciones federales, las obras serían más lentas y más costosas”. Con financiamiento, añadió, se garantiza disponibilidad inmediata de liquidez y se evita iniciar y detener trabajos dependiendo del flujo anual.
A la postura de SOTOP se sumó el encargado de Despacho de la Secretaría de Administración y Finanzas, Adrián Magaña Martínez, quien afirmó que Tabasco mantiene finanzas sanas y se encuentra en semáforo verde para refinanciar.
Subrayó que el préstamo permitirá arrancar de inmediato las obras de Villahermosa 2030 y del nuevo Centro de Convenciones, en lugar de fragmentarlas durante cinco años al ritmo de las participaciones federales. Recalcó que la obligación será cubierta en 56 meses, dentro del actual gobierno, y sin heredar compromisos.
La secretaria de Turismo, Katia Ornelas Gil, respaldó el planteamiento. Aseguró que Tabasco se quedó rezagado en infraestructura para atraer congresos y exposiciones, lo que limita la diversificación económica. Un Centro de Convenciones moderno —incluyendo espacios familiares y de esparcimiento— permitiría atraer eventos con impacto económico directo.


OBJECIONES Y DISPUTA POLÍTICA
El anuncio desató críticas. El PRD advirtió que el Estado se está “hipotecando” y que el Centro de Convenciones podría convertirse en “elefante blanco”. Su dirigente, Rafael Acosta, acusó que el financiamiento implicaría pagos de alrededor de 570 millones anuales —dato no confirmado— y que Tabasco aumentaría su nivel de endeudamiento.
En contraste, el presidente de la Junta de Coordinación Política, Jorge Bracamonte, afirmó que el financiamiento está orientado a inversión pública, no a gasto corriente, y que será pagado dentro de la misma administración. También adelantó que Morena ve con buenos ojos acelerar obras clave en vez de posponerlas al ritmo de ingresos federales.
LO QUE SIGUE
El Congreso votará esta semana la autorización del empréstito y la plurianualidad. Si ambos puntos avanzan, SOTOP prevé iniciar obras con un cronograma inmediato, arrancando de lleno desde 2025. En paralelo, se revisará la propuesta multianual para el C5 estatal, que se financiaría mediante un mecanismo distinto.
Para una capital que arrastra rezagos urbanos, infraestructura dispersa y movilidad saturada, el dilema es claro: esperar y pagar más, o adelantar recursos y entregar resultados más rápido. El financiamiento, según el gobierno, busca cerrar esa brecha.


