La Presidenta Claudia Sheinbaum y el gobernador

Cacao y señales: el sureste entra a la agenda mayor con planta procesadora

La visita presidencial no sólo confirmó la construcción de la nueva planta procesadora de cacao en Comalcalco. Colocó, además, un trazo inequívoco en el mapa político y económico del país: el sureste vuelve a pesar no por nostalgia, sino por resultados verificables.

En Tabasco, donde el cacao había sido símbolo antes que economía, la presidenta Claudia Sheinbaum decidió anunciar un proyecto federal que reconecta identidad, ingreso y estrategia territorial.

En un contexto donde todavía se especula sobre sombras, tutelas o herencias políticas, la mandataria escogió un mensaje más nítido: trabajo antes que ritual, y productividad antes que liturgia.

Vivero de cacao en Tabasco con hileras de plantas jóvenes bajo sombra.
Plántulas de cacao crecen bajo sombra en vivero tabasqueño, símbolo del renacer productivo regional.

CHOCOLATE DEL BIENESTAR

La quinta visita presidencial a Tabasco en catorce meses se alejó de los viejos gestos y entró a la zona donde se mide gobernar: infraestructura, ingreso y confirmación institucional.

La decisión de anunciar la planta procesadora de cacao “Chocolate del Bienestar”, con una inversión federal de 80 millones de pesos, no fue un acto para engordar festivales. Fue, más bien, el movimiento de una administración que quiere anclar el segundo piso de la 4T en territorios que durante décadas quedaron sujetos al vaivén de precios y a la desmemoria política.

El anuncio se produjo en el marco del Festival del Chocolate 2025, rodeado del bullicio habitual, pero con un subtexto mucho más amplio: el regreso del Estado a una cadena productiva históricamente abandonada.

La planta se instalará en dos hectáreas donadas por el Gobierno del Estado en El Morralero, entre Comalcalco y Cunduacán, corazón geográfico del cacao tabasqueño. Desde ahí, el gobierno federal absorberá —por primera vez en medio siglo— la compra, industrialización y distribución del cacao bajo una marca pública nacional.

Línea industrial de cacao orgánico de 3000 kg por hora en planta procesadora.
En la imagen, una línea industrial que procesa cacao orgánico a gran escala, ejemplo de la que podría usarse en Comalcalco para fortalecer la nueva infraestructura chocolatera nacional.

PISO REAL PARA PRODUCTORES

Esa intervención no es menor. Durante décadas, el cacao sobrevivió sometido a la especulación de intermediarios y al abatimiento del precio internacional. Hoy, con precios de garantía de 180 pesos por kilo de cacao lavado y 220 por fermentado, el Estado fija un piso real al ingreso de 35 mil productores.

El cálculo frío revela el alcance político del anuncio: una hectárea rinde en promedio 500 kilos, lo que equivale a 100 mil pesos anuales por unidad productiva. En Tabasco existen 34 mil hectáreas activas. Es decir, sólo por pagos directos, el esquema puede movilizar más de 3,400 millones de pesos en beneficio de pequeñas unidades familiares.

El punto no es únicamente económico. Es estratégico. Sheinbaum acudió al sur no a rendir culto ni a revivir símbolos, sino a verificar obras, supervisar tramos carreteros, encabezar asambleas educativas y cerrar con un anuncio que ordena prioridades.

La decisión de no desviarse a Palenque, pese al ruido sobre una posible visita privada al expresidente, reforzó la lectura institucional de la gira: el sureste se gobierna con agenda pública, no con liturgias domésticas.

REGRESA EL VALOR AGREGADO

En esa lógica, el gobernador Javier May acompañó la presentación y subrayó el valor del cacao producido en sistemas agroforestales del programa Sembrando Vida, que ahora tendrá salida garantizada por la vía federal.

La planta procesará chocolate de mesa, barra y polvo para distribuirlo en más de 25,500 Tiendas del Bienestar, un circuito que sustituye la maquila foránea y regresa el valor agregado a las comunidades tabasqueñas.

En el escenario político, la visita marcó un contraste deliberado. Tabasco —territorio emocional del movimiento lopezobradorista— deja de ser solamente casa simbólica y se convierte en laboratorio de continuidad.

Cada visita presidencial ha dejado algo comprobable: infraestructura, programas, supervisiones. Esta vez, el gobierno federal regresó a la raíz del cacao para convertirla en política pública. No en tributo.

La directora de Alimentación para el Bienestar, María Luisa Albores, confirmó que en el ciclo de acopio que comenzó este año se alcanzarán 400 toneladas, un aumento de 268% respecto al periodo previo.

PROYECTO ECONÓMICO Y POLÍTICO

El dato refuerza el diseño de una política que pretende cerrar el círculo productivo: comprar, transformar y distribuir bajo una misma lógica pública. Y activar, de paso, un sector cuya rentabilidad había quedado en manos ajenas.

El beneficio no se irá en aplausos de feria. Se asentará en hogares que, por generaciones, trabajaron parcelas de 1.5 a 3 hectáreas sin certeza de precio. Con la planta federal, el cacao tabasqueño deja de ser una materia prima dispersa y se convierte en un proyecto económico y político: ingreso asegurado, valor agregado local y una ruta que vincula identidad con estrategia territorial.

Por eso, el cierre en el Festival del Chocolate no fue decorativo. Fue la imagen final de una gira diseñada para enviar señales internas: el sureste avanza no por el relato, sino por su capacidad de producir, transformar y sostener economías locales.

Mientras Sheinbaum caminaba entre productores y artesanos, el mensaje era claro: Tabasco vuelve al centro del mapa nacional. Y vuelve por méritos comprobables.

WhatsApp Logo

Sigue nuestro canal de WhatsApp

Recibe las noticias más importantes del día. Da click aquí

×