LA HABANA.— Es casi mediodía y el sol cae vertical sobre el malecón cuando un pequeño autobús amarillo deja a un puñado de turistas frente a una fila de autos clásicos. Los choferes se incorporan de golpe, acomodan gorras, sonríen, levantan la mano.
Pero los visitantes apenas toman dos selfies frente a un Pontiac del 50 y un Buick del 60 y se van. Nadie contrata el paseo. Nadie negocia. Nadie pregunta precios. “Esto está crítico”, dice Reymundo Aldama, apoyado en su Ford Fairlane rosa chicle de 1957. “Estamos esperando que venga trabajo”.
La escena, cotidiana y silenciosa, explica mejor que cualquier discurso la dimensión del problema cubano. Mientras Donald Trump asegura que “Cuba caerá muy pronto”, la isla se vacía de combustible, de divisas y de turistas. Y ahora también enfrenta una señal incómoda desde México: Pemex retiró un cargamento de crudo previsto para enero, en momentos en que La Habana depende de cada barril para sostener su red eléctrica.
La frase de Trump no fue retórica. Fue advertencia geopolítica. Sin petróleo venezolano, con envíos mexicanos en pausa y bajo sanciones financieras, la ecuación energética cubana se achica peligrosamente. Washington cree que el desgaste económico puede provocar lo que décadas de embargo no lograron: un colapso interno.
El petróleo, en esta historia, es política exterior. Cada barco que no llega a puerto es menos luz, menos transporte, menos alimentos refrigerados. La presión ya no es diplomática: es material. Y en una isla que importa casi todo, la energía define el humor social.

TURISMO VACÍO
El golpe se siente donde duele: el turismo. Cuba perdió casi 70% de visitantes desde 2018. Durante años fue su principal respirador financiero, con ingresos de hasta 3 mil millones de dólares anuales. Hoy el malecón parece domingo perpetuo: pescadores, parejas locales, mesas vacías. Los restaurantes agitan menús al viento como banderas blancas.
Rosbel Figueredo, de 30 años, camina con una bandeja de “chiviricos”, tiras fritas con azúcar. Antes vendía 150 bolsas por día. Ahora carga 50 y vuelve a casa con la mitad. “Yo soy técnico mecánico. Y míreme aquí”, dice. Tiene tres hijos y otro en camino. “Esto se vive para comer”. El turismo no es estadística: es cena o hambre.
A pocas cuadras, un autobús turístico de dos pisos recoge a tres pasajeros. Gaspar Biart conduce desde hace 16 años. Recuerda cuando ocho unidades hacían tres viajes diarios. Hoy quedan cuatro, casi vacías. “El cambio es inmenso. No nos dejan ni respirar”, dice, señalando las sanciones estadounidenses.
Los números confirman la postal. 1.6 millones de turistas entre enero y noviembre de 2025, contra 4.8 millones en 2018. La caída coincide con apagones, basura acumulada y restricciones de viaje. Pero también con el endurecimiento de Washington, que prohibió cruceros y cerró rutas financieras.
Donald Trump afirma que Cuba está “muy cerca de caer”. pic.twitter.com/mBxwZXuvIY
— Cubita NOW (@CubitaNow) January 27, 2026
PETRÓLEO Y POLÍTICA
En paralelo, el tablero energético se movió. Bloomberg reveló que Pemex canceló un embarque del buque Swift Galaxy. Entre mayo y noviembre del año pasado, México había enviado 17.7 millones de barriles, casi un barco mensual. Ahora, el silencio.
La presidenta Claudia Sheinbaum no negó la suspensión. Habló de “decisiones soberanas” y de que Pemex define sus contratos. El lenguaje fue técnico, pero el contexto es político. México intenta mantener su histórica solidaridad con Cuba sin chocar frontalmente con Estados Unidos, su principal socio comercial.
Especialistas advierten que Pemex ya no puede sostener gestos ideológicos con una deuda pesada y producción estancada. Regalar barriles cuando faltan ingresos se vuelve insostenible. La diplomacia energética empieza a medirse en pesos y centavos.
Trump, mientras tanto, eleva la apuesta. “No habrá más petróleo ni dinero para Cuba”, escribió. El mensaje es claro: cortar las válvulas alternativas hasta asfixiar. Es la misma lógica aplicada a Venezuela. Energía como arma.
Pero la épica no llena los tanques ni los hoteles. Los conductores de autos clásicos ya bajaron precios de 50 a 20 dólares por recorrido. Si falta combustible, paran los motores. “A buscar otro trabajo”, resume Aldama.

CALLE Y RESISTENCIA
Frente a esa presión, el Gobierno cubano respondió con símbolos. Miles de jóvenes marcharon con antorchas por el natalicio de José Martí, encabezados por Miguel Díaz-Canel. “No aceptamos cadenas nuevas ni viejas”, dijeron. La épica revolucionaria reaparece cada vez que la economía aprieta.
LA NUEVA PRESIÓN DE WASHINGTON
Fuente: declaraciones oficiales EU / Cuba / México
• Trump afirma que “Cuba caerá muy pronto”
• Reducción del apoyo venezolano
• Suspensión de cargamentos mexicanos
• Crisis energética interna en la isla
• Estrategia de asfixia económica
Así se dibuja el nuevo pulso regional: Washington aprieta, Cuba resiste, México recalcula. Cada decisión sobre un barco petrolero o un vuelo turístico altera el equilibrio político del Caribe. El combustible es geopolítica líquida.
Trump apuesta al colapso. La Habana apuesta a la resistencia. México apuesta al equilibrio. Y en las calles, los cubanos sólo esperan que llegue un cliente… o un barco.
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