WASHINGTON.— El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a demostrar que su estrategia política se mueve entre la provocación y la desestabilización. A horas de que expire el plazo para aprobar el financiamiento federal y evitar un cierre de Gobierno, el mandatario publicó en su red social Truth Social un video generado con inteligencia artificial en el que ridiculiza a los líderes demócratas Chuck Schumer y Hakeem Jeffries.
El montaje, de 34 segundos, muestra a Jeffries con sombrero mexicano y bigote, acompañado por música del Jarabe Tapatío. A su lado, Schumer aparece con una voz sintetizada que lo hace pronunciar frases racistas y autocríticas, donde asegura que los demócratas ya no tienen votantes y que solo la atención médica gratuita a migrantes ilegales podría salvarlos.
El gesto llegó horas después de que Trump recibiera a los líderes de ambos partidos en la Casa Blanca para intentar frenar la parálisis administrativa. La reunión, tensa, terminó sin acuerdos. “Todavía hay grandes diferencias”, admitió Schumer al salir del encuentro.
🚨 Trump just posted a racist AI deepfake: Hakeem Jeffries in offensive caricature + Chuck Schumer making racist, vulgar statements. This came hours after shutdown talks collapsed—48 hours before funding runs out. pic.twitter.com/Umi2POxVF1
— P a u l ◉ (@SkylineReport) September 30, 2025
HUMOR AGRESIVO
El recurso del video deepfake no es un accidente. Trump lo utiliza como arma simbólica: deslegitima a sus adversarios mientras refuerza su conexión con una base electoral que celebra las burlas hacia los demócratas y, en particular, hacia las minorías.
La elección de estereotipos mexicanos no es casual. Trump vuelve sobre uno de sus ejes de campaña más fuertes: la migración como amenaza. Al vestir a Jeffries con un sombrero y colocar música de mariachi, el presidente no solo ironiza sobre los demócratas, también reactiva un lenguaje que lo catapultó en 2016 y que pretende volver a usar en 2025.
La oposición respondió con dureza. Jeffries escribió en X que “la intolerancia no te llevará a ninguna parte” y acusó a Trump de distraer de lo esencial: frenar los recortes y garantizar la atención médica. Más tarde, publicó una foto del presidente junto a Jeffrey Epstein. Schumer, por su parte, señaló que “no se puede negociar con alguien que convierte todo en un berrinche”.
EL FANTASMA
El video se conoció en la antesala de una negociación clave. Si el Congreso no aprueba un presupuesto antes de la medianoche, el Gobierno entrará en cierre parcial. Miles de empleados federales quedarán sin salario y la administración republicana enfrentará su primera gran crisis política de la temporada.
Un alto funcionario del propio Partido Republicano reconoció en off que la maniobra de Trump “podría superar el cierre de 2018-2019”, que duró 35 días y se convirtió en el más largo de la historia. En ese momento, también fue la intransigencia del presidente la que llevó al bloqueo.
EL CHOQUE POLÍTICO
- El contexto: el Congreso debe aprobar un nuevo financiamiento federal antes de la medianoche del martes.
- El gesto de Trump: publicó un video deepfake con Schumer y Jeffries ridiculizados.
- La respuesta demócrata: acusaron al presidente de intolerancia y de no querer negociar.
- El riesgo inmediato: un nuevo cierre de Gobierno que afectaría a millones de ciudadanos.
- La lectura política: Trump usa la burla y la IA para movilizar a su base electoral.
INTELIGENCIA ARTIFICIAL
El episodio también abre un debate mayor: la normalización del uso de inteligencia artificial en campañas políticas. Trump no solo distribuyó un mensaje manipulado, lo validó al publicarlo desde su cuenta oficial. El precedente es inquietante: se trata de la máxima autoridad del país legitimando herramientas que falsean voces y contextos.
La frontera entre sátira y desinformación se vuelve difusa. Y lo hace en el país donde, en 2024, los deepfakes ya habían sido usados para confundir electores en primarias estatales. En este caso, la intencionalidad es explícita: erosionar la imagen demócrata en un momento de máxima tensión política.
- Centro rompe el techo fiscal: el caso que está redefiniendo la transparencia municipal

- Arranca en enero la rehabilitación de la carretera Zapatero

- Godoy, la nueva línea de fuego en la FGR

DILEMA DEMÓCRATA
Para los demócratas, la situación es doblemente incómoda. Por un lado, deben negociar a contrarreloj para evitar el cierre. Por otro, tienen que responder a las burlas de un presidente que no duda en tensar la cuerda hasta el límite.
El dilema es político: ¿responder con firmeza y arriesgarse a quedar atrapados en el juego de provocación, o mantener la seriedad institucional y dejar que Trump marque la agenda mediática? Hasta ahora, Jeffries y Schumer han optado por denunciar el ataque sin perder de vista el tema de fondo: la salud y los recursos federales.
APUESTA DE TRUMP
El presidente, en cambio, apuesta a un escenario de confrontación total. El cierre del Gobierno le permite presentarse como el único actor dispuesto a “pelear contra los excesos woke” y a defender las prioridades republicanas. En su narrativa, un shutdown no es un fracaso, sino una prueba de carácter frente a un Congreso “obstruccionista”.
El cálculo es riesgoso. Si la crisis se prolonga, el costo político podría golpear también a los republicanos, como ocurrió en 2019. Pero Trump parece convencido de que el desgaste recaerá sobre los demócratas.
En el corazón del conflicto, lo que está en juego es la capacidad del sistema político estadounidense para sostener el funcionamiento mínimo del Estado frente a un presidente que ha hecho del enfrentamiento su marca registrada. La provocación con sombrero mexicano no es solo un chiste de mal gusto: es un anticipo de cómo se perfila la batalla electoral de 2026.
Sigue nuestro canal de WhatsApp
Recibe las noticias más importantes del día. Haz clic aquí

