CDMX.— Vicente Fox volvió, veinte años después, al lugar que juró destruir. El político que hizo campaña prometiendo sacar al PRI de Los Pinos se sentó el viernes en el salón Presidentes de la sede nacional tricolor, el mismo edificio que su gobierno dejó al borde de la insolvencia tras la megamulta del Pemexgate.
Lo recibieron Rubén Moreira y Manuel Añorve, coordinadores parlamentarios del PRI en San Lázaro y el Senado. El motivo declarado: hablar de democracia, contrapesos y participación ciudadana. El motivo que todos leyeron: tantear el terreno para una alianza PRI-PAN de cara a 2027.
Ese gesto, aparentemente protocolario, le bastó a la presidenta Claudia Sheinbaum para construir el eje narrativo de su tercer día de gira por los estados. Desde Colima, con motivo de su segundo informe de gobierno, la mandataria convirtió la reunión en advertencia: “quieren regresar al pasado de corrupción y privilegios”. No fue un comentario aislado; fue la pieza central de un discurso que se repitió, con variaciones, en Jalisco y Nayarit.
Veinte años después de dejarlo en bancarrota, Fox regresa a la sede priista
| Fecha del encuentro | Viernes 4 de septiembre de 2026 |
| Lugar | Salón Presidentes, sede nacional del PRI |
| Recibieron a Fox | Rubén Moreira y Manuel Añorve |
| Organización acompañante | Alma de México (J.C. Romero Hicks) |
| Antecedente clave | Megamulta de $1,000 mdp (Pemexgate, 2003) |
El encuentro se dio a 20 años de que terminara el sexenio de Fox.
FUENTE: Elaboración propia con base en versiones de asistentes al encuentro.
Una estrategia que necesita un adversario visible
El manejo político del episodio revela algo más que indignación genuina. Sheinbaum sabe que un opositor difuso es menos útil que uno con rostro y con historia. Fox, con su pasado presidencial y su presente de outsider incómodo, y Alejandro Moreno, dirigente nacional del PRI y figura bajo escrutinio judicial, ofrecen justo eso: un antagonista fácil de nombrar.
La frase “somos uno solo y nunca nos vamos a divorciar”, pronunciada tras el coro de “no estás sola” en la Unidad Deportiva Morelos, confirma que la gira no solo rinde cuentas: también cierra filas antes de que la oposición termine de organizarse.
El argumento presidencial de que PRI y PAN “simularon ser dos opciones diferentes” durante el periodo que llama Prian no es nuevo, pero adquiere filo cuando se usa para desactivar cualquier lectura de que Fox representa una alternativa distinta al tricolor. Sheinbaum no distingue matices entre el expanista y sus anfitriones: los funde en un solo bloque histórico.
Sheinbaum vinculó la reunión Fox-PRI con el pasado de corrupción en tres estados
“Quieren regresar al pasado de corrupción y privilegios.”
Iniciativa mencionada: reforma constitucional contra doble nacionalidad presidencial.
La gira corresponde al segundo informe de gobierno de la administración.
FUENTE: Elaboración propia con base en discursos oficiales de la gira.

La reforma de la doble nacionalidad, en el mismo paquete discursivo
No es casual que, en ese contexto, la Presidenta haya insistido en su iniciativa para impedir que un presidente o presidenta mexicana tenga doble nacionalidad. Ligar esa reforma a la defensa de la soberanía frente a Fox y Moreno construye una sola pieza retórica: nacionalismo institucional contra restauración priista. El mensaje llega también a Tlajomulco, donde ante 15 mil personas negó cualquier fractura con Andrés Manuel López Obrador: “somos el mismo proyecto”.
Mientras el relato oficial avanzaba sin fisuras en el discurso, la realidad protestó en Colima. Un grupo de inconformes con la ampliación del puerto de Manzanillo interrumpió el informe con gritos sostenidos. La respuesta presidencial fue tajante: los calificó de “irrespetuosos” y sugirió, sin pruebas, que pertenecían al Prian y estaban ahí “de infiltrados”. Sometió a votación si continuaban los gritos o se pedía respeto; ganó el respeto, pero los manifestantes no cedieron.
Ese episodio es revelador por lo que no dice tanto como por lo que dice. Una demanda que podría ser estrictamente local y técnica —el impacto de una obra portuaria— fue absorbida de inmediato por el mismo marco de confrontación con el pasado neoliberal. La gobernadora Indira Vizcaíno fue el primer blanco de los gritos; la Presidenta ofreció diálogo al final del acto, pero antes ya había fijado el encuadre político del reclamo.
La izquierda aliada mira con cautela la posible alianza
Desde San Lázaro, el coordinador petista Reginaldo Sandoval Flores matizó el tono de alarma oficialista. La eventual alianza PRI-PAN “todavía no inquieta” a la coalición de Morena, PT y PVEM, dijo, pero advirtió que la unidad no está garantizada: pidió selección cuidadosa de candidaturas para 2027 y criticó “conductas extrañas” de la dirigencia morenista hacia sus aliados.
Su frase sobre la derecha —”la doctrina de la derecha es la hipocresía”— coincide en fondo con el discurso presidencial, aunque su preocupación real parece apuntar hacia adentro de la coalición gobernante, no solo hacia afuera.
Ahí está el dato incómodo que la narrativa triunfalista no puede resolver con un mitin: la amenaza opositora puede ser exagerada como recurso retórico, pero la cohesión interna de la 4T tampoco es un hecho consumado.
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