Por Staff / El Tabasqueño
La entrevista comienza en la historia personal, pero termina entrando en uno de los asuntos más delicados del presente de Tabasco. Javier May Rodríguez sostuvo que el crecimiento del crimen organizado en el estado no puede entenderse sin la protección que, durante años, recibió desde las instituciones.
“No pudo crecer sin el apoyo de las instituciones”, afirmó el gobernador al describir el problema de seguridad que encontró al asumir el cargo. En su respuesta señaló a una policía “desmotivada y vinculada con el crimen organizado” y extendió el diagnóstico al Tribunal Superior de Justicia y a la Fiscalía General del Estado.
La declaración forma parte de la conversación que Pablo Iglesias sostuvo con May en A Vueltas por México, programa de Canal Red América Latina emitido el domingo 6 de septiembre. Durante alrededor de una hora, el mandatario repasó su trayectoria junto a Andrés Manuel López Obrador y presentó su propia lectura sobre el origen tabasqueño de varias de las ideas que después se convirtieron en políticas nacionales.
Iglesias es politólogo, fundador de Podemos y exvicepresidente segundo del Gobierno de España. Tras abandonar la política institucional en 2021, regresó al periodismo y la comunicación. Actualmente dirige Canal Red y conduce, entre otros espacios, A Vueltas, una serie de entrevistas políticas y culturales cuya edición latinoamericana se realiza en México.
Una trayectoria desde Tabasco
De las comunidades al gobierno
Selecciona una etapa para recorrer la historia política que Javier May reconstruyó ante Pablo Iglesias.
La opción por los pobres
May sitúa su formación política en las comunidades cristianas de base y en una teología cercana al pueblo. De ahí, sostiene, surgió una parte del ideario social que después acompañaría a López Obrador.
Fuente: entrevista de Pablo Iglesias a Javier May en A Vueltas por México · Canal Red América Latina.
Frente a un entrevistador ideológicamente cercano al movimiento que encabeza Morena, May habló sin un formato de confrontación. El diálogo siguió una ruta biográfica: su militancia desde las comunidades cristianas de base; los éxodos por la democracia; la ruptura con el PRD; la fundación de Morena; su paso por la Secretaría de Bienestar; la operación de Sembrando Vida y el encargo de concluir el Tren Maya.
En el tramo dedicado a su gobierno, May defendió la necesidad de “despetrolizar” la economía estatal, reconoció el golpe provocado por la terminación de grandes obras federales y la falta de pago de Pemex a proveedores, y expuso su apuesta por el campo, el turismo, la salud y la inversión pública. También reiteró que se someterá a la revocación de mandato porque, dijo, el poder “emana del pueblo”.
El Tabasqueño reproduce la entrevista completa en formato de preguntas y respuestas. La transcripción fue corregida en puntuación, sintaxis y nombres propios para facilitar su lectura; se eliminaron muletillas y repeticiones, sin alterar el sentido de las declaraciones.
La entrevista
Pablo Iglesias: Nuestro invitado de hoy nació en Tabasco, en una familia humilde. Fue hojalatero y mecánico automotriz antes de convertirse en uno de los compañeros de batalla de un tal Andrés Manuel López Obrador. A Vueltas por México con Javier May Rodríguez, gobernador de Tabasco.
Al principio había en tu experiencia una cierta reticencia hacia la forma partido. Te quiero preguntar por una tarea que también te encarga Andrés Manuel: la organización del PRD a partir de la experiencia en las comunidades cristianas. ¿Cómo vives, como activista cristiano, esa tarea de organizar un partido en tu pueblo, donde además tienes un vínculo emocional muy fuerte?
Javier May: Para el presidente López Obrador era importante nuestra participación en el movimiento político, porque en esa época se le acusaba de que era comunista, que estaba en contra de la Iglesia, que iba a cerrar los templos y a expulsar a los curas. Era lo que anunciaba el partido en el poder, haciendo memoria del garridismo, porque con Tomás Garrido Canabal fue combatida la Iglesia y después la religiosidad popular resurgió con mucha fuerza.
Para el presidente era importante nuestra vinculación con esta ala de la Iglesia, con una teología más arraigada al pueblo y una opción preferencial por los pobres. De ahí surge esa frase que tiene mucho contenido: “Por el bien de todos, primero los pobres”.
De aquí sale el proyecto de nación. Aquí se dieron los primeros pasos y lo que nosotros planteábamos es lo que hoy estamos viviendo en el país. ¿Qué planteábamos en aquel tiempo? Que hubiera becas para los estudiantes, acceso a la salud, apoyo al campo; que los adultos mayores tuvieran derecho a una pensión; que hubiera programas de vivienda para quienes más lo necesitaran y que aumentara el salario de los trabajadores.
Todos estos temas importantes surgen de aquí. Aquí se construye ese proyecto. Primero fue la propuesta de un candidato a la gubernatura, plasmada en 1994, cuando López Obrador fue candidato, y de ahí resurge con mayor fuerza el proyecto de nación que hoy tenemos.
Aquí se dieron los primeros pasos de este gran movimiento nacional. Eso es lo que nuestro estado y nuestro movimiento aportan al país.
El éxodo de 1991
Pablo Iglesias: Antes de llegar a 1994, que será un año crucial por muchas razones para México, te quiero preguntar por 1991 y el Éxodo por la Democracia. Es una marcha que, de alguna manera, hace visible a Tabasco en el ámbito nacional y en la que López Obrador te pide ayudar a organizar una denuncia de fraude electoral que adquirirá un significado más allá del estado. Háblame de esa experiencia.
Javier May: Hay que partir de lo que significaba la palabra éxodo. Siempre había una mística de por medio en el movimiento. El éxodo significaba la liberación del pueblo. Era caminar para liberar; era la lucha por la democracia, para que hubiera elecciones libres y limpias, en una época marcada por el fraude.
Cuando se decide caminar, había antecedentes de confrontación en el estado. La toma de ayuntamientos o de palacios terminaba en incendios; era ir a una confrontación. Nosotros nunca nos planteamos eso. Siempre fuimos un movimiento pacífico y buscamos una salida a la confrontación con el sistema. Se tomó la decisión de caminar para encauzar la inconformidad, la demanda y el reclamo hacia la Ciudad de México.
Eso también ayudó mucho porque despertó conciencias en el camino. Caminamos durante 52 días. En cada pueblo, en cada ejido y en cada comunidad encontramos la solidaridad de la gente. Salían a nuestro encuentro y preguntaban cuáles eran nuestros reclamos. Les explicábamos por qué protestábamos y veíamos que nuestros problemas eran similares a los que padecían todos los pueblos del sur.

Al pasar por Veracruz, muchos se unieron y caminaron con nosotros. Pasamos por Puebla, nos internamos hacia Tlaxcala y regresamos al Estado de México. Dimos esa vuelta porque esperábamos una coyuntura: la firma de los Acuerdos de Paz de El Salvador en nuestro país. Llegamos al Zócalo un día antes, pero ya había un acuerdo para respetar los triunfos del movimiento en Cárdenas y establecer consejos municipales en Nacajuca y Macuspana.
En función de nuestra idea de democracia, decidimos emprender el éxodo. No quisimos arriesgar a persona alguna y nos negamos a caer en la provocación de gobiernos estatales débiles, que tenían como único modo de enfrentar los problemas el uso desesperado de la fuerza bruta. Salimos a expresar nuestros agravios y en busca de la solución civilizada que merecían Tabasco y Veracruz.
Ese fue un gran triunfo del movimiento y de ahí resurge con fuerza. Nunca entramos en la confrontación; fue un movimiento pacífico, con un liderazgo, una convicción profunda y una mística. La gente sabía por qué luchábamos y qué queríamos lograr.
No era el poder por el poder ni llegar para hacer lo mismo o reproducir las mismas acciones. Era alcanzar el poder para transformar la realidad que vivía nuestro pueblo.
1994 y la resistencia en Tabasco
Pablo Iglesias: El año 1994 comienza con el levantamiento zapatista, aquí cerca, y con el asesinato del candidato Luis Donaldo Colosio, supuestamente con la mano negra de Carlos Salinas de Gortari. Todo esto ocurre seis años después del apagón que priva de la victoria a Cuauhtémoc Cárdenas. Será también el año de la Caravana por la Democracia, que vuelve al entonces Distrito Federal. ¿Qué representa ese año para ti como figura política en Tabasco y para Andrés Manuel López Obrador como una figura que se va expandiendo en el plano nacional?
Javier May: El movimiento ya había trascendido fuera del estado. Éramos un referente nacional y el liderazgo del presidente era visto cada vez por más ciudadanos.
En 1994 fuimos a una elección contra Roberto Madrazo; una elección de Estado en la que predominó el dinero y en la que se pudo demostrar el gasto de aquella campaña. De igual manera, fue una lucha de resistencia.
Nos planteamos varias etapas. Primero fuimos en una caravana en la que tuvimos un accidente y perdieron la vida tres compañeros de Cárdenas. Pero el movimiento siguió. Llegamos, no fuimos escuchados y se establecieron mesas de negociación.
Después regresamos en un segundo éxodo. Salimos de Villahermosa un 20 de noviembre y llegamos a la Ciudad de México en enero, con un reclamo importante: que se limpiaran las elecciones, que hubiera nuevos comicios y se nombrara un gobernador interino.
Ese acuerdo ya estaba, pero Madrazo se atrincheró aquí con los gobernadores del sur y desafió al presidente Ernesto Zedillo, que estaba en funciones en ese momento. Entonces emprendimos en el estado una lucha de resistencia. Se impusieron por la fuerza, pero el movimiento quedó vivo.
La organización territorial era muy fuerte y había conciencia. Empezamos a realizar acciones porque lo nuestro no era solamente protesta; también proponíamos. ¿Qué propusimos? Crear una universidad, la Universidad Popular de la Chontalpa, que hoy es una realidad. Propusimos una resistencia consistente en no reconocer ni pagar impuestos al gobierno estatal y generamos una bolsa de trabajo para la clase obrera y campesina.
Nuestra lucha iba acompañada de organización y de propuestas para atender a los ciudadanos. Esos años fueron importantes porque sostuvimos una resistencia larga y de ahí se impulsó al presidente para convertirse en dirigente nacional del movimiento.
Estamos hablando de 1997. Fueron tres años de luchar desde aquí y eso trascendió porque había creatividad, organización y atención a las necesidades de la gente.

La ruta nacional de López Obrador
Pablo Iglesias: Me decías antes que Andrés Manuel se había preparado toda la vida para ser gobernador de Tabasco, pero no le permiten serlo. En un momento determinado asumen que tiene que convertirse en una figura nacional y proyectarse hacia el gobierno de la Ciudad de México, mientras a ti te corresponde el trabajo local en Tabasco. ¿Cómo vives esa separación de papeles y de responsabilidades?
Javier May: Cuando él se va a la dirigencia nacional, nosotros lo vemos bien porque significaba tener un representante nacional que ayudara a consolidar el movimiento en el estado. Creíamos y teníamos la convicción de que así sería más fácil avanzar.
Él llega a la dirigencia nacional y, al terminar ese periodo, regresa a Tabasco porque empezamos la campaña por la gubernatura en el año 2000. Era una campaña de 500 pueblos: íbamos a visitar 500 comunidades en una gira por el estado.
Ya estábamos en pleno recorrido cuando le hablan desde la dirigencia nacional y le muestran las encuestas sobre su posición frente a otros compañeros en la Ciudad de México. El licenciado López Obrador ganaba esas encuestas. Nos consultó y nosotros creímos que era necesario que se fuera y participara allá en el año 2000.
No fue sencillo convencer a la gente. Tuvimos que realizar asambleas y, además, una consulta con voto libre y secreto para conocer la opinión sobre si se quedaba o se iba a participar a la Ciudad de México. La mayoría dijo que se fuera; que era importante que estuviera allá y que desde ahí ayudara al estado. Entonces se convierte en candidato a jefe de Gobierno.
Nos tocó ir a ayudarlo en la campaña porque en esa época las elecciones no eran concurrentes, no se realizaban el mismo día. La elección de la Ciudad de México era en julio y la de Tabasco en octubre. Fuimos a ayudar y, después de que se ganó allá, regresamos a la campaña en el estado.
En la Ciudad de México aplicó el modelo del que estamos hablando. Llevó a cabo un plan de desarrollo social integral que atendiera a los más pobres. Nuestro movimiento siempre ha estado muy definido respecto de qué lado estamos: atendemos a todos, escuchamos a todos y gobernamos para todos, pero existe una preferencia por quienes más lo necesitan.
La ruptura con el PRD y el nacimiento de Morena
Pablo Iglesias: Te quiero preguntar por la ruptura en el PRD, la pelea con “Los Chuchos” y la construcción de Morena, en la que tendrás un papel determinante en Tabasco. Háblame de ese periodo, que no fue fácil.
Javier May: En 2012, después de la elección con Peña Nieto y del fraude que se da, el partido decide buscar un acuerdo. Su posición era que ya no había otra posibilidad y que había que pactar con Peña Nieto. Nosotros estábamos en desacuerdo con llevar a cabo ese pacto y ellos estaban decididos a hacerlo.
Se firmó el llamado Pacto por México, en el que participaron los partidos de oposición, y entonces decidimos que ya no teníamos nada que hacer ahí.
Se convocó una gran movilización en el Zócalo. Ahí decidimos terminar esa etapa y construir un nuevo movimiento, una nueva organización política. De esa decisión surgió Morena, el Movimiento Regeneración Nacional.
Todo eso implicó realizar 300 asambleas distritales en el país para constituir el nuevo partido. Lo logramos y después llevamos a cabo 32 asambleas estatales. En 2012 nos fuimos del PRD, en 2013 se constituyó Morena y en 2015 participamos ya como partido político de oposición.
En esa primera elección intermedia ganamos cinco municipios en todo el país: Texcoco, con el compañero Higinio Martínez; Tlalpan, con la doctora Claudia Sheinbaum como jefa delegacional; Comalcalco, con un servidor; Valladolid, Yucatán, con la maestra Alpha Tavera, y Calkiní, Campeche. Fueron los cinco municipios que ganó el movimiento en 2015.
En 2018 se produce todo un fenómeno. La gente despertó y se logró ese anhelo, ese sueño. El grupo que se quedó con el control del PRD decía que el presidente ya estaba acabado, cansado, que no iba a poder y que nuestro movimiento había terminado.
Pero el movimiento resurgió con mucha fuerza y alcanzó el triunfo en 2018. Ahí empieza la transformación que se vive ahora. Este era el programa de gobierno del presidente: si lo lees, vas a encontrar lo que hoy se aplica en el país.
Sembrando Vida: de Tabasco a la política nacional
Pablo Iglesias: En 2018 Andrés Manuel te llama para incorporarte a la Secretaría de Bienestar, una de las dependencias más importantes y con mayor presupuesto. Primero llegas como subsecretario y dos años después como secretario. ¿Cómo fue ese salto de la política tabasqueña al gobierno federal y cómo asumiste aquellas responsabilidades, en particular el programa Sembrando Vida?
Javier May: En 2018 fui candidato a senador por el estado. Soy uno de los senadores más votados que ha habido en la historia, pero durante la campaña él me había dicho que yo no me quedaría en el Senado, sino que me incorporaría al gobierno.
Le dije que sí, que quería ayudar. Él me preguntó dónde quería estar y le respondí: “Donde usted crea que puedo ayudar; usted me dice”. En la segunda gira me dijo: “Ya sé dónde vas a estar. Te vas a encargar de un programa: Sembrando Vida, el programa de reforestación más grande que ha habido en el mundo”.
Nos decía: “Vamos a reforestar un millón de hectáreas”. Era un reto enorme: un millón de hectáreas y 500 mil sembradoras y sembradores, campesinos y campesinas, en determinados estados, porque al principio no se aplicaría en todo el país.
Empezamos en tres estados. Hubo una planeación y, después de ganar la elección, el miércoles siguiente ya nos estaba convocando a una reunión para darnos tareas y encargos. Fue delineando cómo quería el programa: que generara empleo, que se pagara un jornal al campesino, que tuviera asistencia técnica y que las personas estuvieran organizadas.
Comenzamos en Chiapas con 80 mil campesinos, en Tabasco con alrededor de 60 mil y en Veracruz con otros 60 mil. Empezamos a diseñar la organización. Le planteamos formar comunidades de aprendizaje campesino. Esa era la experiencia organizativa que ya traíamos y que fuimos reproduciendo.
Cada comunidad de aprendizaje campesino estaría integrada por 25 campesinas y campesinos, y contaría con un técnico productivo y un técnico social. Ese era el acompañamiento que dábamos a la comunidad.
La idea inicial era comprar la planta para reforestar, pero no existía en el país la cantidad que necesitábamos: alrededor de mil 100 millones de plantas de diferentes variedades. Se requerían cultivos agroindustriales como café, cacao, canela y pimienta, así como árboles maderables: caoba, cedro, macuilís y parota.
Nos enteramos de que la Secretaría de la Defensa Nacional tenía viveros militares. Le comenté al presidente si podíamos reunirnos con los militares para reproducir las plantas en esos viveros. Todavía estaba el general Salvador Cienfuegos, porque fue durante la transición. Nos reunimos con ellos, aceptaron y fuimos a conocer los viveros. Tenían muy buenas condiciones, tecnología, automatización y experiencia. Firmamos un primer acuerdo para producir 100 millones de plantas maderables.
Al año siguiente pasamos a otros estados: Puebla, Oaxaca, San Luis Potosí, Durango, Michoacán, Tlaxcala y Guerrero. Entramos a la Montaña de Guerrero, una región muy pobre en la que el programa ha sido una bendición para las comunidades campesinas que están trabajando y ayudando.
Ahí surgió todo un equipo de compañeras y compañeros comprometidos en los estados, que entendieron el programa y lo sostienen.
Si se cruza Sembrando Vida con la Agenda 2030, se encuentran acciones relacionadas con la conservación del suelo, la fauna, el agua, la salud y la integración comunitaria. Tiene muchas bondades, además de generar empleo y arraigar a las personas a su comunidad, su parcela, su tierra y su gente.
Ese es un logro importante y lo pudimos hacer en tres años. Estuve alrededor de dos años y medio ahí y después fui secretario de Bienestar, ya encargado de todos los programas: adultos mayores, La Escuela es Nuestra y los demás apoyos.
Después llegó la pandemia de covid-19. La Secretaría de Bienestar fue la parte operativa: realizamos el censo y la programación de las vacunas. Todo eso se logró con la experiencia de la organización, que escalamos de lo micro a lo macro.
“Tropicalizar” la política
Pablo Iglesias: Preparando la entrevista con nuestra compañera Sara Serrano, me señalaba un concepto que me pareció muy interesante y que vendría a representar lo que puede aportar la política tabasqueña a la política nacional: la “tropicalización de la política”. ¿Podrías explicarme qué significa?
Javier May: Significa ser muy prácticos. A veces solamente hay que tener sentido común frente a las necesidades de la gente y escucharla. Con su propia experiencia, muchas veces la gente tiene la solución.
Antes se planeaba desde el escritorio. Los planes de gobierno se hacían desde una oficina y no desde el territorio. También se pensaba en el negocio: en cómo hacer obras de relumbrón que no respondían a las necesidades de la gente. Esa política perduró durante mucho tiempo.
Se construían banquetas para volver a hacer banquetas y se remodelaban parques para hacer nuevos parques, pero no se atendía lo principal: la gente no tenía agua, drenaje, calles, escuelas o centros de salud. La gente valora mucho que se atiendan esas necesidades y que se apoye al campo.
El presupuesto se orienta hacia abajo. Nosotros tomamos la decisión de reducir el salario de los funcionarios de primer nivel, porque ganaban mucho más que un trabajador, y entonces el presupuesto alcanza. Con los mismos recursos, solamente los orientas de manera diferente: a caminos, energía eléctrica, agua, drenaje, vivienda, escuelas y salud.
Antes decían que eso era imposible. Todavía no lo creen. También se termina con la corrupción, porque los costos de las obras estaban elevados y se simulaba; así no había presupuesto que alcanzara.
Nosotros tomamos, por ejemplo, una decisión muy práctica: separar 10 por ciento del presupuesto para el desarrollo social. La administración no se paralizó. No es verdad que por eso ya no haya material de limpieza, agua o café. El presupuesto tiene un origen, se ajusta arriba para liberar recursos hacia el desarrollo.
Esto nos ha permitido avanzar a pesar de la situación que vivimos. Nuestro estado depende de la actividad petrolera y el sector primario fue desapareciendo. Tenemos agua en abundancia y buenas tierras, pero estaban abandonadas. El sector primario dejó de representar algo comparable con la extracción de petróleo.
Llegamos a producir aquí 900 mil barriles de petróleo diarios y siempre existió un reclamo a la Federación: lo que el estado aportaba al país no se veía reflejado en el nivel de vida de sus habitantes. Todavía teníamos muchas carencias. Donde había un yacimiento petrolero también existía un cinturón de pobreza. Aunque el presupuesto creció, esas necesidades continuaron.
Los pescadores estaban entre los más olvidados. Para ellos no era motivo de alegría que se descubriera un yacimiento en su ejido o en su comunidad. Significaba acabar con lo poco que habían logrado.
“Tienes que terminar el Tren Maya”
Pablo Iglesias: Antes de pasar a tus dos años como gobernador de Tabasco —los retos, las dificultades y los logros—, quiero preguntarte por algo que siempre figurará en tu biografía como integrante del gobierno federal: terminaste el Tren Maya. ¿Cómo se vive que, de repente, te digan que tienes que concluir nada menos que el Tren Maya?
Javier May: Estaba en San Luis Potosí, en una gira para evaluar los programas de Bienestar. Era viernes cuando recibí la llamada del presidente. Estábamos en Ébano, exactamente donde se descubrió el primer pozo petrolero del país. Ahora es un pueblo fantasma porque se terminó el petróleo. Quedaron las obras y la infraestructura; se nota que hubo un gran desarrollo durante la abundancia petrolera.
El presidente me preguntó dónde estaba y cuándo regresaría. Le dije que estaba en San Luis Potosí y volvería el domingo por la tarde. Me respondió: “No, regrésate mañana. Nos vemos en Palacio”.

Regresé y me planteó que teníamos un problema. Ya antes nos había encargado a varios compañeros liberar el derecho de vía de distintos tramos. A mí me dio el tramo uno, de Palenque a Escárcega; a María Luisa Albores, el tramo dos, de Escárcega a Calkiní; y a otros compañeros los tramos siguientes hasta llegar a Tulum.
Cuando me mandó llamar me dijo: “Tenemos un problema: no vamos a salir con la obra del tren”. El proyecto llevaba alrededor de dos años de atraso. No se había avanzado ni siquiera en levantar la vía antigua; no habían podido entrar y estaban atorados.
Me pidió que ayudara. Me dijo que era menos de lo que tenía en ese momento, pero que se trataba de una de las obras más importantes.
Yo le respondí: “Presidente, si usted ya dijo que se le va a entregar a la Secretaría de la Defensa, que ellos la asuman desde ahora”. Me dijo que no, porque ya llevaban demasiadas tareas: la construcción de las sucursales del Banco del Bienestar, el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles, acueductos y otras obras. “No les va a dar”, me dijo.
Yo trataba de negarme y justificarme, hasta que me dijo: “El lunes vamos a tener una reunión. Si vienes, significa que aceptaste; si no, también entendemos y no pasa nada”. Al salir de Palacio le mandé un mensaje: “El lunes estoy ahí”.
El lunes llegué a la reunión, me senté y ahí empezó todo. Pero la verdad es que el Tren Maya se construyó gracias a la solidaridad y al apoyo del pueblo. Sin la gente no habría sido posible. Los ejidatarios, los profesionistas y todo el mundo ayudaron porque lo vieron como una oportunidad y entendieron que era parte de un proyecto de nación; que no pertenecía a la iniciativa privada, sino a las mexicanas y los mexicanos.
Es un proyecto que rescata al sureste. Por primera vez, una inversión pública de esa magnitud detona el desarrollo y el crecimiento económico de la región. La gente jugó un papel muy importante. Hubo diálogo, la escuchamos y también atendimos sus necesidades. Sin el tren, esos pueblos seguirían en el olvido.
Es un proyecto de gran dimensión económica, pero con un sentido social muy importante y con una derrama para la gente. Cuando las personas lo entienden, lo ven como una oportunidad y una esperanza para que el sureste salga adelante.
El proyecto se va consolidando cada día. Algo que lamentamos es no haber tenido más tiempo para dejar completamente en marcha su operación. Ahí aprendimos que el tiempo es fundamental: puedes tener presupuesto, pero si no tienes tiempo, ya no existe.
Se hizo en un tiempo récord. Es un proyecto de mil 554 kilómetros construido en dos años. Tuvimos que implementar tres turnos de trabajo. No había mano de obra suficiente y llevamos trabajadores de Oaxaca, Chiapas y Veracruz; instalamos campamentos y llegamos a tener casi 160 mil trabajadores en el Tren Maya.
El encargo de López Obrador
Tren Maya: construir contra el reloj
La longitud total que May atribuye al proyecto ferroviario cuya construcción le encargó acelerar López Obrador.
Datos expresados por Javier May en A Vueltas por México · La cifra laboral fue formulada como “casi 160 mil”.
También quedó al descubierto que el país no estaba preparado para una obra de esa magnitud. No había suficientes materiales, acero, cemento ni balasto. Tuvimos que comprar cemento fuera del país; traíamos cemento de España porque la capacidad de las cementeras nacionales no alcanzaba. Para atender solamente al tren, habrían tenido que detener todo lo demás.
Trajimos acero de Japón y de China porque no existía en el país la cantidad que necesitábamos en el plazo requerido. Se hizo una logística impresionante y todos ayudaron porque era una obra de Estado. Cada quien asumió la parte que le tocaba: cómo resolver, cómo destrabar. Se logró y hoy es una realidad. Creo que cada día se consolida más.
Pemex y la despetrolización de Tabasco
Pablo Iglesias: Gobernador de Tabasco. Lo primero que se me viene a la cabeza cuando escucho Tabasco es petróleo y Pemex. Pemex no solamente es una empresa en Tabasco; representa una cultura política y económica. Cuando llegas al gobierno, ¿cómo te planteas la relación con el petróleo y con Pemex, en un contexto en el que la cuestión ambiental forma parte de las preocupaciones políticas centrales?
Javier May: La relación con la presidenta ha sido muy buena. Es una relación entre compañeros; ideológicamente nos entendemos y eso nos ayuda mucho.
Con la refinería ocurre algo similar: el tiempo era importante para echarla a andar. Las reservas siguen siendo importantes en nuestro estado. Hay reservas probadas que nos dan alrededor de 30 años más de producción. Son yacimientos terrestres, cuyo petróleo es más fácil de extraer, y también tenemos reservas en aguas someras, con tirantes de alrededor de 20 metros de profundidad.
El problema que vive Pemex es la herencia de una deuda que viene arrastrando. Se despojó a la empresa de sus recursos; no se invirtió, sino que se extrajeron sus ingresos, y Pemex se fue endeudando hasta que sus recursos no alcanzaban para sostener sus operaciones.
Nos planteamos una nueva relación de trabajo y coordinación con Pemex, pero también atender a las comunidades de las zonas petroleras. Con nuestro presupuesto apoyamos a los pescadores de los litorales y de los ríos en los que opera la empresa.
Impulsamos un programa estatal de Sembrando Vida, con presupuesto del estado, para 20 mil campesinos nuevos. Entre el gobierno federal y nosotros atendemos ahora a 70 mil campesinos dentro de ese programa.
También apoyamos a tres mil pescadoras y pescadores a quienes el programa les cambió la vida. Eran mujeres y hombres condenados a vivir en el rezago y la pobreza; hoy están por encima de la línea de bienestar.
Estamos repoblando el hato ganadero y reforestaremos 30 mil hectáreas nuevas. La mitad será cacao: vamos a incorporar 15 mil hectáreas de nuevas plantaciones.
Esto nos ayuda a dejar de depender de la actividad petrolera. Queremos impulsar otra actividad preponderante: la producción de alimentos y la agroindustria. Actualmente somos el primer lugar nacional en plantaciones forestales. Al trópico le favorece mucho este ecosistema y los árboles se desarrollan más rápido que en otras regiones del país. El sector forestal ya tiene un papel importante en el estado.
Tenemos que ir despetrolizando la economía. Estamos dando un impulso importante al turismo, al ecoturismo y al turismo comunitario. Contamos con lagunas, ríos, cascadas, selva y una fauna maravillosa que todavía se conserva. Somos herederos de la cultura madre, la olmeca, y también de la cultura maya.
Queremos darle un giro al turismo. Con el tren, la idea es que puedan entrar al estado tres millones de turistas al año. Debemos prepararnos para generar la mano de obra calificada que dé servicio a quienes nos visiten.
La ruta económica que plantea May
Despetrolizar sin renunciar al petróleo
El gobernador reconoce la dependencia histórica de Pemex y plantea trasladar más peso económico al campo, la agroindustria y el turismo.
barriles diarios llegó a producir Tabasco, según recordó May.
“Tenemos que ir despetrolizando la economía.”
Cifras y planteamientos expresados por Javier May durante la entrevista. No constituyen una verificación independiente.
También impulsamos el sector salud, con hospitales y tecnología de última generación, para convertir al estado en un centro de atención médica del país. Hay inversiones importantes en ese rubro.
Todo esto nos ayuda a diversificar la economía, junto con la inversión pública que estamos realizando. En ese sentido va nuestra relación con Pemex y la intervención con la presidenta, para que las carencias que tenemos puedan ser atendidas también por la Federación.
Seguridad y caída de la actividad económica
Pablo Iglesias: ¿Cuáles son, a tu juicio, los grandes problemas de Tabasco y cómo los enfrentas?
Javier May: Uno de los problemas que encontramos fue la seguridad. Es un problema que creció en nuestro estado, que viene de años atrás y en el que el crimen organizado se fue institucionalizando, porque no pudo crecer sin el apoyo de las instituciones.
Teníamos una policía desmotivada y vinculada con el crimen organizado. Lo mismo ocurría en los poderes, tanto en el Tribunal Superior de Justicia como en la Fiscalía General del Estado. Todo esto nos ha llevado tiempo porque la organización delictiva creció. No se construyó de un día para otro: llevó mucho tiempo y contó con apoyo.

Cuando llegamos al gobierno teníamos un promedio de 3.5 homicidios dolosos diarios; ahora estamos en 1.4. Hemos fortalecido la corporación. Era una de las policías peor pagadas del país y no tenía capacitación. Estamos renovando y saneando la policía, y adquiriendo tecnología de última generación para las labores de inteligencia.
Creo que avanzamos en la consolidación de esta parte, pero no bajamos la guardia. Seguimos trabajando todos los días y atendiendo este tema.
Otro problema que enfrentamos fue la falta de pago de Pemex a sus proveedores. Hay empresas contratadas por Pemex, o grandes compañías que subcontratan a empresas locales, y no les pagan.
Nos encontramos con una crisis económica muy fuerte después de un sexenio en el que la inversión pública detonó el desarrollo y la generación de empleo. Solamente en dos proyectos, la refinería y el tren, se invirtió casi un billón de pesos en el sureste. Si inyectas esa cantidad, se produce un auge: hay empleos, ocupación de viviendas, rentas y hoteles; los vuelos llegan llenos porque aquí está la actividad económica.
Cuando retiras esa inversión, y no existe todavía un desarrollo económico estable, termina la obra y la actividad cae. Enfrentamos falta de ocupación y desempleo, y los indicadores macroeconómicos comenzaron a reflejarlo en el estado.

Por eso tomamos la decisión de impulsar un proyecto de inversión pública por seis mil millones de pesos. Además, generamos varios proyectos que ya están en marcha, con alrededor de nueve mil millones de pesos.
Esa inversión comprende la construcción de escuelas, hospitales y un centro de convenciones; el nuevo C5 para atender la seguridad; apoyos a los productores y acciones educativas. Todo esto tiene que ver con la manera en que recibimos el estado y con el momento distinto en el que nos encontramos ahora.
“Si el pueblo ya no nos quiere, no hay que continuar”
Pablo Iglesias: Me han dicho que vas a someter tu mandato a una consulta de revocación. ¿Por qué?
Javier May: Es un compromiso y una convicción. Nosotros creemos que el poder emana del pueblo, que nos debemos a él y que no queremos convertirnos en una carga.
Si el pueblo ya no nos quiere, si dice que ya no debemos seguir, no hay que continuar. Nos vamos a someter a la revocación de mandato porque es una convicción y también un compromiso de campaña.
Aquí hemos padecido muchos gobiernos deshonestos que no habrían terminado su periodo si el pueblo hubiera tenido esa herramienta. Nosotros no queremos eso.
Queremos establecer un nuevo régimen democrático: devolverle el poder al pueblo y poner en sus manos esa herramienta y esa decisión. Vamos a dejar una nueva cultura de participación.
Si un gobierno lo hace bien, seguramente el pueblo lo respaldará y apoyará. Si no lo hace bien, el pueblo podrá decir que no. No hay que esperar, porque con los malos gobiernos se pierde mucho tiempo; se pierden generaciones.
La entrevista · En sus palabras
Las frases de Javier May
“Por el bien de todos, primero los pobres.”
Al explicar la influencia de las comunidades cristianas de base en el movimiento político tabasqueño.
Selección textual de la entrevista con Pablo Iglesias · Canal Red América Latina.
La rueda de reconocimiento
Pablo Iglesias: Estamos llegando al final. Nos quedan la rueda de reconocimiento y el cuestionario. En la rueda de reconocimiento te digo unos nombres propios y tú los defines en dos o tres frases como máximo. El primero es José Ramiro, “Pepín”.
Javier May: José Ramiro es mi hermano, amigo y compañero de lucha de toda la vida. Empezamos juntos. Es una persona honesta y trabajadora. Jugó un papel muy importante, aunque se le limitó mucho porque el presidente no permitió que su familia interviniera en la vida política mientras él estuvo en el gobierno. José Ramiro es un buen cuadro, conoce el estado y ha construido un liderazgo. Es mi amigo y mi hermano.
Pablo Iglesias: Andrés Manuel.
Javier May: Es la persona a la que más admiro. Admiro mucho su amor al pueblo. Es un hombre de muy buen corazón, siempre preocupado por quienes menos tienen.
De él aprendí muchas cosas: su honestidad, su compromiso de trabajar todos los días en favor del pueblo y el reconocimiento y el amor que ha recibido de la gente. Pocos lo conocen realmente. Es incansable, duerme poco y a todos nos gana. No hay quien le aguante ese ritmo. Lo admiro y le reconozco todo lo que ha hecho por este país.
Pablo Iglesias: Claudia.
Javier May: Claudia es la continuidad. Es una mujer excelente y una gran presidenta; creo que es una de las mejores presidentas que tiene el país y el mundo. Es dedicada, honesta, trabajadora, sensata y tiene muchas virtudes.
Ha podido conducir al país sin confrontación, evitando el choque con los vecinos, pero es una mujer muy inteligente.
Pablo Iglesias: Juan Bosco Monroy.
Javier May: Es mi mentor. Fue quien nos encauzó en esta idea y en esta convicción a partir del Evangelio. Jesús tomó partido por los pobres de su tiempo y los ricos de aquel tiempo fueron quienes lo ejecutaron.
De él aprendimos que optar siempre por los pobres es una tarea y que no se trata de un camino fácil. Cuando eliges a quienes menos tienen, vas a afectar intereses creados; vas a quitarles poder a algunos para entregárselo a los pobres.
Eso representa esta casa: el pueblo recuperando este espacio. Algunos se molestan mucho y no lo toleran porque se creen dueños de lo que no les pertenece. Muchas fortunas vienen de dinero mal habido; les gusta el dinero fácil. La derecha tiene esa hipocresía: se cree dueña de vidas y bienes.
De Juan Bosco aprendimos ese compromiso de trabajar con quienes menos tienen.
Libros, películas y una canción para el funeral
Pablo Iglesias: Nos queda solamente el cuestionario. ¿Qué libro recomendarías a todo el mundo?
Javier May: Hay uno que me llama mucho la atención. Desde luego, los libros que ha escrito el presidente son muy buenos. ¡Gracias! es una recopilación de toda su experiencia en el gobierno. Es un buen libro.
También es importante lo relacionado con la historia de México: saber de dónde venimos y hacia dónde vamos. Los periodos de transformación en nuestra República han sido muy cortos. La derecha siempre ha intentado regresar al poder y, cuando lo logra, como ha sucedido en la historia, se perpetúa durante mucho tiempo.
Creo que debemos consolidar este proceso y transmitirlo a las futuras generaciones. No debemos perder la memoria histórica.
Pablo Iglesias: Una película que te haya marcado especialmente, que te guste volver a ver y que recomiendes.
Javier May: La de Chico Mendes es muy bonita. También Voces inocentes. Son muy buenas películas.
Pablo Iglesias: Para terminar, hago siempre esta pregunta y la respuesta queda para la posteridad. Casi nadie puede decidir cuándo muere ni cómo será su funeral o su entierro. Por eso pregunto: ¿qué canción te gustaría que sonara en tu entierro?
Javier May: “El necio”, de Silvio Rodríguez.
Pablo Iglesias: Hermosa. Muchísimas gracias por esta entrevista, gobernador de Tabasco.
Fuente: Entrevista de Pablo Iglesias a Javier May Rodríguez en A Vueltas por México, Canal Red América Latina, emitida el 6 de septiembre de 2026.
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