Rubén Rocha Moya camina hacia el Palacio de Gobierno de Culiacán tras reasumir el cargo de gobernador
Rubén Rocha Moya se dirige al Palacio de Gobierno de Culiacán el 21 de agosto, horas antes de solicitar por segunda vez licencia al cargo.

Rocha Moya: 34 horas de poder y una segunda licencia

CULIACÁN.— Hay gobernantes que caen por el peso de sus errores y otros que se derrumban por el peso de sus propias palabras. Rubén Rocha Moya perteneció, entre el viernes y el sábado pasados, a esta segunda estirpe: regresó al Palacio de Gobierno de Culiacán con el gesto de quien no debe nada a nadie, y 34 horas después, el mismo hombre que había proclamado su inocencia pedía, por segunda vez en menos de cuatro meses, que el Congreso de Sinaloa lo dejara ir.

El 22 de agosto, el gobernador sinaloense presentó ante la Diputación Permanente del Congreso local una solicitud de licencia temporal “con carácter indefinido”, apenas un día después de haber anunciado en redes sociales que retomaba el cargo tras 112 días de ausencia. La velocidad del giro —de la reivindicación pública a la retirada silenciosa— no fue un capricho. Fue, más bien, la señal de que el terreno bajo sus pies se había vuelto intransitable.

Una vuelta calculada, una salida obligada

Rocha había regresado el 21 de agosto con un mensaje grabado desde el despacho del Palacio de Gobierno, en el que buscó blindarse políticamente antes de que nadie pudiera cuestionarlo: “Soy ajeno e inocente de las patrañas que se han urdido en mi contra”, dijo, y anunció que pensaba concluir su mandato hasta el 31 de octubre de 2027.

Rubén Rocha Moya ofrece un mensaje a la ciudadanía de Sinaloa desde el despacho del Palacio de Gobierno
Rocha Moya se dijo “ajeno e inocente” de las acusaciones en su contra al anunciar su regreso al cargo.

Antes de que el sol se pusiera, la maquinaria de Morena y del propio Gobierno federal ya le había retirado el respaldo. La Secretaría de Gobernación calificó el regreso de decisión estrictamente personal; la dirigencia nacional del partido se deslindó; y ni uno solo de los 23 gobernadores de la 4T salió públicamente a defenderlo.

La verdadera sentencia llegó por escrito y sin nombre propio. La presidenta Claudia Sheinbaum publicó un mensaje en el que advirtió que ningún interés personal puede colocarse por encima del pueblo y la Nación, y denunció la ambición desnuda del poder por el poder. No mencionó a Rocha. No tenía que hacerlo.

Claudia Sheinbaum, presidenta de México, hace declaraciones ante medios de comunicación
Sin mencionar a Rocha Moya por su nombre, la presidenta Claudia Sheinbaum advirtió que ningún interés personal puede colocarse por encima del pueblo y la Nación.

34 HORAS

Rocha Moya reasumió el cargo el viernes y pidió licencia nuevamente el sábado siguiente.

21 ago Rocha Moya reasume la gubernatura tras 112 días de licencia
22 ago Presenta segunda solicitud de licencia indefinida
23 ago Congreso de Sinaloa sesiona para definir el interinato
112 días Duró la primera licencia, solicitada el 1 de mayo

Las fechas corresponden a los documentos oficiales difundidos por el propio gobernador y el Congreso de Sinaloa.

FUENTE: Elaboración propia con información del Congreso de Sinaloa

El fuero como último refugio

Detrás del boletín institucional hay una explicación más cruda: sin el cargo, Rocha Moya queda expuesto a un proceso que ya no depende de la voluntad de nadie en México. El Departamento de Justicia de Estados Unidos lo acusa, junto con otras nueve personas, de conspirar para importar narcóticos desde al menos 2012 y de posesión de armamento vinculado al narcotráfico, cargos que en conjunto contemplan penas de entre 40 años y cadena perpetua. La acusación, identificada como S9 23 Cr. 180, fue certificada el 23 de abril y detonó la primera licencia del gobernador, solicitada el 1 de mayo.

Volver al cargo, sin embargo, no era gratuito: reactivaba el fuero constitucional que lo protege de una detención inmediata. Fue una apuesta de alto riesgo, y duró menos de dos días.

LA ACUSACIÓN

Estados Unidos imputa a Rocha Moya tres cargos por narcotráfico y posesión de armas.

  • Expediente: S9 23 Cr. 180 (Corte del Distrito Sur de Nueva York)
  • Cargo 1: conspiración para importar narcóticos desde 2012
  • Cargo 2: posesión de ametralladoras y dispositivos destructivos
  • Cargo 3: conspiración para poseer ese armamento
  • Pena contemplada: de 40 años a cadena perpetua
  • Acusados en el expediente: 10 funcionarios y exfuncionarios de Sinaloa

La acusación fue certificada el 23 de abril de 2026 y motivó la primera licencia del gobernador.

FUENTE: Departamento de Justicia de Estados Unidos

La sombra de Héctor Melecio Cuén

El otro expediente que persigue a Rocha Moya tiene nombre propio: Héctor Melecio Cuén Ojeda, el político sinaloense asesinado el 25 de julio de 2024 en circunstancias que la Fiscalía estatal intentó, en su momento, disfrazar de asalto. Tres días antes del regreso fallido del gobernador, las autoridades detuvieron a Fausto Corrales, colaborador cercano de Cuén y testigo directo de los hechos, en una audiencia de imputación que se realizó en privado el 19 de agosto.

La coincidencia de fechas no es menor. Si Corrales aporta información que involucre a Rocha en la muerte de Cuén, el gobernador enfrentaría un frente judicial abierto en México, independiente de la exigencia de extradición de Washington. Esa posibilidad, más que la lealtad partidista, explica la prisa con la que intentó recuperar el fuero, y la misma prisa con la que decidió abandonarlo apenas comprendió que nadie iba a sostenerlo.

SIN RESPALDO

Gobierno federal, Morena y gobernadores se deslindaron del regreso de Rocha Moya al cargo.

Segob Calificó el regreso de decisión personal
Morena nacional Se deslindó de la decisión
Gobernadores 4T Los 23 no respaldaron el regreso
Ricardo Monreal Había pedido reconsiderar el regreso
Bonilla Valverde Gobernadora interina durante los 112 días previos

El deslinde se dio horas después del regreso del gobernador, el 21 de agosto.

FUENTE: Elaboración propia con declaraciones públicas

Rubén Rocha Moya ríe junto a un subsecretario de Gobierno durante su breve regreso al cargo
Rocha Moya se reunió con integrantes de su gabinete horas antes de que Morena y el Gobierno federal le retiraran el respaldo.

Un partido que aprendió a soltar

La reacción de Morena marcó, en todo caso, un punto de inflexión. El coordinador de los diputados federales, Ricardo Monreal, quien había pedido públicamente a Rocha reconsiderar su regreso, celebró después la segunda licencia y afirmó que la decisión ayuda a normalizar la situación del movimiento. Otros, como el senador Gerardo Fernández Noroña, salieron a defenderlo argumentando que no existe una sola prueba formal en su contra, postura que dentro del bloque oficialista quedó como minoritaria frente al desplante colectivo de gobernadores y legisladores.

Puertas afuera, la presión estadounidense no cedió. El exdirector interino de la DEA, Derek Maltz, pidió públicamente al secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, iniciar una operación para detener y trasladar a Rocha Moya a territorio estadounidense. La petición, aunque sin efecto inmediato en la política mexicana, añade otra capa de tensión a una relación bilateral ya desgastada por los señalamientos de narcopolítica.

Sala de plenos del Congreso del Estado de Sinaloa, donde se define el trámite de la licencia de Rocha Moya
El Congreso de Sinaloa convocó a sesión extraordinaria este domingo para definir el interinato en el Poder Ejecutivo estatal.

Lo que sigue en Culiacán

El Congreso de Sinaloa convocó a sesión extraordinaria de la Diputación Permanente para este domingo 23 de agosto, con el fin de darle trámite a la nueva licencia y definir quién ocupará el Ejecutivo estatal de manera interina. Yeraldine Bonilla Valverde, quien gobernó durante los 112 días de la primera ausencia, es la referencia inmediata, aunque su regreso al cargo no está garantizado.

Organizaciones ciudadanas y empresariales, que habían convocado una protesta para exigir el rescate político y económico del estado, mantienen la movilización en pie. La presidenta de la Cámara de Diputados, Kenia López Rabadán, llegó a plantear la posibilidad de que se declarara la desaparición de poderes en Sinaloa si el gobernador no revertía su decisión; el escenario quedó, por ahora, descartado con la segunda licencia.

Lo que queda, más allá del trámite legislativo, es una lección de aritmética política: en el presidencialismo mexicano, ni el fuero, ni la reivindicación pública, ni la defensa inicial de un partido alcanzan para sostener a un gobernador cuando la Presidencia decide, sin pronunciar un nombre, que ese gobernador ya no cuenta con su respaldo. Rocha Moya lo aprendió en 34 horas.

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