Beneficiaria del programa Crédito Ganadero a la Palabra sostiene su constancia de aprobación frente a un camión con novillonas en Huimanguillo, Tabasco
La señora María Concepción Broca Jiménez, productora de Huimanguillo, muestra su Constancia de Aprobación del programa Crédito Ganadero a la Palabra. Detrás, las novillonas de alta genética que el gobierno de Javier May entregó sin aval bancario ni garantía hipotecaria.

Crédito Ganadero a la Palabra llega a Huimanguillo con 29 millones

Un programa que lleva ganado, técnicos y confianza a los ranchos de Huimanguillo revela la apuesta de May por la autosuficiencia alimentaria — y también sus límites.

El gobernador Javier May Rodríguez llegó a Huimanguillo con algo que los ganaderos tabasqueños no veían con frecuencia: vacas de carne, no discursos.

El martes 22 de abril de 2025, entregó las primeras 100 constancias de aprobación y los primeros 100 paquetes del programa Crédito Ganadero a la Palabra a pequeños productores del municipio, lo que representa una inversión de 29 millones de pesos y el inicio visible de una política que el gobierno estatal lleva meses construyendo en silencio.

Cada paquete consiste en 10 novillonas y 1 semental de alta calidad genética. Once animales. Sin aval bancario. Sin garantía hipotecaria. Solo la palabra del productor.

La apuesta: reconstruir el hato sin crédito bancario

Tabasco tiene historia ganadera. El municipio de Huimanguillo, con sus pastizales en la franja occidental del estado, fue durante décadas uno de los pulmones cárnicos de la región sureste. Luego vino el abandono, la fragmentación de la tierra, la quiebra silenciosa de los ranchos medianos.

Lo que quedó fue una ganadería atomizada, en manos de pequeños productores que no califican para crédito formal y que históricamente han sido el último eslabón de las cadenas de apoyo gubernamental.

El programa invierte esa lógica — o al menos lo intenta. En lugar de financiamiento condicionado a garantías, entrega capital productivo vivo: genética, carne, futuro reproductivo. El productor recibe el hato, lo trabaja y, en teoría, devuelve el equivalente en crías para que el ciclo siga.

Es un modelo de fondo rotatorio que no es nuevo en América Latina, pero que en Tabasco tiene la novedad de estar acompañado — según los funcionarios — de técnicos pecuarios y comunidades de aprendizaje entre beneficiarios.

Luisa del Carmen Cámara Cabrales, secretaria de Desarrollo Agropecuario y Pesca (SEDAP), lo dijo sin rodeos: el 34% de las constancias entregadas en esta jornada corresponden a mujeres. Productoras que tienen tierra pero no acceso a crédito. El dato no es menor. En un sector donde los apoyos históricamente llegaban al jefe de familia varón, la reorientación hacia mujeres titulares de predios es un ajuste que, si se sostiene, cambia la estructura del beneficio.

Las cifras y lo que revelan

A la fecha de la entrega en Huimanguillo, el programa había llegado a tres municipios con una inversión acumulada de 87 millones de pesos. La meta para el año es de más de 7,000 novillonas y 700 sementales en todo el estado.

Eso significa que, si los números se cumplen, el gobierno de May colocará en el campo tabasqueño un inventario equivalente a más de 630 paquetes a lo largo de 2025. A 29 millones por cada 100, la inversión total proyectada supera los 180 millones de pesos — cifra que aún no ha sido confirmada oficialmente como presupuesto comprometido, pero que se desprende de la lógica del programa.

El subsecretario de Desarrollo Agrícola y Ganadería, Joaquín Jesús Alejandro Ligonio, fue preciso en un punto que suele perderse en los eventos de entrega: el programa no termina cuando se entrega el ganado. Hay seguimiento técnico, comunidades de aprendizaje, acompañamiento. Si eso se sostiene en la práctica — y no solo en el discurso — es la diferencia entre un programa que forma capital humano y uno que simplemente distribuye activos.

Lo que May no dijo, pero está implícito

El gobernador usó una frase que merece atención: “Nunca más un Tabasco sin sus productores”. No es una declaración inocente. Es un reconocimiento tácito de que, en años recientes, la política agropecuaria federal y estatal dejó fuera a segmentos enteros del campo tabasqueño. No hubo nombre. No hubo acusación explícita. Pero la frase tiene filo.

La alcaldesa de Huimanguillo, Mari Luz Velázquez Jiménez, estuvo presente en el evento, lo que indica alineación municipal-estatal en la operación del programa — algo que no siempre ocurre y que, cuando funciona, acelera la logística territorial.

Patricia Méndez Cruz, beneficiaria que tomó la palabra a nombre del grupo, agradeció sin protocolo: “Detrás de cada rancho hay una familia que lucha todos los días”. Es la traducción más honesta del programa. No es política alimentaria en abstracto. Es una vaca en un potrero de Huimanguillo que puede significar la diferencia entre un rancho que subsiste y uno que se vende.

El riesgo que nadie menciona en el presidium

Los programas de este tipo tienen una vulnerabilidad conocida: la mortalidad del ganado en zonas tropicales húmedas, las enfermedades endémicas y la capacidad real del pequeño productor para mantener la carga animal sin asistencia sostenida. Tabasco tiene condiciones climáticas que requieren manejo sanitario continuo.

Si el acompañamiento técnico que prometió Ligonio no llega con la misma velocidad que el ganado, el programa corre el riesgo de convertirse en un inventario que se diluye antes de que produzca resultados.

No hay datos públicos todavía sobre la tasa de seguimiento en los municipios que recibieron apoyos antes de Huimanguillo. Esa información — cuántos técnicos, con qué frecuencia visitan, qué indicadores de productividad se miden — es la que determinará si este programa se convierte en política pública replicable o en un ciclo de entregas que no acumula capacidad.

May lo sabe. Por eso insistió en que la política debe construirse “desde el trabajo directo en el territorio”. La pregunta que queda abierta es si el territorio responde, o si la siguiente entrega de novillonas llegará antes de que las primeras produzcan su primera cría.

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