Funcionarios observan comparativo visual del avance en la ampliación de la carretera Macuspana–Escárcega.
Autoridades revisan imágenes del tramo Macuspana–Escárcega: pasado, proceso constructivo y estado actual.

El plazo se rompe: la Macuspana–Escárcega se adelanta y llegará en 2028

Hay anuncios que no sólo modifican un calendario de obra: reacomodan el tablero político. La decisión de Claudia Sheinbaum de reducir de seis a tres años el plazo de ampliación de la carretera Macuspana–Escárcega no sólo aceleró una obra federal estratégica; también dejó ver la nueva ecuación de poder que la Presidenta ensaya en el sureste: resultados antes que rituales, ejecución por encima de la retórica.

Con el 80% de avance en los primeros 16 kilómetros —12 en Tabasco y 4 en Campeche—, la mandataria no sólo dio cuenta de la evolución técnica del proyecto. Dio, sobre todo, una señal política: el sureste no esperará más.

En un país acostumbrado a obras de largo aliento y plazos que se diluyen, el ajuste temporal equivale a una toma de posición. La obra es urgente, dijo, pero más urgente es demostrar que su administración puede romper inercias presupuestales y burocráticas.

En la explicación pública, Sheinbaum atribuyó el recorte al nuevo esquema financiero desarrollado con la Secretaría de Hacienda. Lo interesante no está en la fórmula contable, sino en el mensaje: cuando hay decisión política, la infraestructura avanza. Cuando no, se estanca en diagnósticos interminables. Con ese gesto, la Presidenta apostó por instalar su sello en una región que exige eficacia más que discursos.

CONFIRMAN PRIORIDADES

En Tabasco, el gobernador Javier May leyó el anuncio como una confirmación de prioridades. Desde campaña insistió en que esta vía era crucial para sacar la producción estatal hacia la península, desahogar la ruta Frontera–Ciudad del Carmen y dotar de movilidad a municipios atrapados entre suelos inestables y lluvias extremas.

Lo dijo ayer sin rodeos: “Esta obra era importantísima”. Y lo era también para su propia narrativa: un estado que dejó atrás el abandono y reclama un asiento en la agenda nacional.

El titular de la SICT, Jesús Esteva, detalló las complejidades técnicas: suelos blandos, taludes obligados, puentes demolidos y reconstruidos para resistir lluvias de “mil años”.

Más que un informe de obra, fue un recordatorio de que la geografía del sureste no admite improvisaciones. Lo que sí admitió fue voluntad política: con 21 mil millones de inversión proyectada, el desafío no es menor. Pero tampoco lo es la exigencia ciudadana.

Ese mismo tono marcó la supervisión. A Sheinbaum le informaron fallas encontradas durante la construcción, mismas que debieron corregirse con nuevos procesos. La mandataria no regañó ni regateó: insistió en terminar bien y pronto.


OBRAS PRIORITARIAS

Proyectos que Sheinbaum supervisará en Tabasco durante su quinta visita oficial consecutiva.

  • Carretera Macuspana–Escárcega
  • Hospital General de Cárdenas
  • Fábrica de Chocolate del Bienestar
  • Festival del Chocolate (anuncio productivo)

HOSPITAL Y FABRICA

En su estilo, una corrección técnica también es una corrección institucional: si algo no funciona, se ajusta; si algo falta, se completa.

El cierre del mensaje incorpora una segunda capa analítica. La Presidenta anticipó que este domingo revisará el Hospital General de Cárdenas y acudirá al Festival del Chocolate, donde anunciará la instalación de la Fábrica del Chocolate del Bienestar.

En su discurso, ambas obras se conectan con un hilo común: reapropiarse de la infraestructura pública para que sirva, produzca y rinda. No se limita a inaugurar; busca reconstruir un sistema entero donde salud, caminos y economía agrícola respondan a la misma lógica de integración.

De fondo, la supervisión en Macuspana deja otra lectura: la consolidación del vínculo político entre Sheinbaum y May. Ella reconoce su trabajo presupuestal y social; él agradece con una frase que combina lealtad y territorio: “Aquí se le quiere y se le aprecia”. No es un intercambio protocolario. Es la señal de un acuerdo político que coloca a Tabasco como pieza estable y confiable en el proyecto presidencial.

En su quinta visita al estado, Sheinbaum exhibe un estilo distinto al de sus predecesores: no gira para conmemorar, gira para supervisar. No aparece para blindar símbolos, sino para ajustar líneas de trabajo. La reducción de plazos en la carretera es la expresión más clara de esa mutación: gobernar no es anunciar, sino cumplir.

Bajo esa lógica, la ruta Macuspana–Escárcega dejó de ser una promesa sexenal y se convirtió en un indicador político. En la medida en que avance —y avance rápido— también avanzará la narrativa de una Presidenta que busca anclar su legitimidad en hechos concretos. Para un sureste históricamente relegado, el mensaje importa: esta vez,el tiempo corre a su favor.

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