Comparativo de pensiones del ISSET Tabasco muestra diferencia entre montos de hasta 128 mil y menos de 5 mil pesos.
El padrón del ISSET exhibe una brecha extrema: mientras algunos pensionados reciben más de 128 mil pesos mensuales, miles sobreviven con menos de 5 mil, según documentos oficiales

Pensiones doradas en Tabasco: ex funcionarios ligados a Granier siguen cobrando

No es un error administrativo. Es un sistema que nunca se desmontó. El padrón oficial del ISSET confirma que al menos nueve ex funcionarios y perfiles vinculados al gobierno de Andrés Granier continúan cobrando pensiones elevadas, con montos que superan los $100 mil mensuales, mientras en el mismo sistema miles de jubilados sobreviven con ingresos mínimos. No es un hallazgo aislado: es una fotografía completa del modelo.

La evidencia no está en versiones ni en filtraciones. Está en los registros oficiales del tercer trimestre de 2023, donde estos perfiles aparecen activos, sin interrupciones ni modificaciones sustanciales en sus beneficios. La permanencia de estos pagos no responde a un rezago técnico, sino a una estructura que sigue operando con las mismas reglas que los originaron.

El contraste es inmediato cuando se revisa el mismo padrón en su conjunto. Mientras un grupo reducido concentra pensiones altas, 1,849 jubilados reciben menos de $5 mil pesos mensuales, una diferencia que no puede explicarse por casualidad ni por dispersión estadística. La desigualdad no es marginal. Es estructural. Y está documentada.

RED ACTIVA

Nueve perfiles ligados a Granier mantienen pensiones altas verificadas.

Nombre Pensión mensual
José Antonio Ovis Pedrero $102,469.80
María Victoria Morales Gómez $62,671.98
Ana Aurora Pérez Cobián $63,438.67
Virginia del R. Acosta Solórzano $37,744.21
Jorge del Campo Melo $40,600.75
Vidalia Castillo Javier $34,045.64
Carlos Armando Del Campo Melo $34,798.07
Cristina Violeta Muñoz Giorgana $33,444.73
Patricia Baeza Pérez $30,388.42

Fuente: ISSET, padrón tercer trimestre 2023

Privilegio que se mantiene

El dato no es que cobren mucho. El dato es que siguen cobrando bajo el mismo esquema que los benefició. El listado oficial confirma que ninguno de estos perfiles ha sido dado de baja y que todos permanecen activos dentro del sistema de pensiones, incluso aquellos que formaron parte de la estructura administrativa durante el sexenio de Granier. No hay ruptura. Hay continuidad.

Entre los casos más visibles aparece José Antonio Ovis Pedrero, ex director jurídico del ISSET, con una pensión de $102,469 pesos mensuales, ubicándose entre los niveles más altos del padrón. Su presencia no es solo un dato individual: es una señal de que los beneficios otorgados en ese periodo siguen vigentes sin revisión de fondo.

Pero el dato que reconfigura el análisis está en otro registro. Ana Aurora Pérez Cobián no solo permanece dentro del sistema, sino que su pensión se actualizó de $49,287 a $63,438 pesos, un incremento cercano a los 14 mil pesos mensuales respecto a registros anteriores. No se trata de estabilidad en el ingreso, sino de una actualización que amplía la brecha.

Ese tipo de movimientos no corrige el sistema. Lo consolida. Mientras los montos más altos se ajustan al alza, la base del padrón permanece contenida. La diferencia no se reduce: se vuelve permanente, reforzando un modelo donde los beneficios mayores no solo sobreviven, sino que evolucionan dentro del mismo esquema.

AJUSTE AL ALZA

Un perfil incrementó su pensión casi catorce mil pesos mensuales.

Nombre Monto anterior Monto actual Diferencia
Ana Aurora Pérez Cobián $49,287 $63,438.67 +$14,151

Fuente: Comparativo padrón ISSET 2023

Un padrón partido en dos

El padrón completo del ISSET, con 15,063 pensionados, no describe un sistema homogéneo. Describe una fractura. La distribución de los montos revela dos realidades que conviven en el mismo esquema: una minoría con ingresos elevados y una base amplia con pensiones bajas. No es una anomalía puntual, es una estructura sostenida en el tiempo.

En la parte alta del padrón, el grupo es reducido pero significativo. 20 personas superan los $100 mil mensuales, mientras 477 rebasan los $50 mil y 2,161 se ubican por encima de los $30 mil. Es un segmento pequeño en número, pero con un peso determinante en la concentración del gasto del sistema.

Del otro lado, la base es más amplia y más vulnerable. 1,849 pensionados reciben menos de $5 mil pesos al mes, y 4,240 no alcanzan los $10 mil. Ahí está la mayoría silenciosa del padrón, la que sostiene la narrativa social del sistema, pero no su costo más alto. La diferencia no es solo económica, es estructural.

La lectura se vuelve más clara cuando se observan los promedios. La pensión media se ubica en $18,160, pero ese dato está distorsionado por los montos más altos. La mediana —la que refleja lo que realmente ocurre— es de $15,275, lo que confirma que la mayoría cobra menos de lo que la media sugiere. No es una diferencia técnica: es un efecto directo de concentración.

PADRÓN PARTIDO

Distribución del ISSET evidencia brecha profunda entre pensiones altas y bajas.

Rango de pensión Personas
Más de $100,000 20
Más de $50,000 477
Más de $30,000 2,161
Menos de $10,000 4,240
Menos de $5,000 1,849

Fuente: ISSET, padrón 2023

El fondo del sistema

El desequilibrio no se agota en la distribución de las pensiones. El propio sistema arrastra un problema estructural que no se ve en el ingreso mensual de los jubilados, pero sí en sus cuentas internas. Mientras una parte del padrón mantiene beneficios elevados, el ISSET acumula un adeudo significativo con quienes aún están en activo.

Los estados financieros reflejan un pasivo superior a 942 millones de pesos en cuentas individuales de trabajadores. Es un dato que no aparece en el discurso cotidiano, pero que define el estado real del sistema. No es una cifra menor ni coyuntural. Es una presión acumulada que condiciona su viabilidad.

Ese desbalance revela una lógica más profunda. El sistema no solo distribuye de manera desigual, también compromete recursos futuros. Lo que se paga hoy en la parte alta del padrón convive con lo que se deja de cubrir en la base activa. Es una tensión que no se corrige con ajustes administrativos, porque está en el diseño mismo.

No se trata únicamente de cuánto reciben unos y cuánto otros. Se trata de cómo opera el sistema en su conjunto. Un esquema que sostiene pensiones elevadas mientras mantiene adeudos internos no está equilibrado. Está desplazando el problema hacia adelante.

DEUDA ACTIVA

Sistema de pensiones mantiene adeudo millonario con trabajadores en activo.

Concepto Monto
Adeudo en cuentas individuales $942,000,000+

Fuente: Estados financieros del ISSET

La cima del padrón

En la parte más alta del padrón del ISSET hay un dato que no pasa desapercibido. Dos nombres aparecen con el mismo monto exacto: $128,195 pesos mensuales. No es una aproximación ni un rango. Es una coincidencia precisa que rompe la lógica dispersa del resto de las pensiones y apunta a un origen común en su cálculo.

Se trata de Mirella Vera Huerta y Alma Rosa Coronado Bautista, ubicadas en los primeros lugares del padrón. El empate milimétrico no es un detalle menor. En un sistema donde los montos varían según trayectoria, salario base y condiciones de retiro, la igualdad exacta sugiere que ambas pensiones fueron determinadas bajo un mismo esquema.

Ese patrón abre una línea de análisis que no está resuelta en los datos públicos. No basta con el monto. La pregunta es el mecanismo: bajo qué condiciones se otorgaron, en qué periodo se autorizaron y qué vínculo guardan con las estructuras administrativas de su momento. El dato no acusa por sí mismo, pero sí señala.

Ahí es donde el padrón deja de ser una lista y se convierte en un mapa. No solo muestra cuánto se paga, sino cómo se construyeron los beneficios. Y en la cima, donde los montos son más altos, las coincidencias son menos frecuentes y más reveladoras.

CIMA IGUAL

Dos pensiones idénticas en la cima sugieren mismo esquema privilegiado.

Nombre Pensión mensual
Mirella Vera Huerta $128,195
Alma Rosa Coronado Bautista $128,195

Fuente: ISSET, padrón 2023

Lo que sigue pagando el sistema

Las pensiones no son un rezago. Son una herencia activa que se mantiene vigente dentro del sistema. Lo que hoy aparece en el padrón no es una fotografía del pasado, sino una expresión actual de decisiones que siguen generando efectos financieros y políticos.

El punto no es cuándo se otorgaron, sino que siguen pagándose en el presente bajo las mismas condiciones. Cada mes, el sistema reproduce esa estructura sin ajustes de fondo, sosteniendo beneficios altos mientras la base permanece contenida. No es un error de operación. Es una lógica de funcionamiento.

Mientras no exista una revisión estructural, el modelo seguirá operando con los mismos incentivos. No basta con administrar el padrón. El reto es intervenir el mecanismo que lo generó. De lo contrario, la desigualdad documentada no solo persistirá, sino que se consolidará con el tiempo.

El patrón ya está claro. El sistema paga arriba y contiene abajo. No como excepción, sino como regla. Y mientras esa lógica no cambie, cualquier intento de equilibrio será parcial. Porque el problema no está en los extremos. Está en el diseño.

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