El dengue dejó de ser una alerta estacional para convertirse en un fenómeno con lógica propia, predecible y recurrente. Bajo ese contexto, el Ayuntamiento de Centro inició este 24 de marzo una jornada de descacharrización en 124 escuelas y 21 colonias, con una lectura que va más allá del operativo: intervenir antes del repunte.
Desde la explanada de Plaza de la Revolución, la alcaldesa Yolanda Osuna Huerta no presentó una reacción, sino una acción anticipada frente a un ciclo epidemiológico que, de acuerdo con estudios científicos, se repite cada tres a cinco años.
El despliegue incluye cuatro rutas de trabajo, brigadas de limpieza y retiro de objetos que funcionan como criaderos de mosquitos: llantas, envases, plásticos y recipientes. Pero el dato relevante no es solo la cobertura, sino el momento. La jornada se ejecuta antes de que las condiciones climáticas y epidemiológicas alcancen su punto crítico, lo que coloca la estrategia en el terreno de la prevención operativa y no de la contención tardía.
Dimos un paso decisivo para proteger la salud de las y los tabasqueños, fortaleciendo nuestra capacidad de respuesta con la entrega de equipo y material para prevención del #dengue a las 17 Juridicciones Sanitarias, que nos permitirá ampliar la cobertura y una intervención más… pic.twitter.com/fYKEaZU4mc
— JAVIER MAY (@TabascoJavier) March 25, 2026
En ese sentido, la narrativa institucional cambia de tono. No se trata de declarar control sobre el dengue, sino de reducir su impacto en un entorno donde el riesgo es constante. Osuna lo reconoce: el dengue sigue siendo un desafío, pero Centro ha logrado descender en la tabla de contagios. El matiz importa, porque evita el triunfalismo y posiciona la acción como parte de un proceso en curso.
El punto de fondo es claro: la política pública local no puede eliminar el fenómeno, pero sí puede modificar sus condiciones de propagación. Y ahí es donde entra la intervención territorial que hoy arranca en escuelas y colonias.
Escuela y ciudad como campo sanitario
La decisión de intervenir planteles educativos desde preescolar hasta media superior no es menor. Las escuelas son espacios donde confluyen movilidad, residuos y hábitos cotidianos que, sin control, replican el ciclo del mosquito. Atacar ese punto implica reconocer que el dengue no se combate solo con fumigación, sino con orden urbano y prácticas sociales distintas.
En paralelo, el Ayuntamiento ha venido operando programas como “Centro Más Limpio” y “Centro Más Cerca”, que han permitido retirar cacharros, intervenir espacios públicos y mejorar el entorno en colonias con rezago. La jornada actual no surge aislada, sino como una extensión de esa lógica: limpiar, ordenar y reducir factores de riesgo antes de que se traduzcan en contagios.



Sin embargo, el discurso oficial incorpora un elemento adicional: la corresponsabilidad. La alcaldesa convocó a la ciudadanía a no tirar basura en calles, banquetas y alcantarillas, subrayando que el problema no se resuelve únicamente desde el gobierno. La advertencia de futuras multas marca un punto de inflexión: de la concientización a la regulación.
Esa transición es clave. Durante años, la limpieza urbana fue vista como una obligación exclusiva del gobierno. Hoy, la estrategia plantea un cambio: sin modificación de hábitos ciudadanos, cualquier esfuerzo institucional se diluye. El dengue, en ese sentido, expone una falla compartida entre autoridad y sociedad.
Un ciclo que supera lo local
El contexto científico redefine el tamaño del problema. Investigaciones de la Universidad de Guadalajara documentan que el dengue mantiene patrones cíclicos de entre tres y cinco años, impulsados por factores climáticos, movilidad poblacional y cambios en los serotipos del virus. Es decir, incluso con intervención local, el fenómeno tiene una dinámica propia que no depende de un solo municipio.
COBERTURA TOTAL
Operativo municipal recorre colonias y escuelas para eliminar criaderos de mosquitos.
| Zona | Cobertura |
|---|---|
| Colonias intervenidas | 21 |
| Escuelas atendidas | 124 |
| Rutas de trabajo | 4 |
| Periodo | 24-27 marzo |
La estrategia apunta a zonas identificadas como focos activos de contagio.
Fuente: Ayuntamiento de Centro
Los datos son contundentes: en los últimos 40 años, México ha acumulado más de 1.7 millones de casos, con picos recientes que alcanzan cifras cercanas a 40 mil contagios en determinados periodos. Además, la tendencia es ascendente, influenciada por el crecimiento urbano, el aumento de la temperatura y la circulación de variantes más agresivas.
Este escenario cambia la lectura política. No se trata de erradicar el dengue —algo que no ha logrado ningún nivel de gobierno—, sino de reducir su impacto en momentos clave. Bajo esa lógica, la estrategia de Centro se ubica en la mitigación: intervenir antes del pico, disminuir criaderos y contener la expansión.
El dato más relevante es que el dengue no responde solo a lluvias o calor, sino a factores estructurales. Por eso, las acciones locales, aunque limitadas, pueden incidir si se ejecutan con oportunidad. Y ahí radica la apuesta del municipio.
Gobernar el riesgo cotidiano
La jornada de descacharrización no es solo un operativo sanitario; es una forma de gobernar el riesgo urbano. La limpieza de drenajes, el mantenimiento de cárcamos y la eliminación de residuos no solo previenen inundaciones, sino que reducen espacios donde el mosquito se reproduce. Es una intervención que cruza infraestructura, salud y comportamiento social.
CICLO DENGUE
Estudios revelan comportamiento cíclico del dengue cada tres a cinco años.
| Periodo | Comportamiento |
|---|---|
| 1985-2000 | Baja incidencia |
| 2000-2015 | Ciclo irregular |
| 2015-2025 | Retorno a ciclos |
| Pico reciente | Hasta 40 mil casos |
El dengue responde a factores climáticos y cambios en serotipos virales.
Fuente: Universidad de Guadalajara
El Ayuntamiento sostiene que estas acciones han contribuido a evitar anegamientos severos y a mejorar las condiciones sanitarias en colonias vulnerables. Pero el mensaje más relevante es otro: el dengue no se combate únicamente con brigadas, sino con una ciudad que funcione mejor. Menos basura, menos agua estancada, menos riesgo.
En ese punto, la estrategia adquiere una dimensión política. No es solo limpiar, sino ordenar. No es solo prevenir, sino modificar hábitos. Y no es solo intervenir, sino sostener una lógica de anticipación frente a un fenómeno que seguirá presente.
Centro no promete eliminar el dengue. Lo que plantea es algo más realista: administrar un riesgo que llegó para quedarse. Y en ese terreno, la diferencia no la marca quien reacciona, sino quien se adelanta.
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