Beneficiaria recibe las llaves de una vivienda del fraccionamiento Infonavit Samanes en Comalcalco, Tabasco, junto a autoridades federales, estatales y municipales.
En Comalcalco fueron entregadas las primeras viviendas del fraccionamiento Infonavit Samanes, como parte del programa federal de vivienda social en Tabasco.

Vivienda acelera en Tabasco: May gestiona y Federación abre más casas

La llave no llegó a una oficina. Llegó a manos de una madre que vivió 14 años en “un cuarto prestado”. En Comalcalco, Miguelina de la Cruz García, madre sola de tres hijos, recibió una de las primeras 64 viviendas entregadas en el fraccionamiento Infonavit Samanes. Ahí la política pública dejó de ser cifra y se volvió puerta, techo y certeza.

El acto ocurrió durante un enlace remoto con la conferencia matutina de la presidenta Claudia Sheinbaum, desde Comalcalco, con el gobernador Javier May Rodríguez, el alcalde Ovidio Peralta, la titular de Sedatu, Edna Elena Vega Rangel, y el director del Infonavit, Octavio Romero Oropeza. La escena tuvo lectura social, pero también política: Tabasco aparece como uno de los estados donde el programa federal de vivienda avanza con mayor velocidad.

Estamos en Comalcalco, Tabasco, en el fraccionamiento INFONAVIT Samanes. Informarle que ya llevamos 80 conjuntos habitacionales en todo el país donde estamos entregando vivienda”, dijo Octavio Romero. Añadió que en 27 de esos conjuntos toda la vivienda ya está colocada entre derechohabientes y que se han asignado más de 18 mil 700 viviendas.

Meta rebasada

El dato duro está en la ampliación. En Tabasco, la meta sexenal de vivienda pasó de 44 mil 500 a 60 mil casas. De ese total, 40 mil corresponden al Infonavit y 20 mil a la Conavi. Además, la inversión federal prevista supera los 36 mil millones de pesos, según la información presentada por Sedatu.

La funcionaria federal Edna Vega resumió el avance con una frase de peso administrativo: “En Tabasco se incrementó, como ya se comentó, de 44,500 viviendas en total a 60 mil la meta sexenal: 20 mil por parte de CONAVI y el resto por parte de INFONAVIT”. Después precisó que existen 32 proyectos en proceso, equivalentes a 40 mil 844 viviendas.

Ese número explica el tono de confianza. Si la meta sexenal ya registra 68 por ciento de avance, la entidad entra en una fase distinta. Ya no se discute sólo si habrá vivienda. Ahora la pregunta es cuánta más puede absorber Tabasco sin repetir errores de crecimiento desordenado, fraccionamientos aislados o servicios públicos insuficientes.

Coordinación federal

Romero Oropeza dejó ver que la relación entre el Gobierno de Tabasco y la Federación atraviesa un momento de alta coordinación. “Aquí en Tabasco, este año vamos a concluir con la meta de todo el sexenio; prácticamente ya llegaríamos al 100%”, afirmó. Después abrió la puerta a ampliar el programa, al señalar que el interés del gobernador Javier May por llevar más vivienda al estado puede traducirse en nuevas metas durante los cuatro años restantes de la administración federal.

La frase no es menor. Coloca a Javier May como un gobernador que gestiona desde el territorio y acompaña una política pública federal con impacto directo en familias de bajo ingreso. Si este mismo 2026 el Infonavit alcanza en Tabasco las 44 mil 500 viviendas contratadas, el gobierno estatal podrá mostrar ejecución temprana. No obstante, después vendrá la parte más difícil: ampliar sin improvisar.

May lo planteó desde el ángulo social. Viviendas para el Bienestar, dijo, “es un programa muy noble, porque les cambia la vida y hace realidad un sueño de muchas familias de tener una casa propia”. También recordó que Tabasco es “un estado donde se dejó de construir vivienda de interés social durante muchos años”.

Rezago y orden urbano

El fondo del anuncio no está sólo en la entrega de casas. Está en el rezago acumulado. Durante años, miles de familias quedaron fuera de la banca privada, atrapadas entre renta, informalidad y terrenos sin certeza. Por ello, el programa federal abre una ventana social: vivienda para quienes ganan poco y no siempre tienen acceso al crédito tradicional.

Sin embargo, la vivienda no puede leerse como obra aislada. Si se construye sin transporte, agua, drenaje, escuelas y equipamiento, la solución puede crear nuevos problemas urbanos. Por eso la frase de May sobre crecimiento “planeado, ordenado y sustentable” debe pasar de discurso a verificación pública.

La apuesta tiene tres capas: atiende una necesidad familiar, mueve inversión pública y ordena una narrativa política. Para Sheinbaum, representa cumplimiento social. Para May, permite mostrar coordinación federal. Para Tabasco, puede significar una corrección histórica si la vivienda llega con ciudad alrededor.

El riesgo es conocido: convertir metas de casas en metas de números. La oportunidad también: que cada fraccionamiento sea una pieza de ciudad, no una isla. En Comalcalco, la primera llave ya se entregó. Lo que falta es que el derecho a la vivienda no termine en la puerta, sino que empiece ahí.

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