CDMX.— Aunque el Servicio de Administración Tributaria (SAT) llegó a estimar los adeudos de Grupo Salinas en hasta 63 mil millones de pesos —cifra presentada públicamente en 2024—, las resoluciones judiciales y los beneficios previstos en el Código Fiscal de la Federación acotaron el pasivo a 51 mil millones, y finalmente el corporativo acordó liquidar 32 mil 132 millones, es decir, 37% menos.
El esquema incluyó un primer pago inmediato de 10 mil 400 millones y el resto en 18 parcialidades, una fórmula que combina descuento y financiamiento implícito, poco habitual para créditos fiscales de esta magnitud y que, en los hechos, replica la lógica comercial que hizo famosa a Elektra: abonos “chiquitos” para pagar “poquito”, sólo que ahora aplicada a un adeudo con Hacienda.
Más allá del discurso político del grupo —que insistió en que paga “en desacuerdo”—, el movimiento responde a una decisión estrictamente financiera: cerrar un litigio de más de una década ya perdido en tribunales y que representaba una contingencia multimillonaria. El acuerdo limpia balance, reduce presión de caja y elimina riesgos de ejecución fiscal sobre Elektra, TV Azteca y Totalplay.
La señal al mercado es clara: incluso los grandes conglomerados terminan negociando cuando el margen jurídico se agota. El SAT fue parco, pero contundente: “un grupo empresarial” cubrirá 32 mil 132 millones 897 mil 658 pesos en cumplimiento de sentencias. Nadie dudaba de quién se trataba; minutos después, el propio grupo lo confirmó.
“Tras más de 20 años de controversias… concluimos nuestros litigios fiscales”, escribió la empresa. Y añadió la frase que resume el giro: “buscamos dar vuelta a esta página”.

PESO FINANCIERO
Para dimensionar la cifra: el primer pago equivale a cinco veces la utilidad neta de Elektra en los primeros nueve meses de 2025. No es menor. Es caja real saliendo del corporativo. En términos contables, obliga a reordenar flujo, deuda y planeación de inversión.
TV Azteca, que no reporta resultados desde 2023 por litigios con bonistas estadounidenses, enfrenta ahora un entorno más predecible. Los analistas interpretan el acuerdo como un “evento de limpieza” de balance: elimina contingencias fiscales que durante años presionaron valuación y acceso a financiamiento.
Además, el grupo se desistió del último frente judicial relevante: Totalplay retiró el amparo contra un crédito de 645 millones de pesos en la Suprema Corte. Es decir, baja la cortina legal.
La ministra Lenia Batres lo definió como “un triunfo histórico del Estado de derecho”. Más allá de la narrativa política, el mensaje a grandes contribuyentes es claro: los litigios eternos ya no son estrategia viable.
SEÑAL AL MERCADO
Para el SAT y la Secretaría de Hacienda el precedente es potente. No sólo entra una recaudación extraordinaria; también se consolida la percepción de piso parejo. En tiempos de estrechez fiscal, 32 mil millones equivalen a casi la mitad del presupuesto anual de varias secretarías federales medianas.
Para Salinas Pliego el costo es alto, pero compra certidumbre. Sin expedientes abiertos ni contingencias multimillonarias, el conglomerado puede volver a enfocarse en operación y expansión.
La conclusión es pragmática, no ideológica: el pleito salió más caro que el acuerdo. Y en finanzas, cuando la disputa consume flujo, la racionalidad termina imponiéndose.
El caso cierra una era de diferendos fiscales de alto perfil y abre otra de cumplimiento negociado. Hacienda gana liquidez. El grupo gana estabilidad. El mercado gana claridad.
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