HÉCTOR I. TAPIA
No fue una frase desafortunada. Fue una caballada política dicha en el lugar menos indicado: el Congreso del Estado.
Martín Palacios Calderón, coordinador de la fracción parlamentaria del PT en Tabasco y comisionado político del partido, estaba reunido con las asociaciones de Charros Manuel Ordóñez Galán y Tabasco a Caballo en la biblioteca del Congreso cuando soltó la comparación: “Yo les digo que el caballo es como una mujer más, que hay que estar atentos a que coman bien y hay que estar atentos a que no les falle el tema de salud porque si no lo cuidan, el caballo no va a durarles”.
La frase no sorprendió por ingeniosa. Sorprendió por vieja.
No es la primera vez que el Congreso de Tabasco produce ese tipo de lenguaje. En 2019, el entonces diputado de Morena Charlie Valentino León Flores Vera dijo desde la tribuna que “fuimos colonizados por la peor de las razas que son los españoles” y en la misma legislatura pidió reformar la Constitución para que el presidente pudiera reelegirse con el argumento “sufragio efectivo, sí reelección”.
Ese mismo año, el exalcalde de Centro y exdiputado Evaristo Hernández Cruz, con el agua dentro de las casas de los ciudadanos, insistía en que Villahermosa no se inundaba: “se anega, sube el agua y ya no depende ni de nosotros”.
En marzo de 2020, el presidente de la Comisión de Salud del Congreso, Manuel Antonio Gordillo Bonfil, respaldó la idea de que el calor de Tabasco ayudaría a mitigar el COVID-19. El lenguaje que Palacios usó en la biblioteca del Congreso tiene, pues, parientes cercanos y domicilio conocido.
Del corral al boletín
Una línea de tiempo sobre el episodio de Martín Palacios: la frase que comparó a las mujeres con caballos, la reacción de colectivos y la disculpa apurada que intentó apagar el incendio verbal.
La caballada en el Congreso
Durante un encuentro con las asociaciones de charros Manuel Ordóñez Galán y Tabasco a Caballo, A.C., en la biblioteca del Congreso, Martín Palacios lanzó la frase que lo metió en problemas: comparó a las mujeres con caballos al hablar del cuidado de los animales.
Colectivos le responden de frente
El Colectivo Esmeralda rechazó los dichos del diputado con un mensaje breve y contundente: las mujeres no son caballos. Otras organizaciones civiles advirtieron que cuando se deshumaniza a las mujeres, se alimenta la violencia de género.
El boletín de la corrección
A través de un comunicado, Palacios Calderón ofreció una disculpa pública, reconoció que su expresión reproducía estereotipos de género y prometió capacitarse más. También intentó explicar que su intención había sido hablar del cuidado de los caballos, no deshumanizar a las mujeres.
La denuncia que ya cargaba
Antes de esta polémica, el líder petista ya aparecía en otra controversia: ciudadanos y militantes del PT en Tabasco lo denunciaron por presuntamente incumplir pagos a más de 500 personas que trabajaron como representantes de casilla durante la elección del 2 de junio de 2024.
La reacción y el nuevo límite
La respuesta no tardó. El Colectivo Esmeralda publicó un comunicado sin rodeos ni margen de interpretación:
“No, diputado Martín Palacios: las mujeres no somos caballos. Somos personas. Con derechos. Con dignidad. Con voz. Lo que dijiste no es un ‘chiste’ ni una ‘forma de hablar’. Es machismo. Es violencia. Y ya no se normaliza.”
Otros colectivos y organizaciones civiles de Tabasco fueron más directos sobre el fondo: “No es un desliz. No es broma. Es una manifestación clara de una cultura política que sigue despreciando a las mujeres y normalizando su deshumanización”. Exigieron disculpa pública, formación obligatoria en perspectiva de género y sanciones por parte del PT y del Congreso de Tabasco.
Hace años, una frase así habría pasado con una risa incómoda en los pasillos. Hoy genera respuesta antes de que termine la sesión. Ese es el cambio.
El diputado que habló y el que escribió
Horas después apareció el otro registro. A través de un boletín, Palacios Calderón ofreció disculpa pública y reconoció que sus palabras “reproducen estereotipos de género“. Luego intentó explicar la lógica original: dijo que hablaba del buen trato a los animales y quiso hacer llegar a la población tabasqueña que al caballo hay que cuidarlo “como se cuida y procura en el entorno familiar a la mujer”.
La explicación profundizó el problema.
Al final del comunicado llegó el vocabulario de asesoría: prometió “deconstruirse, leer y capacitarse”. Es el contraste clásico: el político que habla sin filtro y el político que escribe con ayuda. Uno dice lo que piensa; el otro corrige lo que ya no se puede sostener. En medio está la presión pública, que hoy actúa más rápido que cualquier operación política.
La disculpa ordena el momento. No borra el origen.
Lo que se arrastra
El episodio no llega solo. En noviembre de 2024, ciudadanos y militantes del propio PT denunciaron a Palacios ante la Fiscalía Especializada en Combate a la Corrupción de Tabasco.
Se abrió la carpeta CI-FECC-57/2024 por presunto incumplimiento de pagos a más de 500 personas que trabajaron como representantes de casilla el 2 de junio. Una veintena de afectados se plantó en las afueras del PT, en la avenida Usumacinta, en la colonia El Águila, para exigir el pago. No lograron ubicarlo.
El gobernador Javier May, consultado en su rueda de prensa en Palacio de Gobierno, fue escueto: “Cada quien es responsable de sus actos. Pedirle que lo aclare”.
Ese antecedente no explica esta frase, pero sí condiciona cómo se lee. En política, los episodios no se leen solos: se leen en serie. Y así se construye —o se desgasta— la credibilidad de un coordinador parlamentario.
Entre la frase y la corrección
La escena es sencilla: un diputado habla como cree que puede hablar y, horas después, explica por qué no debió hacerlo. Entre una cosa y otra está la distancia real entre el poder y la sociedad.
La lección no es sofisticada. Es práctica. El lenguaje ya no es territorio libre. Y el que no ajuste, se va a seguir explicando.
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