EL BAÚL DEL DJ / JAIME DEL VALLE / 26/03/10
Caifanes, la séptima agrupación en importancia según la lista de la revista Billboard, es una banda muy particular. Con sólo cuatro álbumes de estudio, es quizá una de las agrupaciones del rock mexicano con la que las nuevas generaciones más se identifican, en parte por la serie de Prime Video “Nadie nos va a extrañar” (2024), ambientada en el México de 1994, que utiliza la música de Caifanes para conectar con nuevas audiencias, creando un puente nostálgico y de identidad cultural.
Temas como “Dioses Ocultos” acompañan una trama juvenil que ha provocado un resurgimiento de Caifanes entre jóvenes que no vivieron aquella época dorada del rock en México.
Pero Caifanes no sólo es nostalgia, también es protesta y actitud. La banda ha abordado temas que siguen siendo relevantes para la juventud actual, y eso se pudo constatar con el concierto que ofrecieron este sábado 7 de marzo en el Teatro al Aire Libre del Parque Tabasco “Dora María”, donde el público respondió con una mezcla de fervor generacional y memoria colectiva.



Caifanes es, además, de las pocas bandas que, sin pertenecer al género de moda, han venido a Tabasco de manera constante y con éxito importante, consolidando una relación especial con el público local.
Hay que decirlo: la voz de Saúl Hernández ya no es la misma y algunos arreglos no convencen del todo. Sin embargo, el ritual continúa. Voces que se unen con cada letra, con cada salto, sin importar si ya se es mayor de edad o si cuando Caifanes era Caifanes muchos de los asistentes ni siquiera habían nacido.
“Nunca te doblarás”, “Para que no digas que no pienso en ti”, “Nubes”, “Detrás de ti” y “Miércoles de ceniza” fueron encendiendo el ambiente. Con cada canción, los asistentes marcaron el soundtrack de su vida, joven o madura, cada quien en su propio ritual colectivo de rock mexicano.
La velada cerró con una potente interpretación de “La Negra Tomasa”, desatando un sentimiento de euforia colectiva entre los asistentes, que corearon cada verso con la intensidad de quien sabe que está frente a una banda que no sólo interpreta música, sino que representa una época, una lucha cultural y una identidad generacional.
El concierto de Caifanes en Tabasco fue, en resumen, una noche que reunió pasado y presente, reflexión y desenfreno, protesta y celebración. Un recordatorio de que el rock mexicano sigue vivo, palpitante y siempre necesario para vivir.
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