A quien llena el tanque, paga IVA o recibe una nómina, la promesa resulta sencilla: 2027 no traerá nuevos impuestos ni otro golpe fiscal directo. El problema estará en cumplirla mientras Hacienda intenta gastar más en áreas prioritarias y reducir el déficit.
La presidenta Claudia Sheinbaum colocó ahí la defensa del Paquete Económico 2027. “No hay nuevos impuestos. Eso es lo primero, no va a haber nuevos impuestos, tampoco va a haber gasolinazos”, afirmó.
No obstante, detrás de esa frase existe una apuesta fiscal más compleja. El Gobierno pretende elevar la recaudación persiguiendo evasión, elusión y operaciones simuladas. Hacienda proyecta ingresos tributarios equivalentes a 15.9% del PIB, un máximo histórico.
PAQUETE ECONÓMICO 2027
SIN IMPUESTOS
El Gobierno apuesta por recaudar más sin elevar las principales tasas generales.
Cobrar sin subir
Sheinbaum descartó elevar IVA, ISR o cargas generales sobre combustibles. El argumento presidencial mezcla política social con eficacia recaudatoria.
“Hay personas que piensan que hay que subir el IVA, por ejemplo. Nosotros no estamos de acuerdo con ello. Porque el IVA es un impuesto que afecta más al que menos tiene”, sostuvo.
Además, rechazó incrementar ISR o combustibles. “Hay quien dice que le subamos a los combustibles, pues tampoco. Hay quien dice que subamos un porcentaje de ISR, tampoco, porque todavía hay margen”.
Ese margen será la verdadera prueba de 2027. Sin una reforma fiscal amplia, Hacienda deberá cobrar mejor lo ya existente. También deberá ampliar la base de contribuyentes y cerrar espacios utilizados para evadir obligaciones.
“Antes de subir impuestos, hay que buscar el mecanismo para disminuir todavía la evasión fiscal, y hacer y simplificar más para que haya mayor incorporación”, explicó Sheinbaum.
Gasolina contenida
El segundo compromiso toca directamente al bolsillo. Si el petróleo internacional mantiene precios elevados, el Gobierno recurrirá nuevamente a estímulos para contener gasolina y diésel.
“Se mantiene, si es necesario, por si sigue creciendo o siguen altos los precios del petróleo, todos los incentivos para que no aumente el precio de la gasolina y del diesel”, dijo.
Además, los incentivos fiscales para nuevas inversiones seguirán vigentes. “Para las nuevas inversiones están garantizados todos los incentivos”, aseguró.
El diseño tiene una lógica política evidente. El Gobierno quiere llegar a 2027, año electoral, sin una reforma tributaria que traslade el ajuste directamente al contribuyente. Pero esa decisión aumenta la presión sobre eficiencia, fiscalización y gasto.
LAS CUENTAS DEL GOBIERNO
DÉFICIT MENOR
Hacienda plantea reducir gradualmente el desequilibrio fiscal sin sacrificar áreas sustantivas.
LECTURA: el ajuste proyectado es gradual. La presión seguirá sobre recaudación, eficiencia del gasto y control de la deuda.
Menos déficit
Hacienda propone que los Requerimientos Financieros del Sector Público pasen de 4.1% del PIB previsto para 2026 a 3.9% en 2027. El objetivo mantiene la ruta de consolidación fiscal, aunque con una reducción moderada.
Sheinbaum sostiene que ese ajuste no recortará funciones centrales. “No hay sacrificio. Hay, en todo caso, ahorros y uso más eficiente del gasto, pero no es un sacrificio. No estamos sacrificando ninguna actividad sustantiva del Gobierno”.
Ahí aparece otro punto sensible: la deuda.
“No se está endeudando el País, como luego quieren decir”, aseguró la Presidenta.

Sin embargo, el saldo acumulado obliga a matizar la frase. La deuda bruta del sector público federal alcanzó 20 billones 603 mil 590.9 millones de pesos en julio, según cifras de Hacienda.
El dato no significa por sí mismo una crisis fiscal. Sí muestra que estabilizar la deuda será parte central del examen del nuevo presupuesto. Para 2027, Hacienda calcula una deuda pública cercana a 55% del PIB.
INTERACTIVO · PAQUETE ECONÓMICO
EL TABLERO 2027
Toca cada frente para ver dónde están las promesas y presiones fiscales.
Recaudar sin subir tasas
Sheinbaum descarta elevar IVA e ISR y coloca el combate a la evasión como principal fuente de margen fiscal.
Bajar sin recortar lo sustantivo
El déficit pasaría de 4.1% a 3.9% del PIB. El Gobierno promete lograrlo mediante ahorro y eficiencia operativa.
Prioridades protegidas
Educación subiría 10.7%, ciencia 13% y salud 11.3%. Seguridad y campo también recibirían mayores recursos.
La presión menos visible
Sheinbaum sostiene que México no enfrenta un endeudamiento irresponsable. El reto será estabilizar la relación deuda-PIB.
El otro compromiso
El ajuste tampoco llegará, según Palacio Nacional, por la vía salarial de los trabajadores. El paquete garantiza sus pagos y plantea aumentos superiores a la inflación.
En contraste, Sheinbaum anunció que los altos funcionarios seguirán congelados. “Los salarios de los altos funcionarios, nosotros decidimos que ya no iban a aumentar”.
Para educación se plantea un incremento de 10.7%; ciencia, 13%; y salud, 11.3%. También habrá mayores recursos para seguridad y campo.
La ecuación queda trazada: recaudar más sin aumentar impuestos, contener combustibles, gastar en prioridades y bajar gradualmente el déficit.
No es una promesa pequeña. Tampoco se resolverá únicamente con austeridad. El Paquete Económico 2027 coloca el peso del ajuste sobre una palabra menos visible para el ciudadano, pero decisiva para Hacienda: cobrar mejor.
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