Bajo la luz dorada del trópico, Javier May Rodríguez encabezó la Marcha de la Lealtad en Villahermosa. Más que una efeméride, la jornada fue una exhibición de control territorial y músculo político. Entre guayaberas blancas y disciplina castrense, el mandatario validó su seguridad en el asfalto, reafirmando a Tabasco como el bastión incondicional del proyecto federal.


