Diputados del Congreso de Tabasco durante sesión ordinaria con comparecencia en el pleno.
Legisladores tabasqueños inician la glosa del Informe con la primera ronda de comparecencias.

Comparecencias blindadas: la rendición de cuentas con reloj y libreto a partir del lunes

En Tabasco, la rendición de cuentas volvió al Congreso… aunque con cronómetro y libreto. La glosa del Primer Informe de Gobierno de Javier May Rodríguez arranca el próximo lunes, y durante cinco días pasarán por el Poder Legislativo 14 secretarios del gabinete estatal.

No todos lo harán bajo el mismo reflector: siete rendirán cuentas en el Pleno y siete en comisiones, algunas abiertas, otras sin público. El formato promete orden y respeto institucional, pero también revela la vieja costumbre de limitar el cuestionamiento en los ejercicios de transparencia.

Del 17 al 21 de noviembre, el Congreso será escenario de una maratón política. Las comparecencias arrancan con peso: José Ramiro López Obrador, secretario de Gobierno, abrirá el ciclo a las 10 de la mañana del lunes, seguido a las 13:00 horas por Serafín Tadeo Lazcano, encargado de Seguridad y Protección Ciudadana. Por la tarde, Aída Castillo Santiago, titular de Cultura, acudirá a la Comisión de Educación, Ciencia y Tecnología.

El martes será turno de las secretarías con rostro social: Luisa del Carmen Cámara Cabrales, de Desarrollo Agropecuario y Pesca; Mayra Paloma López Hidalgo, de Bienestar; y Sheila Cadena Nieto, de Medio Ambiente.

El miércoles, los reflectores se posarán sobre Educación y Salud, con Patricia Iparrea Sánchez y Alejandro Calderón Alipi, seguidos del titular de Movilidad, Rafael Elías Sánchez Cabrales.

El jueves comparecerán Daniel Casasús Ruz (Obras Públicas), Adrián Magaña Martínez (Finanzas) y Mileyli Wilson Arias (Anticorrupción y Buen Gobierno).
El ciclo cerrará el viernes con Katia Ornelas Gil, de Turismo, y Jesús Manuel Argáez de los Santos, consejero jurídico.

El itinerario suena a ejercicio democrático. Sin embargo, el detalle está en el formato: veinte minutos de exposición, un puñado de preguntas y réplicas medibles en segundos.

FORMATO CONTROLADO

El acuerdo aprobado por la Junta de Coordinación Política (Jucopo) establece con precisión quirúrgica los tiempos. Cada funcionario dispondrá de veinte minutos para exponer el estado de su dependencia.

Luego vendrá la ronda de preguntas: cuatro para Morena, dos para el PRD, PVEM, PT y Movimiento Ciudadano, y una para el PRI.

El método no es nuevo, pero sí garantiza que nadie pierda el control del guion. Las respuestas, además, podrán cerrarse con contrarréplicas del propio compareciente, lo que deja claro que el formato privilegia la exposición sobre la discusión.

El coordinador morenista Jorge Bracamonte Hernández admitió que aún no se define si todas las sesiones en comisiones serán públicas.

“Las del Pleno serán abiertas y normales, pero las de comisiones… déjenme salir de dudas”, dijo con naturalidad. Esa frase describe el ambiente previo: entre formalidad y discreción, entre la intención de transparentar y la prudencia de filtrar.

EL CONTEXTO POLÍTICO

Más allá del protocolo, el ciclo de comparecencias será el primer examen político para el gabinete de May tras un año de consolidación. En este periodo, el gobierno estatal ha puesto énfasis en infraestructura, bienestar social y cultura, y los resultados son visibles, pero el Congreso espera también explicaciones sobre los pendientes: seguridad, movilidad y gasto público.

El ambiente no será hostil, pero tampoco complaciente. Morena mantiene mayoría y control de la agenda, pero sabe que la rendición de cuentas es una vitrina que deja ver tanto los logros como las sombras. En este caso, el reto no es tanto político como comunicativo: cómo convencer sin repetir el Informe, cómo responder sin exponer vulnerabilidades.

El gobierno llega a esta glosa con saldo a favor en varios frentes. La reducción de homicidios y la mejora en la percepción de seguridad dan aire a la administración; la inversión social y los programas agropecuarios respaldan el discurso de reconstrucción. Pero persisten rezagos en salud, transporte y burocracia, donde los resultados aún no se traducen en percepción ciudadana.

ENTRE EL INFORME Y LA REALIDAD

El formato blindado deja poco margen a la improvisación. Sin embargo, en la historia parlamentaria tabasqueña siempre hay espacio para el matiz: la pregunta que incomoda, la cifra que no encaja o la réplica que despierta murmullos. Es ahí donde puede medirse la solidez del nuevo gabinete y la disposición real del Congreso a ejercer contrapeso.

Más que un trámite, la glosa será una escena de equilibrio: el Ejecutivo defendiendo logros y los legisladores calibrando su papel.

En el fondo, el ejercicio revela el pulso político del estado: una administración que busca afirmarse en resultados y un Congreso que aún debate hasta dónde llega la crítica leal dentro del mismo proyecto político.

En lo formal, la glosa se asume como continuidad institucional. En lo político, es una transición: de la denuncia al balance, del discurso al resultado.

El gobernador Javier May llega a este primer corte de cuentas con buena aprobación y con un gabinete que, más allá de la disciplina, necesita mostrar coherencia narrativa y solvencia técnica.

Las comparecencias, más que evaluar, servirán para ajustar el tono del gobierno ante su segundo año.

En Tabasco, las comparecencias probarán si esa máxima se cumple.
El reloj correrá, los reflectores encenderán y cada secretario hablará veinte minutos. Lo que no digan en ese tiempo, será lo que la ciudadanía termine preguntando después.

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