Durante años, el sistema de ambulancias en Tabasco operó sin una estrategia de renovación: donaciones aisladas, compras municipales sin coordinación y unidades que envejecían sin relevo.
Este martes, el gobierno estatal puso en operación 20 nuevas ambulancias, distribuidas entre municipios y el Sistema Estatal de Urgencias, con el objetivo de reducir ese rezago y ampliar la cobertura en zonas donde la atención médica depende del tiempo de traslado.
El déficit no es reciente ni menor. Desde hace varios sexenios, Tabasco no había emprendido una modernización integral del parque vehicular de ambulancias, lo que derivó en un sistema desigual: municipios con capacidades limitadas, centros integradores sin cobertura propia y una dependencia constante de apoyos externos, como donaciones de Pemex o adquisiciones aisladas de algunos ayuntamientos. La red existía, pero crecía sin dirección.
Garantizar el acceso universal a la salud es uno de nuestros compromisos fundamentales y en los que seguimos dando pasos firmes para lograrlo. En este sentido hicimos entrega de 20 ambulancias nuevas a Centros Integradores de los 17 municipios, equipadas con alta tecnología para… pic.twitter.com/wRSOA4chA1
— JAVIER MAY (@TabascoJavier) March 24, 2026
Esa lógica fragmentada generó un problema estructural. No se trataba solo de cuántas ambulancias había, sino de dónde estaban y en qué condiciones operaban. En zonas rurales, la distancia siguió siendo un factor de riesgo, no un dato administrativo. La cobertura dependía más de la disponibilidad circunstancial que de una planeación territorial.
El dato operativo ayuda a dimensionar el sistema: el Servicio Estatal de Urgencias ha realizado 7,747 traslados, con un 98% de llegadas en menos de 25 minutos. La capacidad de respuesta existe, pero durante años estuvo condicionada por la distribución desigual de las unidades, lo que dejaba vacíos en regiones apartadas.
REZAGO VEHICULAR
Sistema de ambulancias creció sin planeación ni renovación en varios sexenios recientes.
| Concepto | Situación |
|---|---|
| Modernización estatal | Inexistente varios sexenios |
| Donaciones Pemex | Frecuentes |
| Compras municipales | Aisladas |
| Cobertura rural | Limitada |
El problema no era falta total, sino mala distribución.
Fuente: Elaboración propia
Reordenar la cobertura
La distribución de las nuevas unidades apunta a corregir ese desbalance. De las 20 ambulancias, 17 fueron asignadas a municipios y centros integradores con acceso limitado a servicios de salud, mientras que 3 se incorporan al Sistema Estatal de Urgencias. La decisión no responde solo a un criterio técnico, sino a una demanda territorial que se repitió durante meses en distintas regiones del estado.
El gobernador Javier May Rodríguez ha señalado que la necesidad de ambulancias surgió de manera recurrente en las Jornadas de Atención al Pueblo en Territorio, particularmente en centros integradores donde la falta de unidades obliga a traslados tardíos o improvisados. En ese sentido, la entrega no parte de escritorio, sino de un diagnóstico construido en campo.
El objetivo planteado es más amplio: dotar progresivamente de ambulancias a los centros integradores del estado y consolidar una red con presencia territorial más homogénea. Las unidades están equipadas con soporte respiratorio, suministro de oxígeno, monitoreo de signos vitales y dispositivos de traslado seguro, lo que eleva la capacidad de atención en emergencias de mayor complejidad.
El cambio de fondo no está solo en la cantidad de ambulancias, sino en el enfoque. Durante años, el sistema operó bajo una lógica reactiva: se incorporaban unidades cuando aparecían recursos o donaciones, sin una planeación que respondiera a la geografía del estado. El resultado fue un crecimiento irregular, con zonas cubiertas y otras sin atención directa.
Lo que ahora se intenta es pasar a un modelo de cobertura planificada. Esto implica definir dónde deben estar las ambulancias antes de que ocurra la emergencia, y no después. En términos de política pública, significa priorizar territorio sobre disponibilidad; en términos políticos, supone convertir recorridos y demandas locales en decisiones operativas.
Esa diferencia es relevante. No siempre las giras o jornadas se traducen en ajustes concretos en servicios. Cuando ocurre, cambia la escala de la intervención: de presencia simbólica a capacidad instalada.
NUEVA COBERTURA
Ambulancias se distribuyen estratégicamente para atender comunidades con acceso limitado a salud.
| Destino | Unidades |
|---|---|
| Centros integradores | 17 |
| Sistema estatal | 3 |
| Total | 20 |
Más allá de la emergencia
El mismo día, el gobierno estatal activó una Estrategia de Atención Alimentaria con una inversión superior a 154 millones de pesos, dirigida a población vulnerable en distintas etapas del ciclo de vida, desde la primera infancia hasta adultos mayores y personas con enfermedades como tuberculosis. La intervención busca atender otro frente crítico: la nutrición como base de la salud pública.
El dato que acompaña la estrategia es concreto: 5 mil personas han salido de la desnutrición en lo que va de la administración. La política alimentaria opera como complemento de la atención médica, bajo la misma lógica territorial: intervenir donde la carencia es más profunda y donde la cobertura institucional ha sido históricamente limitada.
Ambas acciones —ambulancias y alimentación— comparten una misma intención: reducir brechas desde el territorio. No son programas aislados, sino piezas de un modelo que intenta ordenar la presencia del Estado en función de necesidades concretas.
RESPUESTA MÉDICA
Sistema estatal mantiene alta eficiencia en tiempos de atención en emergencias.
| Indicador | Dato |
|---|---|
| Traslados | 7,747 |
| Tiempo promedio | < 25 minutos |
| Eficiencia | 98% |
La cobertura es el siguiente reto del sistema.
Fuente: Secretaría de Salud Tabasco
El reto real
El punto crítico no está en la entrega de unidades ni en el arranque de programas, sino en su sostenibilidad. Mantener ambulancias operando, personal capacitado y rutas cubiertas de forma permanente será la prueba del sistema. Ahí es donde históricamente han fallado muchos esquemas similares.
Por ahora, el gobierno de Javier May introduce un cambio que no se había concretado en años: pasar de la acumulación irregular de unidades a una estrategia de cobertura. Si logra sostenerla, no solo reducirá el rezago; también podrá modificar la forma en que se percibe la capacidad del Estado para responder en situaciones críticas en Tabasco.
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