Héctor I. Tapia
Con gritos de “¡democracia, democracia!”, una comitiva del PRD llegó este jueves a las instalaciones del Instituto Electoral y de Participación Ciudadana de Tabasco. Afuera, militantes ocuparon parte de la calle Eusebio Castillo. Adentro, el Consejo Estatal declaraba formalmente iniciado el proceso electoral local 2026-2027.
La ceremonia abrió la ruta para renovar el Congreso del Estado y los 17 ayuntamientos, pero el protocolo no consiguió ocultar el contexto con el que el árbitro entra a la elección: falta de recursos suficientes, una Secretaría Ejecutiva todavía sin titular definitivo y un Consejo dividido que necesitó la intervención del Tribunal Electoral de Tabasco para llevar finalmente a discusión y voto una propuesta retirada tres veces.
El resultado fue de cuatro votos contra tres. No hubo nombramiento, pero sí una definición importante: el bloqueo procedimental quedó frenado; la fractura interna, no. Tras el rechazo de la primera propuesta, el IEPCT tendrá ahora que presentar un nuevo perfil.
La novedad, a diferencia de los días previos, es que el problema dejó de pertenecer a la antesala de la elección. El proceso ya comenzó y la pelea continúa dentro del Instituto. Desde ahora, cada desacuerdo tendrá que medirse no sólo por el ruido político que produzca, sino por sus efectos sobre decisiones, plazos y estructuras electorales que ya deben ponerse en marcha.

La elección ya está en marcha
La sesión especial reunió a consejeros, representantes partidistas y dirigentes políticos para declarar abierto el proceso que concluirá con la jornada electoral de 2027. Los partidos aprovecharon el acto para reclamar piso parejo, imparcialidad y garantías en una elección en la que estarán en disputa diputaciones locales y gobiernos municipales.
El arranque ocurrió, sin embargo, con una imagen poco habitual: el organismo encargado de exigir reglas y acuerdos a los partidos comenzó el proceso sin haber resuelto una de sus principales posiciones administrativas.
El propio Hernán González Sala reconoció desde la mesa del Consejo que el Instituto entra a la elección con dos problemas concretos: presupuesto y consensos.

“Aún con estos retos como son la falta de presupuesto y la falta de consensos para poder tomar decisiones de este órgano electoral, que cabe mencionar que los disensos son parte de la democracia, aún así estoy decidido a enfrentar este gran desafío”.
La frase tiene un peso especial porque provino de uno de los cuatro consejeros que habían solicitado retirar de la agenda la propuesta para la Secretaría Ejecutiva. González confió en que puedan encontrarse los canales para sacar adelante los trabajos.
El desacuerdo, por sí mismo, no es anormal en un órgano colegiado. El problema comienza cuando la diferencia impide que el propio Consejo llegue al momento para el que existe: debatir y decidir.
El TET cambió el terreno
La propuesta no alcanzaba la fase de discusión y votación.
La medida cautelar protege las atribuciones de la Presidencia sin decidir el voto.
La primera propuesta fue rechazada y debe presentarse otro perfil.
El Tribunal obliga finalmente a decidir
Ese fue precisamente el punto que terminó llevando el conflicto al Tribunal Electoral de Tabasco. Después de tres sesiones en las que la propuesta de la presidenta Elizabeth Nava Gutiérrez fue retirada del orden del día, el TET concedió medidas cautelares para garantizar que el asunto pudiera ser conocido, deliberado y votado por el pleno.
El Tribunal no ordenó aprobar a la candidata ni condicionó el sentido de los votos. Estableció algo más básico: una vez convocado el procedimiento, los consejeros debían abstenerse de actos u omisiones que impidieran, obstruyeran o dilataran el ejercicio de las facultades de la Presidencia.
La resolución dejó separados los dos terrenos: Nava tiene la facultad de proponer; el Consejo conserva plena libertad para aprobar o rechazar. Así ocurrió finalmente. La propuesta de Dina María Gómez Hernández llegó a discusión y fue rechazada por cuatro votos contra tres.
El TET no produjo un nombramiento; produjo una decisión. Ahí está el cambio sustancial: el Tribunal resolvió el método, no resolvió la división.
¿Dónde está hoy el conflicto?
El proceso electoral ya comenzó y el Consejo tiene cuatro frentes abiertos.
Primera propuesta: 4-3
El TET permitió que el asunto llegara finalmente a deliberación. Dina María Gómez Hernández fue rechazada por cuatro votos contra tres.
Ahora corresponde presentar una segunda propuesta.El Consejo sigue dividido
El bloqueo procedimental terminó, pero la votación confirmó una fractura entre cuatro consejerías y las tres que respaldaron la propuesta.
La incógnita es si el 4-3 se repetirá.Recursos en plena elección
El Instituto debe resolver necesidades presupuestales mientras avanza la organización del proceso 2026-2027.
El calendario ya está corriendo.La siguiente prueba
La integración de los órganos distritales exigirá nuevas decisiones del Consejo y mostrará si la división queda limitada a la Secretaría.
Lo que sigue medirá la capacidad de acuerdo.El cuatro contra tres queda expuesto
La votación terminó de dibujar los dos bloques que ya venían apareciendo durante los intentos anteriores.
Por un lado están Ángela Guadalupe Araujo Segura, Ruth Lizette Toledo Peral, Monserrat Martínez Beaurregard y Hernán González Sala, quienes habían promovido el retiro del asunto y finalmente votaron contra la propuesta.
Del otro quedaron Elizabeth Nava Gutiérrez, Vladimir Hernández Venegas y María Elvia Magaña Sandoval, quienes respaldaron la propuesta presentada por la Presidencia.
Ese reparto no significa necesariamente que todas las decisiones futuras vayan a reproducir el mismo 4-3. El Consejo también ha aprobado otros asuntos por unanimidad, lo que demuestra que todavía existen temas en los que puede construir coincidencias.
Precisamente por eso la pregunta cambia. Ya no se trata de afirmar que el IEPCT está totalmente paralizado, sino de observar en qué asuntos aparece la fractura y si esa división se convierte en un patrón cuando lleguen decisiones de mayor peso. La Secretaría Ejecutiva fue la primera prueba, pero no será la última.
El bloqueo terminó; el 4-3 no
La primera propuesta para la Secretaría Ejecutiva fue rechazada.
La Presidencia y dos consejerías respaldaron el perfil presentado.
Morena lleva el conflicto más lejos
La disputa dejó además de ser exclusivamente interna. El representante electoral de Morena, Roberto Romero del Valle, acusó públicamente que detrás de lo ocurrido existe una lucha de poder dentro del Instituto e incluso una disputa por los recursos.
“Yo le dije un sabotaje, hay una rebelión, hay una lucha interna por el poder y, más allá de los temas de partido político, yo creo que lo que veo es una lucha por los recursos del instituto”.
Romero sostuvo que el retiro reiterado del punto había sido utilizado como una estrategia para impedir la discusión y calificó lo ocurrido como una maniobra para “sabotear, no discutir”.
Es una acusación política de Morena y debe leerse como tal. El propio representante reconoció que no cuenta con elementos para afirmar que Jorge Montaño Ventura esté dando instrucciones a los cuatro consejeros.
Esa precisión importa porque separa dos cosas distintas: las relaciones políticas y profesionales que puedan documentarse alrededor del IEPCT y la afirmación, mucho más grave, de que existe una línea de mando externa sobre los votos. Lo primero puede investigarse. Lo segundo, hasta ahora, no está acreditado.
El conflicto ya tiene voces
“Aún con estos retos como son la falta de presupuesto y la falta de consensos para poder tomar decisiones de este órgano electoral […] estoy decidido a enfrentar este gran desafío”.
“Hay una rebelión, hay una lucha interna por el poder y, más allá de los temas de partido político, yo creo que lo que veo es una lucha por los recursos del instituto”.
Tras la intervención del TET, la primera propuesta para la Secretaría Ejecutiva fue rechazada por cuatro votos contra tres. El bloqueo procedimental terminó; la división interna permanece.
El señalamiento de Morena es una posición partidista. Roberto Romero del Valle reconoció que no cuenta con elementos para afirmar que Jorge Montaño Ventura dé instrucciones a los cuatro consejeros.
El contexto Montaño-Adán sigue presente
La referencia a Jorge Montaño Ventura tampoco apareció de la nada. En los últimos días volvió a circular información que reconstruye relaciones de Montaño con personajes vinculados al exgobernador Adán Augusto López Hernández y con distintas posiciones dentro de organismos electorales de Tabasco. El propio Montaño tiene una larga historia dentro del sistema electoral tabasqueño: fue consejero local, magistrado electoral y después llegó al Consejo General del INE.
También existe un antecedente reciente. Durante el proceso de renovación del IEPCT en 2024, Montaño participó como integrante del Consejo General del INE en el procedimiento que concluyó con la llegada de nuevas consejerías. A partir de ahí, actores políticos han señalado cercanías entre algunos integrantes del organismo local y el consejero nacional.
Ese contexto ayuda a entender por qué Morena ha colocado bajo observación al bloque de cuatro, pero no autoriza a saltar directamente a una conclusión. Las relaciones existen y algunas están documentadas; que Montaño dirija el sentido de los votos no está probado.
La discusión, por tanto, no necesita descansar en una teoría de órdenes externas para resultar relevante. Lo comprobable ya resulta suficiente: existe un bloque de cuatro que votó unido en un asunto central y un bloque de tres que respaldó la propuesta de la Presidencia.
Ya corre el reloj electoral
La elección comenzó y los desacuerdos internos ya conviven con decisiones que tienen plazo.
Proceso en marcha
El IEPCT declaró formalmente iniciado el proceso electoral 2026-2027.
Segunda propuesta
Tras el rechazo 4-3, la Presidencia deberá presentar otro perfil para la Secretaría Ejecutiva.
Recursos y operación
Presupuesto, personal, documentación y sedes deberán avanzar mientras corre el proceso.
Órganos distritales
La estructura electoral deberá extenderse hacia los distritos para preparar la elección.
Ahora viene una segunda propuesta
Con la primera candidatura rechazada, la ruta no terminó. La Presidencia deberá presentar una segunda propuesta para la Secretaría Ejecutiva y el nuevo perfil tendrá que romper la aritmética actual si pretende alcanzar los votos necesarios.
Ahí comienza la siguiente negociación. Elizabeth Nava había advertido desde antes que, si la primera propuesta no alcanzaba consenso, se formularía otra y que, de persistir la falta de acuerdo, existen mecanismos para garantizar que la Secretaría no quede indefinidamente sin conducción.

Pero el tema ya rebasa el nombre de quien ocupe ese cargo. El calendario electoral está corriendo y en las próximas semanas tendrán que avanzar presupuesto, personal, documentación, sedes, organización territorial y la integración de los órganos distritales que llevarán la elección desde la sede central hacia el territorio.
Por eso la verdadera pregunta ya no es si los siete consejeros pueden discrepar. Pueden hacerlo. La pregunta es si esas diferencias terminarán siempre en decisiones o si algunos asuntos volverán a convertirse en callejones sin salida.
La prueba estará en lo siguiente
El episodio de la Secretaría Ejecutiva dejó dos lecciones distintas. La primera es jurídica: una mayoría puede votar contra una propuesta, pero no convertir el retiro reiterado del asunto en sustituto permanente de la deliberación. Eso fue lo que el TET buscó corregir al garantizar el derecho de la Presidencia a formular la propuesta y la competencia del pleno para resolverla.
La segunda es política: el 4-3 existe. Si la segunda propuesta se discute y vota, aunque vuelva a ser rechazada, el Consejo estará procesando su desacuerdo dentro de las reglas. Si la misma fractura comienza a trasladarse a la integración de órganos distritales, presupuesto, estructura operativa u otras decisiones esenciales, entonces el conflicto dejará de ser un pleito por un nombramiento y empezará a convertirse en un problema de funcionamiento.
Eso es lo que habrá que observar en adelante. La elección comenzó este jueves y el Tribunal ya obligó al Instituto a pasar del bloqueo al voto. Ahora corresponde al propio IEPCT demostrar si puede convertir sus diferencias en decisiones sin necesitar un árbitro externo cada vez que aparece un desacuerdo. Desde ahora, cada pleito interno tiene una fecha enfrente y el calendario electoral ya no se detiene.
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