CDMX.— Hay tarjetas del Banco del Bienestar que nunca llegaron a manos de un estudiante y, aun así, figuraban como activas. Así lo asienta una auditoría de la Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno (SABG), según un recuento publicado este miércoles por La Jornada.
El hallazgo central es un monto: 592.3 millones de pesos pagados a 67 mil 142 estudiantes. Sus datos no se validaron ante el Registro Nacional de Población. Corresponden a los ejercicios 2024 y 2025.
Tarjetas activas, pero sin dueño
En 2024, además, el Banco del Bienestar no entregó 95 mil 960 tarjetas. De ellas, 94 mil 251 aparecían como activas. La norma dice otra cosa: el banco las activará “una vez que las personas beneficiarias hayan recibido sus tarjetas bancarias”.
A mil 78 de esas cuentas se les dispersaron 8.6 millones de pesos. Por si fuera poco, otros 8.5 millones se pagaron a mil 376 alumnos de escuelas no prioritarias.
Un programa insignia, auditado por el propio gobierno
Para dimensionarlo, conviene mirar el origen. Andrés Manuel López Obrador creó el programa el 31 de mayo de 2019, mediante un decreto publicado en el Diario Oficial de la Federación.
Sustituyó a Prospera, antes Oportunidades y Progresa. Además, eliminó la corresponsabilidad condicional y envió los apoyos directo a estudiantes y familias. Por ello, la validación de identidad es el candado central del esquema.
La bolsa supera los 180 mil millones de pesos anuales, con pagos bimestrales vía Banco del Bienestar. Frente a esa cifra, los 592.3 millones son una fracción mínima. No obstante, el problema no es de proporción, sino de control: sin validación no hay certeza de quién cobra.
Además, la revisión viene de una dependencia del propio Ejecutivo federal. En este sentido, el gobierno de Claudia Sheinbaum audita una política emblemática de su antecesor.

Cinco mil millones en el expediente
El caso de las becas es solo una pieza. La SABG observó irregularidades por al menos 5 mil 639 millones de pesos en sus auditorías de 2025. Incluyen pagos sin comprobar, obra pagada y no ejecutada, y sobreprecios.
La mayor parte son recursos transferidos a los estados: 48 observaciones por mil 602 millones en ocho programas. Destacan 751.4 millones en infraestructura hospitalaria, por “inexistencia de documentación comprobatoria y justificativa del gasto”, y 716.5 millones en agua potable.
En obra pública federal hubo 161 hallazgos por 979.5 millones. Entre ellos, 31 pagos en exceso y 25 casos de obra pagada y no ejecutada. En adquisiciones, la cifra fue de 259.5 millones.
Los órganos internos de control sumaron otros casos. En el INM, “fallas en la supervisión” generaron ingresos no reportados o enterados fuera de tiempo por 537.6 millones. En Laboratorios de Biológicos y Reactivos de México, se halló “un posible daño patrimonial” de 419.5 millones.
El Centro Nacional de Control de Energía usó 295.7 millones en gasto corriente “sin contar con la autorización de la SHCP”.

Lo recuperado y lo que sigue abierto
La SABG verificó reintegros a la Tesorería por 968.7 millones en programas federalizados. De ellos, 563 millones se devolvieron en 2024. En obra pública se recuperaron 70.4 millones, pero quedan por aclarar 680.4 millones.
En el INM se enteraron 284.1 millones a la Tesorería y otros 399.6 millones pasaron al SAT como créditos fiscales.
Sin embargo, el propio informe pone un freno. Las observaciones “pueden estar en proceso de aclaración a la fecha del informe o formar parte de un proceso deliberativo por las autoridades competentes”. Es decir, nada está sentenciado.
Por ello, la pregunta que sigue es simple: cuántos de esos 67 mil 142 registros se aclararán y a quién llegó realmente el dinero.
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