TENOSIQUE.— En Tenosique, la discusión ya no está solamente en cuánto entrega el gobierno. La nueva prueba es otra: qué ocurre cuando el apoyo comienza a producir y necesita compradores, carreteras, centros de acopio y canales de venta.
Durante su gira por este municipio, Javier May Rodríguez dejó varias obras y anuncios. Sin embargo, el dato con mayor alcance está en el viraje planteado para sus programas productivos: pasar de sembrar, criar o cosechar a organizar la producción y colocarla en el mercado. Esa es una etapa más difícil de medir, pero también más decisiva.
El caso más concreto aparece en Pescando Vida. El Gobierno estatal abrió en Tenosique su quinto punto de venta. Ahí, productores organizados ofrecen mojarra directamente al consumidor por 75 pesos el kilogramo, frente a precios de entre 95 y 100 pesos reportados en la zona.
“El punto de venta es la seguridad de que hay demanda”, sostuvo May. Y agregó: “Este es un ‘proyectazo’, porque además tienen ingresos permanentes”. La frase importa menos como elogio al programa que como definición de su siguiente examen: producir no basta si no existe quién compre.




Del estanque al mercado
Tabasco consume, según las cifras presentadas durante la gira, alrededor de 12 mil toneladas de pescado cada año. Antes del programa producía unas 2 mil toneladas y compraba fuera del estado cerca de 10 mil. Ahora el gobierno reporta una producción de 3 mil toneladas y otras 1,500 toneladas en el agua.
Del estanque al mercado
Tabasco elevó su producción acuícola, pero el nuevo reto es convertir más toneladas en ventas estables e ingresos para productores.
Ese crecimiento todavía deja distancia frente a la demanda estatal. Pero cambia la pregunta. El reto ya no consiste únicamente en sumar estanques, sino en sostener cosechas, precios competitivos, refrigeración, transporte y puntos de comercialización sin crear excedentes difíciles de colocar.
En Tenosique, 25 productoras y productores de la comunidad acuícola Las Tenhuayacas participan en este nuevo punto. Su organización nació, de acuerdo con la información presentada, ante los bajos precios ofrecidos por intermediarios. La venta directa intenta recuperar parte de ese margen para las familias productoras.
Sembrar ya no basta
La misma lógica comenzó a aparecer en Sembrando Vida Tabasco. May sostuvo que el programa alcanzó una primera etapa al regresar actividad productiva al campo y afirmó que beneficia a 20 mil familias en el estado. En Tenosique, los programas federal y estatal reúnen alrededor de 4 mil beneficiarios.
Ahora el planteamiento gubernamental es organizar cosechas, instalar centros de acopio y buscar mercados de mayor escala. Es ahí donde los programas dejan de ser únicamente política social y entran al terreno de la política económica rural.
“Tenemos que aprovechar el tiempo, tenemos que apurarnos todos”, dijo May durante la supervisión en la comunidad de Santo Tomás. Después colocó otra pieza: “Aquí hay que hacer turismo comunitario”. La propuesta es aprovechar la estación del Tren Maya como puerta de entrada hacia actividades agroforestales, viveros y espacios naturales de Tenosique.
De sembrar a vender
Sembrando Vida entra en una etapa donde producir ya no basta: el siguiente paso es organizar, acopiar y colocar cosechas.
La idea conecta producción, turismo y movilidad. Pero también evidencia la dependencia entre políticas públicas: sin caminos transitables, servicios básicos y logística, difícilmente puede construirse una economía comunitaria alrededor de los programas sociales.
La infraestructura entra a la ecuación
Por eso la otra parte de la gira importa. El estado reportó más de 123 millones de pesos en obra durante 2026 en Tenosique, incluidos poco más de 40 millones acumulados durante la administración en servicios de agua potable y drenaje. En Cocoyol se construye un sistema de agua potable con inversión de 4.5 millones de pesos y capacidad adicional de 15 litros por segundo.
Además, el gobierno anunció continuidad en la recuperación carretera en La Palma y Redención, próximos trabajos en Corregidora y, para 2027, la rehabilitación del camino hacia Santo Tomás.
La otra mitad del programa
Sin caminos, agua y servicios, producir más no garantiza llegar al mercado. Tenosique concentra parte de esa infraestructura de soporte.
Esa combinación dibuja mejor la apuesta política: que el gasto social produzca actividad económica y que la obra pública permita moverla. El resultado, sin embargo, tendrá que medirse en toneladas vendidas, precios pagados al productor, visitantes, empleos e ingresos familiares, no solamente en beneficiarios inscritos.
Durante la misma gira, May afirmó que el salario mínimo alcanza 345 pesos diarios. Ese dato requiere precisión: para 2026, la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos fija el salario mínimo general en 315.04 pesos diarios; la Zona Libre de la Frontera Norte tiene otro monto, de 440.87 pesos.
Tenosique deja así una fotografía menos cómoda que la simple enumeración de programas. Pescando Vida y Sembrando Vida entran en la etapa donde deben demostrar que pueden construir mercado, no sólo producción. Ahí estará buena parte de la prueba.
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