Héctor I. Tapia
Javier May entrará a su tercer año con una diferencia que no tuvo en los dos anteriores: gobernará con una elección caminando al lado. El 1 de octubre comenzará esa nueva etapa y, meses después, Tabasco renovará sus 17 presidencias municipales y las 35 diputaciones locales —21 de mayoría y 14 de representación proporcional—. Las precampañas arrancarán el 30 de enero de 2027; las campañas, el 19 de abril, y la jornada electoral será el 6 de junio.
Eso cambia la forma de administrar el poder. Habrá funcionarios pensando en candidaturas, alcaldes calculando su siguiente movimiento, grupos internos midiendo fuerzas y una estructura territorial que, por primera vez desde que May llegó al gobierno, será sometida a una prueba electoral completa. No se elige gobernador, pero sí se mide la fuerza de su gobierno en los municipios y en el Congreso.
1 OCT 2026
Javier May inicia su tercer año de gobierno.
30 ENE 2027
Arrancan las precampañas locales.
19 ABR 2027
Comienzan las campañas electorales.
6 JUN 2027
Tabasco elige alcaldías y Congreso local.

La primera medición
La elección no servirá solamente para repartir alcaldías y curules. También mostrará dónde conserva Morena su fuerza, dónde aparecen fracturas y cuánto pesan sus aliados. En Tabasco estarán en disputa, además de las 17 presidencias municipales, 17 sindicaturas y 51 regidurías.
Habrá que mirar los municipios grandes, los que concentran población y estructura política, pero también aquellos que en 2024 dejaron resultados cerrados o gobiernos opositores. Centro, Cárdenas, Comalcalco, Huimanguillo, Macuspana, Paraíso y Jalpa de Méndez no pesan igual ni significan lo mismo. La elección será una suma de 17 batallas distintas, no una sola elección estatal.
Y habrá otro frente: la selección interna. Morena, PVEM y PT deberán definir candidaturas, procesar inconformidades, cumplir paridad y evitar que la pelea por alcaldías o diputaciones termine trasladándose al gobierno. Parte del gabinete y de la clase política local ya empezó a moverse rumbo a 2027.
Lo que se juega
Gobierno y campaña
Para May, el reto será mantener separadas dos pistas que inevitablemente terminarán tocándose: gobernar y competir. No porque él aparezca en la boleta, sino porque buena parte de quienes disputen posiciones pertenecerán a su partido, a sus aliados o habrán pasado por su administración.
Cada obra, cada programa social, cada movimiento de gabinete y cada conflicto municipal podrá leerse también en clave electoral. La administración empezará a gobernar bajo otra lupa.
La pregunta no será solamente quién quiere ser candidato. Será qué dependencias pueden permitirse cambios de mando cuando todavía tienen obras, programas y metas por cumplir. Una campaña dura semanas; el gobierno tiene que seguir funcionando todos los días.
Los que ya salieron
La otra presión
La elección llegará, además, a un Tabasco donde la seguridad continúa siendo el gran asunto público. El gobierno entra a esta etapa con números mejores que los de su arranque. El gabinete federal informó que el promedio diario de víctimas de homicidio doloso bajó 54 por ciento, de 3.5 en noviembre de 2024 a 1.6 en agosto de 2026. Los delitos de alto impacto disminuyeron 18 por ciento y el robo de vehículo 51 por ciento en las comparaciones presentadas por las autoridades. No es un dato menor. Tampoco cierra la cuenta.
La estrategia federal atribuye parte de esa disminución al refuerzo de inteligencia, investigación, despliegue operativo y coordinación entre autoridades federales y estatales. Del 1 de octubre de 2024 al 15 de septiembre de 2026 se reportaron más de 6 mil 500 detenciones por delitos de alto impacto, 2 mil armas aseguradas y 13 toneladas de droga decomisadas.
May ha resumido esa estrategia con una frase: “se están dando tiros de precisión” contra la delincuencia mediante inteligencia e investigación. También ha insistido en que quien comete un delito no debe quedar impune.

El miedo persiste
La ENVIPE 2026 coloca a Tabasco entre las entidades con mayor percepción de inseguridad del país: 87.6 por ciento de la población adulta consideró inseguro vivir en el estado, aunque el porcentaje disminuyó respecto del año anterior. Tabasco quedó tercero nacional.
La misma tensión aparece en la política. Enkoll reportó 68 por ciento de aprobación para Javier May, pero al mismo tiempo 44 por ciento de los entrevistados señaló la inseguridad como el principal problema de Tabasco.
Los datos no se contradicen. Describen dos velocidades distintas. La seguridad puede mejorar en las estadísticas y tardar más en mejorar en la conversación de la calle. Un comerciante no mide su tranquilidad con una gráfica; la mide cuando abre, cuando cierra y cuando deja de voltear hacia atrás.
Dos velocidades
Blindar las urnas
El proceso electoral agregará otra exigencia. La seguridad ya no deberá proteger solamente calles, carreteras o comercios. También tendrá que cuidar candidatos, actos de campaña, comunidades, funcionarios electorales y el traslado del material de votación.
Habrá que identificar municipios con antecedentes documentados de amenazas, violencia política, conflictos locales o presencia de grupos delictivos, y conocer qué protocolos prepararán el IEPCT, el INE y las corporaciones estatales para responder a solicitudes de protección.
No se trata de declarar focos rojos por adelantado. Se trata de saber dónde puede romperse la normalidad antes de que se rompa.
May llegará así a esta etapa con dos mediciones ocurriendo al mismo tiempo. Una estará en las urnas: cuánto conserva Morena, dónde aparecen fisuras y qué tan ordenada llega su estructura territorial al 6 de junio.
La otra estará en la calle: si la reducción de homicidios se sostiene, si Escudo Olmeca opera como fue planteado y si la percepción comienza a acompañar los números. El nuevo C5 contempla una inversión de 2 mil 500 millones de pesos y una red de 5 mil cámaras, además de drones y tecnología para vigilancia e investigación. La elección medirá poder. La seguridad medirá gobierno.
La cuenta 2027
El año de las entregas
Si el primer gran desafío estará en las urnas, el segundo será menos espectacular y bastante más difícil de administrar: entregar.
May llegará a 2027 con obras, programas y proyectos que ya dejaron atrás la etapa del anuncio. Villahermosa 2030, el nuevo Centro de Convenciones, Escudo Olmeca, carreteras, vivienda, agua y los programas productivos deberán empezar a mostrar avance físico, recursos suficientes y resultados fuera del discurso.
Durante 2026 el Gobierno del Estado puso en marcha una cartera de obra pública de miles de millones de pesos y abrió proyectos plurianuales cuya ejecución alcanzará 2027. Sólo el Centro de Convenciones fue planteado con una inversión cercana a los 2 mil millones de pesos y fecha de conclusión al cierre de 2027; la primera fase de Villahermosa 2030 incorpora recursos por más de 2 mil 700 millones. El presupuesto empieza a convertirse en calendario.
Julio César Gerónimo Castillo Bienestar
Guillermo Priego León Desarrollo Agropecuario y Pesca
Victoria Arévalo Zenteno Ordenamiento Territorial y Obras Públicas
Talina Ferrer Cadenas Administración y Finanzas

Del plano a la obra
Villahermosa concentra la apuesta más visible. El proyecto 2030 dejó de ser una presentación de planos para entrar en una etapa que incluye el puente hacia la zona poniente, movilidad, transporte público y el entorno del nuevo Centro de Convenciones.
La intención es que la inversión pública atraiga capital privado y genere una nueva zona de actividad. La prueba vendrá después: cuando mejore el traslado, lleguen convenciones, se ocupen hoteles, restaurantes y comercios vendan más y aparezcan nuevas inversiones. Eso se entiende rápido en Tabasco: el concreto se entrega una vez; la actividad económica tiene que repetirse todos los días.

El Centro de Convenciones será particularmente revelador. Está diseñado para recibir exposiciones, congresos y reuniones de gran formato y el gobierno lo ha presentado como una pieza para impulsar turismo, servicios y proveeduría. Su conclusión está prevista para diciembre de 2027.
Para entonces, la discusión ya no será solamente sobre el edificio, sino sobre qué actividad económica consigue construir alrededor de él.
Del campo al mercado
Del apoyo al ingreso
El campo tendrá una prueba parecida. Sembrando Vida estatal, Pescando Vida, Crédito Ganadero a la Palabra y los proyectos alrededor del cacao han permitido al gobierno construir una política productiva con fuerte presencia territorial. El siguiente paso es más exigente: convertir beneficiarios en productores con mercado e ingreso.
El cacao permite verlo con claridad. Una parte mayoritaria de los pequeños productores todavía comercializa su cosecha antes de completar procesos que elevan su valor. Por eso, el proyecto de instalar 100 módulos de fermentación y secado con capacidad para procesar hasta seis mil toneladas importa más que el tamaño físico de las instalaciones.
La diferencia no está en cuántos módulos se inauguren, sino en cuánto puede mejorar el precio que recibe quien sembró, cuidó y cortó el fruto. La planta de Chocolate Bienestar empuja en la misma dirección: que una mayor parte del valor permanezca entre la parcela y el producto terminado. La misma lógica tendrá que comprobarse en pesca y ganadería.
Saber cuántos entraron a un programa sirve para medir cobertura. Saber cuánto producen, a quién venden y cuánto ganan permite conocer si detrás del programa comenzó realmente una actividad económica.
Mover más que petróleo
La otra apuesta está sobre las vías. El ramal ferroviario Roberto Ayala–Dos Bocas busca conectar la Refinería Olmeca con una red logística capaz de mover combustibles, coque e insumos hacia otros puntos del sureste. No es una obra turística ni un proyecto aislado: es infraestructura destinada a ampliar la capacidad de transporte y conectar la producción de Dos Bocas con otros corredores.
Eso empieza a unir piezas que hasta ahora han sido presentadas por separado: refinería, tren, carreteras, Centro de Convenciones, Villahermosa 2030 y nuevas inversiones. Una mueve energía; otras, personas, servicios y capital. El desafío no es que todas existan, sino que empiecen a generar actividad entre ellas.
Lo que cuesta terminar
Todo eso cuesta. La obra plurianual permite repartir inversiones entre ejercicios fiscales, pero también compromete recursos futuros. Para 2027 habrá que observar cuánto del presupuesto estatal queda amarrado a proyectos iniciados en 2026, qué nuevas obras podrán financiarse y cuánto margen conservará el gobierno para atender carreteras, agua, salud, educación y servicios en los municipios.
La pregunta presupuestal no será sólo cuánto se invierte, sino cuánto falta para terminar y cuánto dinero queda disponible después. Los proyectos de mayor escala deberán convivir con una red estatal de caminos, plantas de agua, escuelas, vivienda y servicios que tampoco puede detenerse.
May ha insistido en que la obra pública debe llegar a los 17 municipios y no concentrarse únicamente en Villahermosa. Para 2026 su gobierno anunció un paquete inicial de más de 3 mil 870 millones de pesos para cientos de acciones y posteriormente habló de inversiones de mediano plazo cercanas a los 9 mil millones.
En 2027 esa promesa territorial podrá contrastarse con algo más preciso: el presupuesto realmente ejercido y las obras efectivamente entregadas. Villahermosa deberá mostrar si la inversión genera actividad; el campo, si el apoyo termina en ingreso; el tren, si la infraestructura empieza a mover producción; y el presupuesto, si alcanza para sostener al mismo tiempo los proyectos emblemáticos y los servicios cotidianos.
May llegará con buena parte de sus apuestas ya colocadas. Lo que sigue es saber cuáles empiezan a producir dividendos sociales y económicos.

El año de consolidar
La relación con el Gobierno federal constituye otra de las condiciones con las que May llegará a esta etapa. La visita de Claudia Sheinbaum a Tabasco despejó las versiones sobre un distanciamiento y dejó públicamente establecida una relación de coordinación.
El siguiente paso será medirla de otra manera. La pregunta ya no será sólo si existe cercanía entre Palacio Nacional y Plaza de Armas, sino qué produce esa coordinación en recursos, obras, seguridad y servicios para Tabasco.
La Federación participa en varios de los proyectos que marcarán 2027: seguridad, el ramal ferroviario hacia Dos Bocas, vivienda, carreteras, programas sociales, infraestructura eléctrica y acciones vinculadas con Pemex. El gobierno estatal tendrá que hacer coincidir esas inversiones con su propia agenda.
Una buena relación política adquiere otra dimensión cuando termina convertida en capacidad de gobierno.
Federación y territorio
La seguridad ofrece el ejemplo más claro. La reducción de homicidios ha sido presentada como resultado de una estrategia en la que participan Ejército, Marina, Guardia Nacional, Secretaría de Seguridad federal y autoridades estatales. Esa coordinación deberá sostenerse mientras Tabasco atraviesa el proceso electoral.
Algo parecido ocurre con infraestructura. El tren Roberto Ayala–Dos Bocas depende de decisiones federales; las inversiones de CFE responden a una estrategia nacional; Pemex continúa siendo determinante para la economía estatal y la vivienda suma recursos de distintos niveles de gobierno.
May necesitará que esas piezas avancen al mismo tiempo que sus propios proyectos. No es sólo una relación política. Es una relación de presupuesto, calendario y ejecución.

Compromisos contra calendario
Después están los compromisos. Escudo Olmeca, Villahermosa 2030, el Centro de Convenciones, los programas productivos, vivienda, agua, carreteras e infraestructura social llegarán a una etapa en la que ya existen suficientes metas, recursos y fechas para empezar a compararlos con resultados.
Eso no significa que todo deba quedar concluido durante 2027. Significa que deberá ser posible distinguir qué avanza, qué se atoró y qué necesita más tiempo o más dinero.
El seguimiento tendrá que hacerse proyecto por proyecto. Una obra puede reportar avance financiero y seguir sin producir efectos en la vida diaria. Un programa puede aumentar beneficiarios y todavía no demostrar que elevó ingresos. Una estrategia puede mejorar indicadores y seguir lejos de modificar la percepción ciudadana.
Ahí estará una de las diferencias más importantes respecto de los dos primeros años: las metas empezarán a pesar tanto como los anuncios.
Gobierno sin pausa
El gabinete también llegará bajo presión. Durante 2026 hubo movimientos relacionados con aspiraciones electorales y esa tensión crecerá conforme Morena y sus aliados definan candidatos a alcaldías y diputaciones. El gobierno deberá evitar que esas decisiones frenen dependencias con obras, programas y presupuestos en plena ejecución.
El fondo del asunto es administrativo. Habrá que comprobar si los programas dependen de quienes los encabezaron o si las instituciones pueden conservar ritmo cuando cambian sus titulares. Para un gobierno que ha colocado el trabajo territorial entre sus principales características, mantener presencia en los municipios mientras aumenta la disputa política será una prueba adicional.
| FRENTE | PUNTO DE PARTIDA | PRUEBA 2027 |
|---|---|---|
| Seguridad | Homicidios a la baja | Sostener tendencia y reducir percepción de inseguridad |
| Elección | Morena conserva predominio territorial | 17 alcaldías y nuevo Congreso local |
| Obra | Grandes proyectos en ejecución | Avance físico, entregas y efecto económico |
| Campo | Programas con cobertura territorial | Producción, mercado e ingreso |
| Economía | Infraestructura pública | Logística, servicios e inversión privada |
| Federación | Relación política coordinada | Recursos, obras y ejecución conjunta |
La mitad del camino
Dos años alcanzan para que un gobierno deje de ser sólo una promesa y empiece a mostrar su forma.
El de Javier May ya tiene la suya: una estrategia de seguridad coordinada con la Federación; programas productivos con presencia territorial; una cartera de obras de gran escala; inversión social y una apuesta por conectar infraestructura, servicios y actividad económica.
La etapa que comienza no necesita otra agenda. Necesita comprobar qué tan bien funciona la que ya existe. Hasta ahora, buena parte de la discusión estuvo concentrada en poner en marcha programas, recuperar capacidad de seguridad, iniciar obras y definir prioridades. A partir de octubre, cada una de esas decisiones tendrá una medida más sencilla y más difícil: sus resultados.
Habrá elección, movimientos políticos, presupuesto, obras por concluir y programas que deberán demostrar si generan algo más que cobertura. Cuando llegue el tercer aniversario, la cuenta será más concreta: qué terminó, qué funcionó, qué mejoró y qué sigue pendiente.
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