Héctor I. Tapia
Por primera vez en diez años, los principales indicadores de seguridad en Tabasco se mueven al mismo tiempo y en la misma dirección hacia abajo. La incidencia delictiva bajó 7.1 por ciento en 2025, más del doble del descenso nacional.
La percepción de inseguridad en Villahermosa cayó 13.4 puntos en cinco trimestres. Los hogares tabasqueños con al menos una víctima pasaron de 31.1 a 29.3 por ciento. Dos encuestas del INEGI, con metodologías distintas, confirman lo mismo.
Al presentar los resultados de la ENVIPE 2026, Francisco Javier Zúñiga Hernández, titular del Secretariado Ejecutivo del Sistema Estatal de Seguridad Pública, reconoció que aunque los principales indicadores muestran una tendencia favorable, “la entidad aún enfrenta niveles elevados de percepción de inseguridad”. Precisó que el propio INEGI establece que las variaciones en victimización e incidencia no son estadísticamente significativas, pero consideró que “forman parte de una tendencia favorable”.
Tabasco sigue siendo el tercer estado más inseguro del país. El 90 por ciento de los delitos nunca llega a una denuncia. Y la mayoría de los tabasqueños todavía no siente en su vida diaria lo que los números ya empiezan a mostrar.
Tabasco: lo que dicen los números
Comparativo de indicadores de seguridad antes y ahora, frente a la media nacional.
| Indicador | Antes | Ahora | Cambio |
|---|---|---|---|
| Tasa de victimización Víctimas por cada 100 mil hab. · Tabasco | 24,874 | 23,529 |
↓5.4%
Nacional: −2.7% Mejor que el país |
| Tasa de incidencia delictiva Delitos por cada 100 mil hab. · Tabasco | 35,853 | 33,306 |
↓7.1%
Nacional: −1.4% Mejor que el país |
| Hogares con al menos una víctima Tabasco | 31.1% | 29.3% |
↓1.8 pp
Nacional: 28.5% |
| Percepción inseguridad estatal Tabasco · ENVIPE | 89.8% | 87.6% |
↓2.2 pp
Nacional: −1.6 pp |
| Percepción inseguridad Villahermosa ENSU · por ciudad | 95.3% Dic 2024 |
81.9% Mar 2026 |
↓13.4 pp
Nacional: 61.5% Mayor descenso histórico |
La mejora que los datos confirman
Este 10 de septiembre de 2026, el INEGI publicó la ENVIPE, el instrumento más completo para medir lo que realmente ocurre con la delincuencia, no solo lo que la gente siente. En Tabasco, los números apuntan hacia abajo: la tasa de víctimas pasó de 24 mil 874 a 23 mil 529 por cada 100 mil habitantes. Los hogares con al menos una víctima bajaron de 31.1 a 29.3 por ciento.
La Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU) confirma la tendencia desde otro ángulo: Villahermosa bajó su percepción de inseguridad de 95.3 a 81.9 por ciento en cinco trimestres, 13.4 puntos, el descenso más acelerado en la historia medible de la ciudad. Dos encuestas. Dos metodologías. Una misma dirección.
El contexto nacional ayuda a dimensionarlo: Tabasco es el tercer estado más inseguro del país en percepción, detrás del Estado de México (90%) y Morelos (88.7%). Pero bajó 2.2 puntos, más que el promedio nacional de 1.6. En el extremo opuesto están Coahuila (27.8%) y Yucatán (35.5%). La distancia no es coyuntural. Es estructural.
El miedo no recibió el memorándum
Si los delitos bajan más rápido que la media nacional, ¿por qué 87.6 por ciento de los tabasqueños sigue sintiéndose inseguro? Los datos del INEGI permiten tres respuestas.
La memoria. Villahermosa lleva diez años en el primer lugar o cerca de él en percepción de inseguridad. Una ciudad que arrancó con 89.7 por ciento en 2016 y tocó 95.3 en 2024 no actualiza su percepción en cinco trimestres. El miedo tiene memoria más larga que la estadística.
La escala. Cuando la pregunta se vuelve concreta, el miedo cede. Los tabasqueños perciben inseguro su estado en 87.6 por ciento, pero su colonia o localidad, solo en 47.9 por ciento. Casi 40 puntos de diferencia. El miedo se construye sobre una imagen general del estado, no necesariamente sobre la experiencia directa en el entorno inmediato.
El propio Zúñiga Hernández destacó públicamente esa diferencia: “existe una diferencia cercana a 40 puntos porcentuales entre la percepción de inseguridad que tiene la población sobre el estado y la que manifiesta respecto de su propia colonia”. El dato, señaló, orienta la lectura de los números, el miedo generalizado no siempre coincide con la experiencia directa en el entorno inmediato.
El miedo según la escala
Cuanto más cerca de casa, menos miedo — y mayor la velocidad del descenso.
de diferencia entre la percepción de inseguridad en el estado (87.6%) y en la propia colonia o localidad (47.9%). El miedo se construye sobre una imagen general — no necesariamente sobre la experiencia directa en el entorno inmediato.
La denuncia. “Hay una cifra negra superior al 90 por ciento en la denuncia de delitos”, reconoció Zúñiga Hernández. “Se sigue trabajando en el tema”. La razón más citada para no denunciar: pérdida de tiempo, con 35.8 por ciento. En cuatro de cada diez casos que sí llegan a una carpeta de investigación, no pasa nada. Mientras la denuncia siga siendo percibida como pérdida de tiempo, la estadística y la experiencia cotidiana seguirán contando historias distintas.
El propio gobierno lo pone sobre la mesa como prioridad, y ese reconocimiento es, en sí mismo, parte del diagnóstico.
La cifra que explica el miedo
Por qué los tabasqueños no denuncian — y qué pasa cuando sí lo hacen.
Solo el 9.3% de los delitos cometidos en 2025 fue denunciado ante el Ministerio Público o fiscalía estatal.
De los delitos que sí llegaron a una carpeta de investigación, en 38.1% de los casos no pasó absolutamente nada.
Y sin embargo, algo se mueve. La inseguridad como principal preocupación de los tabasqueños bajó de 70.7 a 63.4 por ciento en un año. Más tabasqueños que hace doce meses están pensando en otras cosas además del miedo. No porque haya desaparecido, sino porque, quizás por primera vez en años, compite con algo más en la lista de preocupaciones cotidianas.
La próxima entrega de la ENSU, prevista para el 24 de julio, dirá si el descenso se sostiene. Como señaló Zúñiga Hernández al presentar los datos: los resultados no son un punto de llegada, son una herramienta. Los números de hoy, por primera vez en diez años, dan razones para esperar que esa herramienta esté siendo bien utilizada.
Vivir con miedo
Lo que la inseguridad le cambió a la vida cotidiana de los mexicanos en 2025.
No permite que los menores del hogar salgan solos por temor a que sean víctimas de un delito.
Dejó de salir de noche por miedo a sufrir algún delito.
Dejó de llevar dinero en efectivo por temor a ser víctima de robo o asalto.
Dejó de tomar taxi por miedo a sufrir algún delito en el trayecto.
Dejó de visitar a parientes o amigos por temor a sufrir un delito en el trayecto.
En Tabasco, el 85% de la población se siente insegura en cajeros automáticos en la vía pública — 14.6 puntos por encima del promedio nacional. El 77.8% señala las calles y el 76.2% el transporte público como los espacios de mayor vulnerabilidad.
Una ciudad que se autoimpuso el toque de queda
El miedo no solo cambia lo que se siente. Cambia lo que se hace. La ENVIPE 2026 documenta una ciudad que reorganizó su vida cotidiana alrededor de la inseguridad de manera tan gradual que ya no lo percibe como restricción sino como normalidad.
El 62.8 por ciento de los tabasqueños no permite que los menores del hogar salgan solos. El 44.7 por ciento dejó de salir de noche. El 43.1 por ciento ya no lleva dinero en efectivo. El 30.4 por ciento dejó de tomar taxi. El 29 por ciento dejó de visitar parientes o amigos. Nadie decretó ese toque de queda. La ciudad se lo impuso sola.

Los espacios públicos concentran el mayor peso del miedo. El 85 por ciento de los tabasqueños se siente inseguro en los cajeros automáticos ubicados en la vía pública, 14.6 puntos por encima del promedio nacional de 70.4 por ciento.
El 77.8 por ciento señala las calles, frente al 58.9 nacional. El 76.2 por ciento, el transporte público, frente al 62.3 nacional. En todos los espacios medidos, Tabasco supera significativamente la media del país. El funcionario explicó que estos datos “permiten a las autoridades orientar estrategias y operativos de seguridad en los lugares donde la ciudadanía manifiesta mayor vulnerabilidad”.
Y sin embargo, el movimiento existe. La percepción de corrupción en la policía de tránsito de Tabasco bajó de 80.1 a 68.2 por ciento en un año, casi 12 puntos, el mayor descenso institucional registrado en el estado. La confianza en la policía preventiva municipal subió. Son señales pequeñas, pero van en la dirección correcta. Una ciudad que lleva diez años aprendiendo a tener miedo no lo desaprende de golpe. Lo desaprende así: despacio, un dato a la vez.
La curva del miedo
Diez años de datos confirmados: dos picos, una ventana y un descenso que busca consolidarse.
Diez años en el tope
Para entender dónde está Villahermosa hoy hay que saber de dónde viene. En marzo de 2016, cuando el INEGI comenzó a medir ciudades individualmente, Villahermosa ya era la más insegura del país con 89.7 por ciento. No llegó ahí gradualmente, arrancó en primer lugar. En diciembre de ese mismo año tocó 97.5 por ciento, el máximo histórico absoluto de la serie. Durante los años siguientes nunca bajó del 90. En diciembre de 2023 registró 69.5 por ciento, el mejor dato de su historia medible, la primera vez que la ciudad se acercaba a la media nacional. Parecía el inicio de una salida estructural.
No lo fue. En cuatro trimestres subió 25.8 puntos hasta 95.3 por ciento en diciembre de 2024. el segundo peor dato de la serie y el ascenso más abrupto jamás registrado. Lo que ocurre hoy, con 81.9 por ciento en marzo de 2026, es el tercer intento de descenso sostenido. Los dos anteriores terminaron en rebote.
Eso no significa que este vaya a terminar igual. Significa que los datos aún no tienen suficiente historia para garantizar que no.
El Sureste inseguro
Percepción de inseguridad en estados y ciudades de la región versus la media nacional.
Lo que sigue
Los números de Tabasco mejoran. No lo suficiente para celebrar, sí lo suficiente para reconocer una dirección. La próxima entrega de la ENSU está prevista para el 24 de julio de 2026. Será el primer dato posterior a este reportaje. Si Villahermosa sigue bajando, el patrón de descenso habrá durado seis trimestres consecutivos, el más largo de su historia medible. Si sube, será la tercera vez que una ventana de mejoría se cierra antes de consolidarse.
Lo que los datos ya permiten decir, sin trampa: en Tabasco, los delitos bajan más rápido que en el resto del país. La percepción de inseguridad en la propia colonia cayó ocho puntos en un año. La inseguridad como principal preocupación perdió 7.3 puntos. La confianza en las policías locales sube. Son movimientos lentos, parciales, insuficientes todavía. Pero van en una dirección que la ciudad no había visto de manera sostenida en diez años. El miedo no recibió el memorándum. Pero los números llevan cinco trimestres enviándolo.
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